Ascendencia universal.

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Ascendencia universal.

Notapor Antelo » 29/9/2009 01:56

Esta novela está basada en el juego de estrategia: Starcraft. Y también entre otras cosas está basada en otros juegos de estrategia, como el Emperors the battle for Dune, y, Command & Conquer Tiberian Sun. Incluso en honor al Starflight (de la compañía Sega) y al Star Wars galactic battleground. Saludos.

Pablo Antelo
ASCENDENCIA UNIVERSAL

PRÓLOGO

DEDICADO PARA TODO EL QUE VIVIÓ, VIVE, O VIVIRÁ.

... como un peón de ajedrez que llega a la octava fila, promociona, se convierte en una pieza más valiosa para el juego, es una recompensa para el todo.

La presente obra es una obra de ciencia-ficción con tintes filosóficos en constante puja entre el hombre, la sociedad y el desarrollo del cosmos. Se desencadenan diversos temas sobre la vida y su evolución, se busca dentro de la obra mostrar distintos sentidos múltiples para la vida misma. Esta obra reúne a veces visiblemente, otras tantas ocultando, diversas respuestas a las distintas preguntas que se ha hecho conscientemente el hombre acerca del universo, del mismo modo, tamaña empresa es intentar que en esta obra se de la independencia del universo con respecto a la vida, que éste tenga su propio desarrollo sin vistas subjetivas que ha de ser una posibilidad. Es decir, siento la libertad de poder ocultar el significado de la obra, que el lector, asiduo, deberá encontrar si se anima a leer completamente esta obra.

¿Pero qué es el universo? ¿Qué son las cosas? ¿Qué es la vida? ¿Qué es el individuo? ¿Qué soy?

Sobre estas preguntas indirectamente recaerá una y otra vez la obra siguiente llevando al lector, sin soltarle, a que encuentre su propio punto de vista, y disfrute ese viaje infinito.

INTRODUCCIÓN

Enigmático es el universo. Habitantes, como partes del enigma, buscan constantemente una verdad única. Diminutas partes cósmicas, que hemos denominado habitantes, distanciadas por extensas dimensiones vacías perciben la realidad. Estos pequeños universos aislados, o diminutas partes cósmicas, contemplan; el universo, o el conjunto del enigma y sus partes, descubre momentáneamente de su todo facciones exiguas. Seres vivos, o habitantes del universo, son encerrados en sus necesidades y en egotistas e indómitos mundos. Los seres vivos son encerrados hasta que en el afán de buscar su libertad pueden explorar e impregnar con su esencia el vasto cosmos. Los seres vivos se preguntan si es el afán de sus profundas creencias difundidas a un Súper Ser que ha creado todo y puede contemplarles el que los liberará; o si es el escepticismo de fórmulas y de combinaciones junto con la observación el que los llevará a la libertad; o si son los artefactos y programaciones que ellos mismos han creado cuales en un futuro se volcarán nuevamente hacia ellos y les liberarán.
Sea cuales fueran las razones o el estilo de los seres vivos que se desenvuelven en sus originales y extensos mundos, ellos experimentan una gran satisfacción al contemplar los mundos ajenos o lejanos, ellos experimentan éxtasis al imaginar que en algún momento podrían difundirse fugazmente en las estrellas.
Pero… ¿podrán los seres vivos resistir el incondenable caos del universo mientras dominan sus instintos agresivos y sus preocupaciones?
Los seres vivos, los mundos y el enigmático cosmos se unen en una interacción y externalización constante, con infinitas variedades de logros y fracasos. Para los seres vivos pensantes es una eterna fuente de inspiración y sentimientos el observar y el imaginar frente a la inmensidad.
Esta historia se basa en diferentes tipos tecnológicos, en diferentes tipos de evolución, del misterio que oculta el universo desde un inicio que llama poderosamente la atención de toda sociedad avanzada, del medio que no deja de ser extensamente sorpresivo, y del final que muestra enigmáticamente este universo y conmueve profundamente.

I
TIERRA MARCIANA

Desde los tiempos más remotos el hombre está empeñado en descifrar el misterio de los cuerpos celestes... Sacar a la luz entes de perfil insospechado y hasta aventurarse a enjuiciar el comportamiento de los átomos en el seno de las estrellas...
José Otero Espasandín

... todas las tareas humanas tienen una finalidad común, a saber, poblar el Universo, divulgar en él nuestro espíritu, nuestras energías y experiencias. Entonces podrá materializarse la promesa de los <<dioses>>, entonces habrá paz sobre la Tierra y se nos abrirá el camino hacia el Cielo.
Erich Vön Daniken

1 El hombre

En un pasado lejano el hombre, un ser homínido, había estado desperdigado en millones de grupos pequeños por sobre todo el mundo. Se desplazó en manadas, o en grupos reducidos de caza, siendo más nómada que sedentario. Según los largos recorridos a través del mundo fue estableciéndose en aquéllos lugares que les proporcionaban alimento, bebida, y satisfactores de las necesidades básicas. Los hombres se repartieron azarosamente por todo el mundo, azarosamente porque no sabían exactamente dónde iban; a su vez no tan azarosamente porque elegían el lugar más propicio o elegían aquél lugar donde se establecían las manadas de animales comestibles.
Distinguían un grupo de compañeros simplemente manteniéndose unidos. La visión, hasta donde llegasen desplazándose, era lo que marcaba los límites del grupo. No poseían medios de comunicación masiva, debían comunicarse con los más cercanos, o con los miembros del grupo si es que había grupo. Un hombre de un lado del mundo muy difícilmente establecería relaciones con un hombre del otro lado del mundo. Los grupos y las manadas humanas fueron muy localizados, con el transcurso del tiempo fueron formándose las naciones, las guerras, la tecnología, el comercio...
Las divisiones nacionales fueron definitivamente una estrecha relación visual de los hombres primitivos que se conformaron en su propia región.


2 La exploración del sistema solar. Amartizaje.


Todas las fantasías, todas las construcciones humanas se condensaban con la exploración de su sistema solar. Luego de un sedentarismo establecido el humano comenzaba a realimentar su instinto nómada alrededor de nuevos mundos, alrededor de nuevos descubrimientos.
Explorar el cosmos suponía altas probabilidades de encontrar rotundos cambios en cualquier forma de vida que hiciera lo mismo.
Fue a partir de la exploración espacial que el hombre pudo conformarse como un mundo unido, luego de, estar capacitados para el contacto.

En el año 1980 un grupo de astrofísicos había mandado mensajes a distintos puntos del Universo, por ondas de radio, lo hizo oculto porque estaba prohibido enviar mensajes fuera de la Tierra ya que se conocían ciertos riesgos teóricos.
Existía la posibilidad de que los seres extraterrestres fueran superiores a los humanos con la intención de dominar o destruir a las razas más débiles.

La raza humana planificó muchas misiones espaciales. Eran misiones para llegar a Marte y a la Luna; se buscaba explorar tripuladamente varias lunas de Saturno o de Júpiter.
El proyecto llamado “Amartizaje” se realizó en su inicio satisfactoriamente convirtiéndose luego en un completo desastre. Este proyecto consistía en llevar diez astronautas a Marte para asentar luego la base de una gran colonia futura.
Los propulsores de la nave mejoraron en las últimas décadas. En ese momento quemarían hidrógeno hasta hacerlo plasma. La temperatura mínima del plasma era de veinte mil grados centígrados.
Después de la ignición la nave reveló su verdadera forma cilíndrica de cuatrocientos metros de extensión con diez toberas recubiertas de electroimanes para controlar el plasma. Acoplaba siete contenedores de cincuenta metros de longitud que tenían todo el hidrógeno que usarían.
La nave incluía una pequeña base provisoria que sería instalada en Marte. Una segunda nave espacial orbitaba el planeta marciano esperando que la cápsula de los astronautas regrese, para devolver a los astronautas a la Tierra una vez considerada cumplida la misión.
Los humanos festejaron por la misión a Marte, se potenciaba un sentimiento triunfal a medida que avanzaba la misión. Vencían al vacío desafiando las abruptas radiaciones solares superando al exilio.
El exilio se produce cuando expulsan de su tierra natal o de su país a una persona.
Los astronautas no eran expulsados pero debían abandonar la Tierra durante mucho tiempo.
El logro de la misión era impuro. Los habitantes criticaban aumentativamente las deficiencias del sistema político, las divisiones nacionales fortalecían el sentimiento patriótico repugnando a los otros países exceptuando que mediara el negocio.
También la bandera fue dificultosa por sus atributos. La bandera representaba colonización, conquista, identidad, propiedad, distinción... ¿Cuál nación representaría al mundo terrícola en Marte?

--Nosotros que tuvimos más participación en el proyecto- vanagloriaban los estadounidenses.

Por lo dicho, el resto de los hombres consideró egoístas a los estadounidenses.
Pesaba en los demás el hecho que Estados Unidos había financiado más del tercio del proyecto, pero la expedición era entendida como un avance de la humanidad más allá de la nacionalidad o de las ambiciones individuales. Además se argumentaba que la Nasa era conformada en su mayoría por científicos de todo el orbe.
En otro contexto la iglesia católica quiso llevar la bandera del vaticano pero hubo críticas tales como aquélla "evangelicemos a los marcianos". Sin embargo...

--El 95% de la población está de acuerdo con la existencia de Dios- afirmaba entusiasmado el Pontífice.

Especular no fue suficiente... las indecisiones, después de intensas discusiones por parte de generales y políticos usando frases morbosas unos contra otros como "mi bomba atómica le duele a tu mugrosa región"... decidieron tejer una bandera nueva. Tejer una bandera única, una bandera negra ambiciosamente humana con el planisferio mundial dibujado en el centro.
Surgieron discusiones acerca de que tipo de mapa sería ya que el plano bidimensional en la bandera discriminaría algunos países, por esto los arquitectos midieron rigurosamente la extensión de cada región adaptando el tamaño proporcionalmente exacto de todos los países en los dibujos.
Los astronautas llegaron a Marte tres meses después de iniciada la misión y armaron la base el primer día, luego descansaron en ella.
Marte era desolador, desértico, monótono como habían pensado pero experimentarlo tenía un brillo diferente. El suelo era polvoriento, rojizo, intercalado con piedras de formas variadas desde granitos hasta montes.
El viento silbaba persistentemente, a lo lejos, aumentando la sensación de soledad. El viento sonaba más grave que en la Tierra dado por la menor gravedad planetaria de Marte; el viento poseía menos roce siendo más libre.

--Completamente solo. A veces me pregunto si esta es mi profesión. Porque ser astronauta es ser ingeniero del desierto, y a veces me consume una profunda depresión- dijo Arnoldo el primero en pisar Marte--A veces me decepciono de mí, de este lugar. Quizá no estamos preparados para viajes tan eternos... extraño mi gente –

Miraba con impaciencia el horizonte.

--Tranquilo compañero- dijo amistosamente una de las astronautas. Apoyó su mano en él-- Este es el comienzo de una aventura nueva. Imaginá a Marte tan igual que la Tierra, porque así lo será. En un futuro disfrutaremos de playas y de oxígeno limpio de industrias -. Le golpeó suavemente el casco.
--Así quisiera creerlo...- dijo Arnoldo.

Otro astronauta intervino irritado

--¿Cómo la Tierra dijiste? Yo me lo imagino mejor aún, porque en este lugar no habrá discriminación, ni siquiera habrá clases sociales, ni habrá maldad... sabes que nuestro planeta se está consumiendo de sobrepoblación, Marte le otorgará un espacio adicional-

El primero le reprochó

--Debés darle cabida al humano porque si sacás todos los defectos el humano desaparece, porque el humano es imperfecto...-

Giró sobre sí, contempló gustosamente a la bandera negra ondular por el viento.
Años después con cada nueva misión a Marte se incrementó la calidad en la estadía y la extensión del tiempo de hospedaje.
La diminuta civilización marciana podía albergar a mil personas, a estas proveerles alimentos mayoritariamente vegetales, y darles de beber agua o vinos añejos.
Contrariamente a lo esperado quienes participaron de la estadía en Marte no fueron aquéllos con poder económico a pesar de que éstos intentaron pagar mucho dinero, los participantes se postularon para ser elegidos al azar en un concurso.
Algunos pensaron que el sorteo era propio de la democracia, otros sostuvieron que era un progreso de la humanidad siendo que las potencias mundiales no serían beneficiadas, otros comentaron que "la suerte buena" tomó el mando.
El interior de las bases marcianas se mezcló con instrumentos científicos y en contraparte con bebidas alcohólicas.
Los invitados realizaron expediciones de reconocimiento del planeta, participaban en charlas instructivas acerca del sistema solar, otras veces festejaban cenas con bailes incluidos. Festejaron hasta que "festejar" fue prohibido ya que el índice bajo de oxígeno hacía difícil despertarse a la mañana siguiente, debieron contener sus agitaciones.
En los años consecutivos anexaron la base primaria a decenas de refugios para hospedar más gente.
El grupo seleccionado siempre fue inspeccionado y orientado por el grupo de científicos instalados ambos grupos en las bases marcianas.
El azar del concurso hizo además que las personas seleccionadas tuvieran distintas costumbres e ideologías, con lo cual día tras día iban enemistándose unas a otras, y el viaje se hizo áspero.


3 La megalobacteria


Este no fue un problema mayor, lo fue otro problema oculto que rondaba.
Cierto día se manifestó un terremoto que averió una zona de la base, la cual unía una esquina con otra por un pasillo de cristal.
Las personas gritaban, los objetos caían mientras el oxígeno se escurría por el pasillo roto hacia el exterior.
Las dos mil personas se revolcaron bruscamente en la base.
Por fuera la infinita cantidad de piedras y rocas se alborotó, brincaba de un lado a otro azarosamente golpeando con rigor la estructura de la base.
El frío exterior congeló lentamente todo lo que había quedado dentro de la base. Hacia afuera salía el oxígeno bullendo violentamente denso y blancuzco.
La duración del terremoto fue de pocas horas, el daño fue irreparable, la sensibilidad de la base quedó expuesta y las dos mil personas fueron retorcidas lentamente hasta que perecieron.
La comunicación se detuvo entre la Tierra y Marte.
La Tierra emitió mensajes para percatarse concretamente del hecho inesperado pero el silencio fue rotundo.
Meses después la noticia fue pública. Comenzaron las demandas y "las críticas hacia la ciencia".
La Nasa subvencionó con millones de dólares a los familiares de los muertos, cancelando todas las futuras misiones para llevar turistas a Marte.
Lo sucedido dio cabida a nuevas frases célebres de algunos presidentes

--¡Una vez más el cosmos nos demostró lo limitados que somos, y nos mostró la carencia que poseemos! ¡La falta de una visión de conjunto!-



Al año siguiente los terrícolas enviaron un grupo explorador hacia Marte dotado de satélites de rastreo geográfico buscando respuestas al inesperado terremoto.
Como el ave fénix que renace elegantemente de las cenizas los humanos recobraron su interés por los vuelos en el cosmos pero renovados y más sabios, porque se poseyeron de la ayuda desinteresada.
En aquél momento el pontífice dio lugar a su discurso diciendo así

--Dios obra de forma misteriosa pero nosotros cometemos tonterías aún de mayor misterio, como aislarlo y dejarle afuera de su mundo, aquél mundo que ahora queremos poseer...-

Las tres naves que conformaban el grupo explorador maniobraron libremente tanto en el espacio exterior como sobre la superficie de Marte.
La exploración en Marte demoró algunos días sin encontrar sobreviviente alguno lo cual fue evidente porque rastrearon algunas regiones sin encontrar evidencias.

--Hacer una radiografía del interior del planeta tomará meses- explicó el capitán a su tripulación.

Lo que tentó su intelecto fueron unas cavernas profundas que aparecían periódicamente en el suelo marciano. Decidió investigarlas.
La nave era aerodinámicamente pequeña además de cónica, eso les produjo un ingreso fácil en los orificios.
El orificio por donde ingresaron se ahondaba profundamente.
Recorrieron unas horas ese oscuro pasaje que debían iluminar constantemente con las luces de la nave. Notaron las paredes gastadas y pulidas.

--¡Evidencia de ríos subterráneos primitivos! ¡Es un descubrimiento merecido!- exclamó el capitán.

No terminó tal comentario que fue detenido por las palabras del copiloto

--No tanto como este otro- dijo lentamente. Atendiendo el panorama.

Todos se percataron de lo visto por el copiloto. Detuvieron la nave rápidamente.
Observaron "algo sospechado" pero que nunca antes habían visto.
Al final del pasaje tubular se abría una recámara natural muchísimo más grande que el orificio, en ella reposaba lo que les parecía un enorme corazón latente. Poseía muchos tentáculos que recorrían los orificios de las paredes hasta la superficie. Tenía una consistencia blancuzca que era recorrida en su mayoría por venas, con extraña semejanza al cerebro humano.
Los tripulantes mezclaron sus sentimientos espantados, sorprendidos y eufóricos. Lentamente fueron tentados por una inspiración benévola apenándose a su vez por aquél raro ser, presintieron en él todo lo que nos imaginamos de las sociedades extraterrestres inteligentes por más que "eso" no las tuviera. Vieron una sucesión rápida de imágenes, rostros y mundos. Luego que se les aliviara el dolor de cabeza volvieron hacia la Tierra.
Meses después ese ser fue denominado vulgarmente como "eso el marciano". Y "eso" causó los repetidos terremotos que sacudieron a Marte años siguientes cuando en la Tierra ya nadie deseaba aquéllas tierras marcianas que denominaron "ya habitadas".
Estudiaron a "eso" con pequeñas muestras de sí mismo. Los tripulantes que habían descubierto a "eso" murieron.
"Eso" fue clasificado como una "megalobacteria" o "bacteria gigante" ya que se componía en su mayoría de una única célula que extendía sus pliegues tomando diversas partes del planeta Marte.
La megalobacteria ocupaba una quinta parte de Marte ocultándose en su seno y extendiendo sus tentáculos digería el hierro cual se compone en su mayoría Marte. La megalobacteria tenía una edad relativa de varios millones de años.
La ciencia humana era rebasada nuevamente y debió adaptarse a la excepción que representaba semejante célula viviente. No podían descifrar el origen ni la evolución de esta bacteria, se formularon hipótesis de que había consumido a más de mil trillones de otras bacterias y así se formó su selección natural. Otras hipótesis explicaban que la megalobacteria provenía de un Marte más propicio en algún pasado, cuando Marte pudo albergar una atmósfera durable y algunas formas de vidas primitivas...
Así fue que decidieron dejar a la megalobacteria a su propia suerte, que por sí misma buscara los caminos de la evolución.
Marte era consumido desde la profundidad y la Tierra desde la superficie.

II
SEÑALES EXTERNAS
Última edición por Antelo el 29/9/2012 10:23, editado 33 veces en total
-Prima fase: cognición de la naturaleza.
-Fase media: reorganización de la naturaleza.
-Última fase: desarrollo de los seres vivos.

Dios no existe, mediante un proceso se le construye.
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Notapor franc » 30/9/2009 21:56

Joer Pablo... pero hay más, me la he tragao casi toda :smt002
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Notapor Antelo » 4/10/2009 01:09

Chi cheñol, :P, hay muchia más. ;). Gracias por leerla. :) Aquí viene otro capítulex. Y luego de toda la obra traigo unos pequeños aderezos.

II
SEÑALES EXTERNAS

Ese día que intentés devorarnos te abandonaremos y buscaremos vivir de otro Sol. ¡Gloriosa humanidad! ¡Alabo la humanidad! ¡La eterna humanidad!
El autor


1 Tercera guerra mundial


Luego de los efectos psicológicos creados en los científicos y en los espíritus críticos por la megalobacteria la Tierra se centró sobre sí misma, de una manera que nunca se había sentido, del mayor geocentrismo jamás experimentado.
La Tierra agotó sus espacios. Los territorios se habían vuelto un escenario de intensas y duraderas guerras. La población aumentaba desproporcionadamente, y el hambre le había llegado en algún momento a todo ser vivo.
En el año 2130 el concepto humanidad y la humanidad misma quedaron destrozadas casi en su totalidad. Año en que las enfermedades nocivas eran construidas en laboratorios y diseminadas libremente. Las mutaciones genéticas en los laboratorios eran comunes y esto logró la muerte repentina de la mayoría de aquéllos sometidos a la degeneración genética... produjo deformaciones en otros, lo cuál el experimento genético, en busca de otorgar poderes superlativos en algunos individuos seleccionados, fue prohibido por un acuerdo común entre las personas sobrevivientes.
Aún así, algunos continuaban aferrados a la ambiciosa idea de mutarse a un nivel superior, con tanta convicción que eran capaces de sacrificar enteramente su forma humana a cambio de una posibilidad de volverse otros seres aleatorios.
Cuando la tercera guerra mundial estaba en su final el polo norte se tornó inhabitable por las repetidas explosiones de bombas nucleares.


2 Contacto


Lentamente en el año 2184 muchas ciudades fueron rediseñadas y reconstruidas con cimientos más sólidos y de mayor tecnología, abasteciendo a éstas con energía transmitida con satélites después de la guerra del año 2130.

Una brecha de oportunidad se encendió en el año 2184.

Los humanos recibieron respuestas de seres extraterrestres muchos años después de que el líder del grupo de astrofísicos muriera, cuyo nombre fue Cristiano José Perez.
El mensaje enviado desde la Tierra a ese rincón lejano demoró ciento dos años en llegar al territorio de los extraterrestres y fue respondido en menos de un año y la respuesta demoró lo mismo en llegar.
Cristiano, o mejor conocido como CJ, fue un gran descubridor pero no lo supo nunca exceptuando por aquélla intuición que le llevó a decidirse a mandar el mensaje.
El año 2184 fue considerado el año de la crisis terrícola.
El mensaje extraterrestre recibido fue para muchos y la gran mayoría apreciado emocionalmente como un "mensaje fraternal de Dios", aún sabiendo que el mensaje provendría de una civilización extraterrestre. Los menos se aferraban al repudio del mensaje defendiendo la postura de que el cometido pudiera ser malicioso.
Este mensaje extraterrestre prometía unión, evolución, tranquilidad, desarrollo y entrenamiento de la raza humana.
Lo motivador, lo que logró cambiar en la mayoría la voluntad para verse unos a otros tan iguales a sí mismos, debiendo conformarse como civilización humana sabiendo que los deseos que le hubieron rodeado anteriormente eran pesquisas... hubo algo más llamativo en ese mensaje extraterrestre y todos lo respetaron.
Este período de reconstrucción fue importante para la humanidad, el mundo desorganizado se convertía lentamente en un mundo activo, sanamente estructurado, y con ello su futuro construía un nuevo destino, un destino fructífero.
El mensaje extraterrestre desvaneció la soledad terrícola, estos últimos ya no pensaban un universo indiferente, contrariamente podrían aliarse y juntar inteligencias para progresar higiénicamente, era más bien una metáfora para designar un progreso saludable, pleno, como se diría, limpiamente, sin guerras, y limpieza y reutilización plena de los desechos, en biomasa, etc, y por muchas otras cuestiones.
En los meses que descifraron el mensaje el cielo entero se cubrió de polvillo, y la densidad de esta nube amarilla oscilaba por el viento.
Las causas de este polvo atmosférico fueron diversas, la industrialización excesiva, la abundante combustión de los motores y las guerras anteriores a la era de paz, como se llamaba, que habían combinado industrialización y combustión. Además la basura con desechos y los tóxicos industriales se repartían ocupando la décima parte en cada ciudad.
Estos daños sociales habían sido adictivos, se recubrieron de tecnología liberando adrenalina en los ciudadanos quienes ignorantes o seducidos por el placer no aparentaron temer al desorden y al caos.
Las consecuencias de este polvo atmosférico también fueron diversas, un aumento de la temperatura del mundo en 5°C que desencadenó inundaciones en el Noroeste de Canadá, en Asia del Norte e Islandia. Las erupciones volcánicas ahogaron con magma a las ciudades de su cercanía. Quinientas millones de personas de todas las nacionalidades murieron en un año. África y Europa quedaron ambas completamente desérticas, sus vegetaciones se marchitaron rápidamente al mismo tiempo que los lagos se evaporaron.
En el año 2185 el mundo se oxigenó nuevamente. El orbe se cubrió de flores y vegetaciones abundantes, las mareas se estabilizaron y el cielo fue diáfano.
Los humanos debieron reunirse y ayudarse en la conformación de un solo país mundial donde no existirían jerarquías sociales, ni conflictos culturales.


3 Un viaje de 500 años


Las instrucciones del mensaje preparaban una nave intergaláctica, que sería diseñada con nuevas explicaciones matemáticas y físicas, logrando una velocidad equivalente a la quinta parte relativa de la velocidad de la luz.
El mensaje de una proporción de diez mil hojas y diez millones de palabras mostraba el esfuerzo que habían hecho los extraterrestres en menos de un año para aprender el dialecto humano y resolver ecuaciones humanas.
El mensaje de ambas partes había llegado relativamente rápido haciendo un efecto de rebote trayendo la información.
En el mismo aconsejaban la estructura interna de la nave para hacer el viaje más placentero, explicaban también cuánto alimento y nutrientes debían llevar para hacer perdurable el traslado. Explicaron la nutrición diaria necesaria para desarrollar las capacidades humanas aumentando la inteligencia, la fortaleza y la pasión; consumiéndose un nuevo elemento denominado "tenterin", cual fue diseñado para rejuvenecer las células humanas, ocasión que revertiría algunos años de vejez y explotaría el ánimo sexual.
Los extraterrestres clasificaron diez profesiones humanas que se adaptarían a la nave.
El mensaje entero se dividía en dos partes recitando un poema en el medio:

Oh bella eres
Nacida
Desde el mundo te paraste
Ahora multiplicada caminas
¿No sabes por qué vives?
El universo es desordenado
¡Tienes el poder de armonizarlo!
¿Te sientes débil?
¡Pues tienes cobijo por donde busques!
No estás sola. Sos vida, todo tu cuerpo es vida
Vives en todo de ti
¿El mundo se te empequeñece?
¡Pues vuela lejos! Ahora tu meta es el cosmos
Y no te avergüences de tu existencia
¡Asimílate! ¡Vive! ¡Vive otra vez! ¡Renace!

Los humanos aceptaron el poema con suma melancolía, los extraterrestres habían predicho lo que iba a suceder un siglo después en la Tierra, la necesidad de abandonarla y la necesidad de mejorarla tramo a tramo.
Detectaron dos sentidos en el poema, un sentido dirigido a la vida en sí, un mensaje misterioso, y el otro sentido de ánimo psicológico para las personas deprimidas.
Los extraterrestres solicitaban en el mensaje que los humanos les suministraran toneladas de uranio y de berilio cargándolas en la nave para usarlas luego en un nuevo desarrollo de traslado espacial, que estaban experimentando en su planeta, lo cual produjo controversias en la Tierra.
Así fue que antes de que construyeran la nave, un matemático de renombre mostró su desacuerdo con las matemáticas alienígenas expresándose hacia el público en general

--Sabemos que los extraterrestres pueden ser más avanzados que nosotros. Pero no hay forma de mostrar a priori que lo indicado sea beneficioso para nosotros. Es decir, lo que nos dieron en el mensaje es simplemente teoría y ecuaciones complicadas, que no sabemos realmente sus resultados. Una bomba inteligente podría tener las mismas instrucciones. Bien, en el comienzo del mensaje se pudo apreciar alto nivel de Física Cuántica, pero cometieron errores imperdonables hacia el final cuando desearon explicar matemáticamente la utilidad que le darían al uranio y al berilio. ¿Llevarles toneladas de uranio y toneladas de berilio? ¿Somos simples cargueros? ¿Somos sus obreros de mala paga? Sinteticé las ecuaciones, controlado por mis colegas Ferguson y Shoder. "El resultado de los cálculos no es coherente con el modelo de Szerbiak para un metaespacio tetradimensional". En otras palabras, han demostrado la ineficacia de persuasión que poseen, tratando de engañarnos como si careciésemos de cerebro. Esto sucederá si tuvieron mala intención y no han cometido un mero error... -

Las conclusiones del matemático generaron nerviosismo en quienes le escucharon en los medios públicos, y la construcción de la nave se había detenido durante un período corto, de unas semanas, para aclarar la situación.
El matemático continuó con sus conjeturas.

--Mi amor por mis hijos, amor por ustedes y por mí me indica que los extraterrestres están incapacitados de forzarnos a contactarlos, que carecen de energía y que cuando se la suministremos en ese entonces estaremos perdidos... - luego de reflexionar otro poco agregó-- Imaginemos un mundo bélico carente de plantas de energías porque han mal utilizado los recursos. Responden forzosamente a un mundo menos evolucionado como el nuestro engañándonos y exigiéndonos materiales energéticos, para luego, destruirnos y continuar con su dominación por todo el cosmos. Es poco probable que una civilización superior cometa errores de cálculos, por mínimos que sean como en este caso en las últimas ecuaciones, su mentira fue descubierta-

El matemático, desequilibrado emocionalmente, lloró porque no estaba seguro de sus propias palabras.
Contra la conciencia intelectual y objetiva del matemático la nave fue construida exactamente como indicaban los extraterrestres.
La crítica del matemático fue desadmitida ya que se entendía que cualquier posible error sería un error de apuro y de traducción de parte de los extraterrestres al recibir el mensaje contestando ansiosamente en el período de un año.
La nave estaba lista para poseer a un millón de personas. Reposaba en una montaña alejada de las ciudades.
Nuevas escrituras extraterrestres arribaron en los radiotelescopios.
Ahora el mensaje era más voluminoso, llegando por minuto más de un millón de palabras.
La interpretación de los humanos se hizo pronta.
En estas lecturas explicaron como debería construirse una ciudad que pudiera flotar en los cielos, estacionada por sobre las nubes.
No era empresa fácil construir lo que indicaban los extraterrestres, demandaba mucha experimentación y práctica.
Meses más tarde los humanos intentaron, primero, levitar una aguja en campos magnéticos y no lo consiguieron. Después de repetidos intentos esa aguja se dignó a posarse en los campos magnéticos. Continuaron experimentando con objetos cada vez más grandes, en primer lugar la aguja, en segundo lugar un tornillo, en tercer lugar un automóvil y último un barco.
Entonces comenzaron la construcción de la ciudad que volaba, una ciudad capaz de albergar la población entera mundial.
La nave intergaláctica con el millón de habitantes viajaría durante quinientos años y habría varias generaciones.
Ante todo debería mantenerse un alto nivel académico para facilitar el intercambio cultural con los extraterrestres.
La criogenización de los cuerpos era importante. Se permutaban sucesivamente cien tripulantes por cada mes, congelándose los cien primeros dando paso a la descongelación de otros cien.
Estaba previsto que a los pocos años de estar por llegar a la otra estrella iban a descongelarse todos los cuerpos.
En el año 2200 la nave partió dejando tras de sí una luminosa estela, y dejando tras de sí una sociedad inquieta.
Un nuevo orden de vida hacia los cielos, tanto en la Tierra como fuera de ella.

III
DESPIERTAN UN GENIO
Última edición por Antelo el 28/12/2011 22:29, editado 4 veces en total
-Prima fase: cognición de la naturaleza.
-Fase media: reorganización de la naturaleza.
-Última fase: desarrollo de los seres vivos.

Dios no existe, mediante un proceso se le construye.
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Notapor fyc » 4/10/2009 10:22

Mucha suerte con tu obra. Espero verla pronto en las librerias.
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Notapor Antelo » 5/10/2009 00:39

Muchas gracias Fyc (Fyc = ¿Ficción Y Ciencia? :lol: Broma). Aquí un tercer capitulito. Pido paciencia, se pone mucho mejor más adelante, cuanto más mejor.

III
DESPIERTAN UN GENIO

Soy lo bastante fuerte como para dividir en dos la historia de la humanidad... No soy un hombre, soy dinamita
Friedrich Nietzsche


1 Despertar no es olvidar, es conocer


Toda la humanidad esperaba de una manera consciente o al menos sentimentalmente el nacimiento de un líder, quizá con la potencia y la sabiduría de corregir los rumbos inciertos de la vida misma. Tal vez llegaba el momento de despertar al genio, de resonancia mitológica, para llevar a cabo los acometidos de la vida.
Habían pasado 497 años de viaje en la nave interestelar, desde el momento en que la nave abandonó la Tierra en busca de un mundo más ordenado, en busca de un mundo organizador.
De alguna forma los humanos debían defender sus intereses, debían ser protegidos, no deseaban quedar vulnerables de cara al azar.
Tal vez ya era tiempo de despertar al genio.


2 La historia comienza


Dentro de la nave a tres años del encuentro con los extraterrestres despertó a la noche, los párpados le dolían y le pesaban, la vista se le nublaba. Estaba acostado boca arriba y los rostros observándole no tenían cara porque éstos eran opacados por las luces del techo. Primero escuchó un balbuceo de voces, con lentitud distinguió las tonalidades.

--¿Pulso?- preguntó alguno de voz grave
--Estable- respondió una mujer
--¿Estado de la conciencia?- dijo el primero
--Déjeme verificarlo- dijo un tercero de voz más juvenil.

El último acercó un láser rojizo al ojo del recién despierto.
El joven mientras se despertaba percibió el destello reintegrándose impotente como un animal acechado.

--¡Vive!- exclamó la mujer que era doctora
--Nunca estuvo muerto. Recordalo- murmuró el señor de voz grave, que era decano, a la doctora.

La sala de urgencias era pequeña, medía aproximadamente ocho metros cuadrados.
El joven vio mejor y a su lado estaban seis médicos. El vestía únicamente un pantalón corto, sentía calor y sudaba. No recordaba su identidad ni lo que había hecho anteriormente. Tocó su cara pero la sintió áspera y arrugada. Tomó con fuerza lo que pensó era parte de su cara y lo arrancó descubriendo que era una toalla con algunas manchas de sangre.

--¿Qué es esto? ¿Por qué tiene sangre? ¿Quién soy y dónde estoy?- exhibió la tela en alto al hablar
--Matías... tranquilízate, estás bien...- dijo el decano conciliándolo.

Matías tenía conductos de suero en su antebrazo que arrancó improvisadamente.
Los médicos se desesperaron tomándolo todos ellos con fuerza para volverlo a conectar a los sueros, pero el muchacho era más fuerte y hábil entonces se apartó de ellos arrinconándose contra la pared.

--Me siento bien, no necesitaba eso- dijo Matías levantando su mano autoritariamente.
--¡Debiste preguntarnos!- gritó la doctora
--¡Silencio! Tiene razón, ya no eran necesarios- intervino el decano. Acomodaba el cuello de su fino traje espacial blanco.

Los presentes relajaron sus músculos en tensión, todos respiraron profundamente. Luego los doctores se felicitaron unos a otros como si fueran amigos de la infancia y se hubieran reencontrado nuevamente.
Pero Morales, al único que le faltaba terminar de adquirir los conocimientos en medicina, sostenía firmemente una tijera metálica apuntándola amenazadoramente contra Matías que estaba en el otro rincón.
El decano sorprendido le gritó

--¡Morales! ¿Qué hace? ¡Suelte eso inmediatamente!-

El decano era el más viejo de la sala, con sus pocos pelos canosos. No sólo era el más experto en medicina, además tenía profundos conocimientos en robótica, en filosofía y en sociología.
Morales aceptó la orden del decano ya que admiraba la experiencia de él. Morales puso la tijera sobre la camilla y con la otra mano acarició su pecho, tranquilizándose, se le notaban sus ojos desorbitados que contemplaron el suelo y el sudor barrió la apariencia de su cara.

–-Perdónenme- dijo Morales-- me dejé llevar por las emociones, Matías despertó de golpe después de estar tres meses inconsciente, eso me asustó. No me di cuenta que se recuperaría tan pronto de las intervenciones quirúrgicas-

Lloraba levemente.
El decano se acercó y lo abrazó suavemente dándole unas palmaditas en la espalda

--Esta bien muchachito, no pasó nada, es común que estas cosas sucedan- le dijo el decano sonriéndole.

Matías observaba todo, más allá del suelo, las paredes y los objetos de cirugía repartidos por el lugar... observaba... después miró uno a uno a los doctores. Dijo

--Lo siento, fue mi culpa, no quise ocasionarles este desorden ni provocarles a ustedes una angustia semejante...
--Matías- enseguida explicó otro médico-- no fue tu intención, entendemos tu actitud, la energía que acumulaste desató tus sorpresivos reflejos, es una cuestión biológica que supera las voluntades. Eso indica que estás muy sano-.

Matías expresaba soledad en su mirada, con sus ojos humedecidos exploraba el lugar circundante, las menos veces miraba a otras personas, sus ojos daban idea de estar refugiados bajo sus pesados y grandes párpados, también su mirada daba aire de depresión y seriedad... como se dice de alguien ahogado en sus pensamientos. Su pelo era largo y apenas ondulado, una mezcla de un castaño claro y otra gama apenas más oscura. Su rostro era atractivo para las mujeres, pero Matías siempre tenía excusas o andaba demasiado ocupado para enamorarse, y se consideraba a sí mismo un joven solitario por obligación. Le gustaba reflexionar pero reservaba sus ideas, era silencioso y en pocas oportunidades hacía comentarios. Joven de veinte años, había sufrido un accidente provocado por una repentina explosión de un tubo de oxígeno en una recámara de la nave y por ésto se mantuvo inconsciente por más de tres meses, ahora había vuelto a la claridad pero algo indeterminado cambió en él que se manifestaría en cualquier momento. No pudo evitar verse una gran cicatriz que tenía desde un costado del pecho hacia el otro costado del principio de la cadera. Con un dedo de su mano recorrió suavemente esta cicatriz por completo, pero este cambio no era profundo como el que presentía.

--Estarás bien. Vivirás mucho- habló el decano y agregó dirigiéndose a la doctora-- doctora Analía ¿sería tan amable de acompañar al joven a su habitación?-. Ella asintió silenciosamente


3 Ver a través de los sueños


Después de recorrer un pasillo de veinte metros llegaron a una habitación numerada 701 y la puerta de esta habitación se abrió.

--¿Cómo te sentís?- preguntó la doctora Analía. Acomodándose su flequillo
--No me siento humano-

Al decirlo se desmayó en brazos de la doctora que sorprendida no tuvo aliento para pedir ayuda. Lo tomó con fuerza llevándolo hasta la cama de la habitación donde lo recostó. Midió el pulso del muchacho presionando suavemente la muñeca de él, miró el tamaño de las pupilas y luego determinó que estaba sano entonces acomodó cuidadosamente la cabeza del joven sobre una almohada.
El joven sudó. Ella se apartó de él buscando un aparato refrigerante en la habitación. El aparato refrigerante era un dispositivo manual que emanaba un as azul que refrescaba el cuerpo. Ella pasó el haz azul del aparato refrigerante a una altura de unos pocos centímetros por todo el cuerpo del joven y el sudor desapareció. Se detuvo unos minutos al costado de él, le besó la mejilla y le dijo al oído

--Todos nos sentimos de esa manera alguna vez-

Luego desactivó las luces de la habitación con un vocalizador, que prendía y apagaba las luces cuando alguien lo ordenaba. Se retiró de la sala.
El mundo interno de Matías estaba desequilibrado, imágenes rápidas sucedían unas sobre otras sin relación aparente, unas veces le venían rostros que hablaban, otras veces sombras le observaban, y paisajes que se cubrían de negro le rodearon, una explosión grande con forma de hongo le persiguió hasta cubrirlo. En ese momento sintió despertarse dentro de su propio sueño. Flotaba en un vacío blanco, el silencio fue roto por una voz que dijo

--El salvaje vive en sí mismo, mientras que el hombre sociable, siempre fuera de sí, no sabe vivir más que en la opinión de los demás, y es, por así decirlo, de esta opinión de donde extrae el sentimiento de su propia existencia-. Matías intentó hablar pero no pudo pronunciar palabra alguna, y una segunda voz murmuró
--Dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana-. La segunda voz calló y una tercera voz serena dijo
--Siempre que veas que un hombre se enoja y retrocede cuando se ve frente a la muerte, será una prueba cierta de que es un hombre que ama, no la sabiduría, sino a su cuerpo, y con éste los honores y las riquezas-. Una cuarta voz se interpuso con ímpetu y exclamó
--¡No! La acción malvada es como una úlcera: escuece, irrita y hace erupción, hablando sinceramente. <<Mira, yo soy enfermedad>>: así habla la acción malvada, y ésa es su sinceridad. Mas el pensamiento mezquino es como un hongo: se arrastra, se agacha y no quiere estar en parte alguna, hasta que el cuerpo entero queda podrido y mustio por los hongos-. Las voces intercambiaron palabras pero no era entendible para Matías, hasta que una quinta voz se presentó y las otras callaron
--Pienso que es legítimo tomar una visión de conjunto, e incluir la información transmitida externamente, tanto como al ADN, en la evolución de la raza humana-.
Después de que habló la quinta voz Matías cayó repentinamente por un túnel negro y sintió la adrenalina en su cuerpo hasta que despertó del sueño y se halló en la habitación 701, e imaginó sin quererlo el rostro de la doctora Analía y se alegró.

El sueño fue corto para él, sin embargo, se sentía descansado y la puerta de su habitación se abrió. La doctora sostenía una bandeja plateada donde levitaban dos platos más reducidos, y éstos contenían un líquido espeso uno y el otro un trozo de una masa uniforme. Ella se sentó en la cama y él también a su lado. Analía le preguntó mientras le alcanzaba la bandeja

--¿Cómo anda el paciente dormilón?

Él a pesar de intrigarse por el término "dormilón" no mencionó palabra alguna y observaba el rostro de la doctora.

--Dormir dieciséis horas debe ser meritorio...- comentó Analía. Le señaló la bandeja que le había traído y dijo
--Esta taza contiene yogur con vitaminas y minerales incluidos, y esta masita trae alimento balanceado y un compuesto orgánico para hacerle bien a las neuronas... a ese compuesto orgánico lo denominan “tenterin”-

Decidió quedarse mientras Matías comía pero él no mostraba mucho interés ni agradecimiento y no demostraba remordimiento por su actitud indiferente, solamente comía.

--Por cualquier inquietud o molestia que tengás no dudés en avisarnos, en la sala 12, cinco habitaciones hacia la derecha...- agregó ella

Decidió retirarse cuando notó que él continuaba comiendo silenciosamente sin reaccionar a sus palabras.
Cuando terminó de comer dejó la bandeja en el suelo y dispuso vestirse con un traje azul enterizo que había estado sobre un modular metálico. Era suave y le quedaba cómodo, sentía libertad para mover sus miembros. El traje tenía una pantallita rectangular sobre el pecho que decía "matemático", al leerlo sintió escozor y una voz repentina de su conciencia dijo

--El flujo del líquido, al chocar con un cuerpo, se deforma y fluye a su alrededor. En tal caso, las capas del líquido, junto al propio cuerpo, se adhieren a éste. A determinadas condiciones, se forma la capa límite, región del líquido en la que la velocidad crece con gran rapidez desde cero hasta, aproximadamente, la velocidad del flujo no perturbado, es decir, que hay un elevado gradiente de velocidad. Al separarse la capa límite del cuerpo, tras él surgen torbellinos-

Se tendió sobre la cama a pensar. Un momento más tarde encontró analogía de lo que había escuchado y pensó así

--Preso de mis obligaciones, como un cuerpo inactivo, acumulé conocimientos y seguramente fui un experimentador compulsivo, hasta que el accidente me dañó la memoria y eso me produjo posteriores alucinaciones-

Al rato se durmió. Esta vez soñó que caminaba sobre arena, el viento batía las hojas de unas palmeras y el tronco de éstas se remojaba en la orilla del mar. La arena estaba caliente y él se arrodilló a juntar un poco dejándola escurrirse entre sus dedos. Al minuto la arena se agitó en sus pies y los granitos de ésta brincaban a la altura de sus rodillas, el agua se sacudió hasta la copa de las palmeras y las tumbó. Escuchó gritos lejanos, muchos gritos detrás de él y giró para observar que sucedía, columnas de concreto se quemaban, estas diez columnas estaban a cincuenta metros de él pero sentía el calor del fuego. Esas diez columnas flotaban en el aire y se extendían hacia la estratósfera.
Despertó exaltado y sintiendo un dolor abdominal, sudaba y los músculos estaban calientes, pero su interior corporal se mantenía frío. Respiró más calmo y el calor muscular disminuyó. La puerta de la habitación se abrió y entró un poco de luz del pasillo al cuarto oscuro. La doctora trajo comida para Matías y se la alcanzó, y Matías, un poco sudado todavía, comió y no habló.
Matías estuvo encerrado durante setenta y cuatro horas en su habitación. Los sueños le torturaban, sentía dolores musculares y calores abruptos recorriendo su piel. No le avisó nada a la doctora, cada vez que ella traía la comida él se servía y después le escuchaba hablar… si sentía calor se dirigía a un baño reducido que estaba en la sala contigua, y se duchaba con el agua que salía del techo.
Matías soñó que estaba en una ciudad de edificios grises, edificios altos. Alrededor de ellos había personas cargando bolsas con alimento desplazándose rápidamente por la vereda. El cielo se oscureció. Luego en el cielo se formó un cúmulo de luz, encima de Matías. La forma del cúmulo variaba pareciéndose al contorno de un hombre. El cúmulo bajó repentinamente delante de Matías que le estaba observando, y la persona luz de tres metros de alto alzó su brazo para moverlo rápidamente hacia el cuello de Matías. Matías se despertó antes de ser tocado, sus manos transpiraban y sentía dolor facial. Respiró calmo y escuchó el flujo del oxígeno que provenía de los tubos en las paredes de la nave.
Al momento ingresó la doctora con la comida. Matías se rehusó a comer y luego se rehusó a que ella le revise el estómago. Ella le dijo

--¿Querés pasear por los jardines de la nave?-

Él aceptó.
Salieron de la habitación.
El pasillo se extendía a la izquierda y a la derecha, en cada extremo se comunicaba otro pasillo transversal. Poseía compuertas numeradas de las habitaciones, y de ellas salían personas vestidas con trajes coloridos, algunos trajes azules, otros rojos, otros verdes, y otros amarillos.
Algunas personas se detuvieron a conversar, otros caminaban con herramientas en sus manos, otros simplemente deambulaban pensativos.
El piso era verde, metálico recubierto con goma, tenía pequeñas circunferencias para afirmar mejor el paso de la gente.
El techo era una réplica metálica del piso, con graduaciones de luces hexagonales.
La doctora tomó disimuladamente la mano de Matías y suavemente le hizo seguirle.
Un hombre con traje rojo saludó a la doctora y siguió caminando

--Doctora Buhler
--Ingeniero Sierkev- saludó ella

Matías entendió que las personas vestidas de rojo eran ingenieros, las vestidas de blanco como la doctora eran médicos.

--¿Los colores de los trajes son para distinguir la profesión de cada uno?

--Sí. Blancos, médicos. Rojos, ingenieros en robótica. Azules, físicos y matemáticos. Violeta, filósofos. Verde, biólogos moleculares. Amarillo, sociólogos. Y otras cuatro profesiones más- respondió Analía.

Caminaron hacia la izquierda de la habitación de Matías, en la intersección doblaron a la derecha, el pasillo era semejante, otras personas se movían.
Las paredes metálicas hacían sentir diminuto a Matías que las observaba sintiéndose encerrado entre caras externas de edificios. Rodeaban estas paredes hombres que juntaban sus herramientas en pequeñas cajas y luego se retiraban apresuradamente. Matías se detuvo y frenó suavemente a la doctora. Él escuchó ruidos en el techo, alzó la vista, aferrado al techo se soltó al instante un androide negro, erguido se paró adelante de Matías y de la doctora. El androide apoyó una mano en el hombro de Matías y la doctora intervino

--Desactivate- dijo.

El robot poseía luces coloridas en su rostro que lentamente se apagaron, bajó la cabeza mientras sonaba el ruido de un pequeño motor desacelerándose.
Al instante se arrimaron apurados dos hombres y una mujer vestidos de rojo. Uno de ellos preguntó

--¿Cómo se encuentran?
--Bien- respondió la doctora suspirando -- Si Matías no me hubiera frenado yo habría muerto aplastada por el hermético éste-
--Lo sentimos mucho, se nos había extraviado, no pudimos bloquearlo a tiempo- explicó la mujer de rojo.

Los tres ingenieros examinaban con paciencia cada recoveco del androide. El androide medía una altura de tres metros. Un ingeniero tenía una computadora pequeña de mano, con ella sacaba cálculos para comentárselos a los otros que con pequeñas pinzas tanteaban la textura del robot.
El robot aún tenía su brazo hacia delante donde había estado el hombro de Matías, con su cabeza hacia abajo era semejante a una completa armadura medieval pero delgada. Cada sección de sus dedos se ajustaba a la sección anterior, los puños se introducían en el antebrazo, el antebrazo y la parte superior del brazo eran unidos por un codo que se estiraba hacia atrás gradualmente con la punta de éste afinándose mientras se alejaba de la base del miembro. Su alto y fino abdomen calzaba en su pecho. Bajo este hermetismo muscular se escondían los conductores de información y energía, eran pequeñas láminas metálicas diseminadas por toda la estructura del robot que cada tanto se conectaban a diversos chips microscópicos. Debajo de esta conductividad reaparecía un esqueleto sólido, simétrico a la textura externa, que siempre se mantenía frío, regulaba la temperatura de las distintas partes a la vez sosteniéndolas.
Las estrellas zigzagueaban alrededor de la nave, a medida que se alejaban iban aglomerándose en pequeños grupos, esos grupos se asemejaban a un goteo de tintura luminosa de algún descuidado pintor. El titilar de las estrellas parecía un guiño diminuto coloreando la inmensidad más oscura, el titilar de las estrellas esperaba impaciente por la llegada de un observador.
El sistema solar quedó empequeñecido, ya el Sol había sido recubierto por un grupo de soles. La velocidad de la nave permitía admirar el flujo estelar, flujo que poseía dos extremos, un atrás con estrellas aglomeradas que juntas parecían un nuevo Sol, un delante que del mismo modo parecía otro nuevo Sol, pero este último alimentaba lentamente con sus estrellas al otro Sol detrás de la nave, ambos super soles brillaban latiendo vivazmente.


4 Matemáticas precisas


Los tres ingenieros habían desarmado una parte del robot, destaparon una sección de la pierna derecha, y utilizaron un puntero de luz verde, que al hacer contacto con el interior del robot el haz verde ondulaba regularmente. Uno de los ingenieros sacó un diminuto lanzallamas de su caja portátil de herramientas, que poseía una garrafita roja en la parte de atrás, se desprendía un tubo fino de diez centímetros de largo por donde circulaba la llama, debajo de la garrafita roja estaba el pulsador, este pequeño lanzallamas cabía dentro de una mano humana. Pulsó el botón del aparato que soltó una flama azul de un milímetro de espesor y de largo unos pocos centímetros. Acercó la flama al interior de la pierna del robot, con la intención de quemar una sección circular de tres centímetros de radio para extirparla intercambiándola por otra nueva.
Matías se interpuso rápidamente, con fuerzas tomó el brazo del ingeniero evitando que quemase el robot. Dijo desesperado

--¡No lo lastimen!-

El ingeniero sorprendido intentó sacar tranquilamente la mano de Matías, al no poder dijo alterado

--¡Tranquilo! Es una máquina no un ser humano-

La doctora tomó el brazo relajado de Matías y lo tironeó despacio unas veces. Él dejó dirigirse por la doctora soltando el brazo del ingeniero.
Ella le dijo que siguieran a lo largo del pasillo.
Los ingenieros se distrajeron en su tarea reparando el robot.
Otros habían escuchado el grito de Matías, se arrimaron a preguntar que pasaba, pero como no había sido importante, los ingenieros continuaron su tarea.
La doctora y Matías caminaron cincuenta metros, una abertura cóncava se interpuso ante ellos, era el fin de un monótono pasillo porque comenzaba un jardín, circular, que tenía una dimensión de treinta metros de diámetro por el cual se comunicaban diez pasillos a través de una abertura cóncava de tres metros. Una senda de concreto de un metro de ancho contenía todo el suelo del interior. El suelo interior se componía de unos arbustos de pequeñas flores rojas, arbustos que distribuidos regularmente alrededor de la circunferencia dejaban un pequeño paso de pasto verde y vigoroso, hacia el centro recorrían en libertad diversas flores en el suelo, flores perfumadas y coloridas animaban el ambiente. Llegando al centro se disponía un tubo de cristal que dejaba correr suavemente una cascada plana de líquido azul, este tubo cristalino era de dos metros de ancho. El tubo dejaba ver a través de sí mismo extendiéndose hacia el techo y descendiendo hacia los pisos inferiores. Uno podía mirar los pisos de arriba y de abajo con sólo acercar la cabeza al tubo cristalino, o sentarse alrededor de él porque sostenía unos asientos que bordeaban toda la circunferencia cristalina. El supuesto techo era el interior de una bóveda que sostenía una planta enredadora llena de hojas y pétalos. Llegando al centro de la bóveda se abría una circunferencia de diez metros que contenía un cielo celeste con nubes blancas y un sol amarillo que calentaba el jardín.
Matías contempló mansamente con su vista el lugar. Después se interesó por el original techo entonces le preguntó a la doctora

--¿Es la réplica del cielo de algún planeta en especial?
--Sí- respondió ella --es un símil de la atmósfera terrestre, como simulamos el horario terrestre de día tenemos el cielo iluminado por el Sol y de noche podemos observar las constelaciones. Pero es un engaño porque es todo computadorizado con algunos efectos físicos, como el calor del Sol y las variantes de ese paisaje...-
--Entiendo-. Interrumpió él con una sonrisa y ella se calló tímida.

Tres hombres estaban conversando apaciblemente sentados en el suelo recostados en la pared algunos metros alejados de Matías y Analía a lo largo de la circunferencia de la plataforma.
Los hombres estaban sentados juntos uno al lado del otro. Tenían cada uno en su mano una computadora portátil, que era un monitor bastante plano, y también tenían un auricular con un micrófono inalámbrico puesto en la oreja. Hablaban con tono bajo, apenas podían escucharles Matías y Analía. Alternaban la vista de vez en cuando percatándose de lo que aparecía en la pantalla del contiguo.
Esas computadoras recibían la voz transmitida por los micrófonos trasladándola luego a sus monitores respectivos transformando las ondas vocales en texto.
El primer hombre, más cercano a Matías porque Analía estaba a la derecha de Matías y el hombre hacia la izquierda, tenía un traje azul, el segundo hombre un traje violeta y el tercer hombre otro traje azul.
El hombre de violeta era el más joven de los tres, tenía el pelo rizado y negro, no tenía bello facial y sonreía a menudo. Los otros dos eran barbudos, con frecuencia fruncían el ceño. El primero de traje azul tenía canas en la base de la sien al igual que su barba blanca.
El primer hombre le dijo a los otros dos en tono imperativo

--Ahora comprueben los vectores siguientes, y divídanlos por la suma de la circunferencia de omega, como habíamos establecido. Ya vimos la delicada matemática anterior, pero estas ecuaciones están fallidas, mírenlas-

El tercer hombre respondió al instante después de atender a su monitor

--Amplio error, pero ya repasamos este ejercicio más de una decena de veces, evidentemente no entiendo, no lo entiendo. Si omega es correspondiente al segundo conjunto-. Verificó con su dedo algún punto de su monitor y continuó --debería dar igual, pero en la comparación desaparece la igualdad, de un lado del conjunto nos sobra un quinto...-

El tercer hombre habló nuevamente

--Ya se había resuelto hace más de quinientos años, en el año 2186, de la mano de un astuto matemático que puso en evidencia la imprecisión de los alienígenas. Ahora probemos en base once, y creo que el error es el mínimo, un décimo-

Intervino el segundo hombre de traje violeta

--Tal vez. Y me atino a especular que utilizaron otras dimensiones para aplicar su matemática, y no converge con la tercera dimensión
--Así lo había pensado el matemático del año 2186, y probó hasta diez dimensiones y no encontró semejanza alguna, es más, sus comprobaciones daban como resultado la evidente ridiculez de los enunciados alienígenas, en esos últimos ejercicios- explicó el primer hombre
--Quizá es probabilística, una probabilidad completa utilizando un amplio esquema universal. O del mismo modo, pensaron en confundirnos para ponernos a prueba y ver si dábamos cuenta de sus errores y les corregíamos-

El primer hombre percató la presencia de Matías, y al ver su traje azul lo llamó disimuladamente meciendo la mano. Le preguntó en voz alta

--¿Sería tan amable de arrimarse joven? Si le interesa participar del debate-

Matías así lo hizo. Con elegancia y paciencia se arrimó a los tres hombres.

--El hombre que me acompaña- dijo tranquilamente el primer hombre- a dos hombres míos de distancia-. Sonrió y Matías le devolvió la cortesía sonriendo, agregó --es Leonardo Musol. A mi lado más cercano se encuentra el joven y filósofo Anan Chigorian, que ya vislumbra el camino de la sabiduría, y en mí mismo estoy yo, Juan Manuel Russov-

Matías saludó a los tres con un apretón de manos a cada uno. Se presentó diciendo "simplemente me llaman Matías".

--Esta es una ecuación compleja pero equívoca- dijo Russov.

Le alcanzó su plana computadora y Matías la tomó con ambas manos. Russov continuó

--Tenemos más de doscientas líneas de física cuántica que demuestran que dicha comparación es absurda ¿Podrías confirmarlo? Todo está escrito en el monitor, ya que Anan Chigorian sostiene que los extraterrestres se han burlado de nosotros, y nos ridiculizaron por nuestra débil fuente matemática...-

Matías miró atentamente el monitor durante unos segundos sintiendo absorberse por los números, absorberse por las combinaciones del monitor. Sintió irse de aquella nave a un lugar personal donde solamente respiraba, todo alrededor se desvanecía lentamente, hasta que la sangre fluyó fuertemente por su cuello irrigando violentamente su cerebro. Regresó en sí y pestañó, en ese momento Anan Chigorian comentó

--Dos cosas son infinitas, el universo y la estupidez humana, y de lo primero no estoy seguro...-

El comentario produjo en los dos hombres sentados a su lado unas leves carcajadas. Algo de intriga sintió Leonardo Musol, concluyó

--¡Que pesimismo!-
--¡Hay un error!- exclamó Matías sorprendido. No había sacado la vista del monitor.
Manuel Russov intervino
--Es claro, no hay dudas que...-

Matías continuó silenciándolo

--Estas coordenadas corresponden a una cuarta dimensión, donde la energía y la materia se condensan aproximadamente en un veinticinco porciento rebasando el límite de la luz-.

Ahora Russov lo calló

--¡Qué inteligencia! Pero yo llegué a la misma conclusión, no pude demostrarlo, y sí demostramos junto a otro grupo de matemáticos, en el segundo párrafo de la ecuación, que corresponde a un rotundo error, no es posible cuando...-.

Matías tapó la voz de Russov

--¡No tuvieron en cuenta el término libre! Equis (X) se transforma en cualquier número negativo, restando en la tercera condición, y de ese modo llegamos a descifrar correctamente los valores de todas las "Y", siempre y cuando el número de partículas no rebase la mitad de "X"-.

Los tres hombres quedaron desorientados, pensativos. Russov tomó su computadora, revisó las ecuaciones y argumentó unos minutos después con enojo

--¿Quién es este tipo?-

Señaló con su codo a Matías y miró rápidamente a Anan Chigorian.

Un poco más tarde cuando las neuronas estuvieron sobreoxigenadas en la mente de los hombres los mismos pudieron reír.
Leonardo Musol se tumbó contra la pared, se resbaló de la emoción. Anan Chigorian se reía para sí pensando "yo sabía que los alienígenas no eran los estúpidos."
Russov quedó estrecho en el suelo, disminuido, pensando en los miles y miles de años de matemática derrotados, obviamente, por una raza superior. Imaginó que los pilares del conocimiento humano, todos juntos acumulados en una estructura grande se derrumbaban agotándose abruptamente, al mismo tiempo pensó "¿sería alguien tan estúpido de reconocerse como un estúpido?"
La doctora los miraba apenas alejada del grupo, afirmando su mirada en Matías, y de cuando en cuando distrayéndose con el olor de alguna flor, por la euforia de aquellos hombres toda su atención formó parte de ellos.
La nave rugía silenciosamente, temblor no percibido contagiado por el titileo de las estrellas lejanas, solamente se disponía a los seres más sensibles, a quien ardiera en pasión.
Anan Chigorian se acercó a Matías

--¿Cómo descubriste una solución tan ingeniosa y repentina?-

Matías respondió sonriente

--El universo obra misteriosamente


5 Una despedida improvisada


Al día siguiente la esperó despierto. Pasaron unas horas hasta que ella entró en la habitación con el alimento.

Matías alcanzó la bandeja y la dejó en el suelo.

Analía acomodó su pelo largo y había cambiado su traje blanco por otro idéntico, igual que Matías por otro azul, pero no se notaba fácilmente.

Recorrió con su mano la suave curvatura del rostro de ella.

La cara de ella mantenía las características de una niña pequeña. Su cuerpo a los veinte años sentía bullirse, tenía la edad de él.

--¿Sentís la vibración?- preguntó él.

Acariciaba un brazo de ella.

"El concepto de vibración es muy amplio" pensó ella. Prestó atención a la intensidad de sus latidos en aumento, al calor desprendido de la mano firme de Matías que halagaba su ego. En ese momento preguntó

--¿Cuál vibración?-

Matías se acercó más a ella pasando sus brazos por detrás de la cintura. La abrazó, juntos balancearon sus cuerpos con lentitud. Él le susurró al oído

--Cuando el cuerpo arde la vibración aparece, pero ésta proviene de lugares misteriosos... misteriosos... alejada en recónditos puntos estelares, trae consigo un mar oscuro de misterios...-

Ella reposó su cabeza contra el pecho del joven. Intentó escuchar. Sintió latidos. Repentinamente un vacío se adentró en su estómago, la adrenalina recorrió sus venas junto a un pulso melódico que hurtaba su cuerpo. Un diminuto pero persistente hormigueo husmeaba toda su piel. Alegre, somnolienta abrazó al muchacho. Estaban juntos. Miró emocionada el rostro del muchacho.

Él la besó, un remolino suave y eléctrico se desplazó por ambos cuerpos uniéndolos con más intensidad, alivianándoles los pesos y otorgándoles felicidad. En el momento en que ambos se acariciaban con ternura y sus labios se humedecían ella se separó un poco

--Perdoname, no puedo en este momento- dijo Analía.

Con lágrimas en los ojos, hizo fuerza contra el pecho de Matías soltándose de los brazos de él y salió de la habitación.

Matías, desconcertado, rascó frenéticamente su cabeza girando sobre sí unas vueltas. Decidió alcanzar a la doctora y salió a buscarla.

No la encontró.

Personas con trajes de diversos colores se movían de un sector a otro, motivadas y con paciencia de rutina.

La buscó en la sala 12, a cinco habitaciones hacia la derecha de la habitación 701, pero no había nadie. Se dirigió hasta el jardín pero no estaba ahí. Mucha gente hablaba entonces regresó a su cuarto. Comió impaciente de la bandeja que estaba en el suelo, cuando terminó la soltó y se acostó a dormir en su cama.

Estaba completamente atrapado en su sueño, el sueño era oscuro, en medio de la nada, donde surgieron estrellas brillantes. Un extremo era azul por estrellas azules, el otro, rosado por estrellas rosadas. Él se encontraba en medio observando como ambos extremos comenzaban a unirse donde brotaba de su rápida unión una melodía encantadora.

Se despertó sudando, cambió su traje por otro igual. Salió de la habitación.
En ese momento no había gente deambulando, el ambiente era silencioso.

Tomó el pasillo de la derecha que cortaba el final de su pasillo.

Un lugar más grande se abría en el final del segundo pasillo.

Matías se dirigió allí.

Pocas personas caminaban lentamente alejadas unas de otras.

Era un salón enorme, cincuenta metros por cien de largo, su piso se conformaba de baldosas relucientes, en el medio de la sala se distribuían cuatro columnas gruesas de granito que se remontaban al techo. El lugar tenía dos niveles, el inferior donde estaba Matías, el nivel más alto que se conformaba por galerías que recorrían el rectángulo del salón. La galería dividía en dos la altura del salón, del suelo se desprendía a una altura de quince metros, el techo estaba a quince metros sobre la galería. De este segundo suelo colgaban regularmente manojos de enredaderas verdes que llegaban casi hasta el piso. El techo, en su mayoría exceptuando los límites, mostraba estrellas azules sobre un fondo negro. Un mundo blanco con leves tonalidades grises iluminaba tenuemente el interior del salón e iluminaba el fondo negro donde titilaban las estrellas azules, el resultado era una oscuridad no absoluta y azulada. Las cuatro columnas se remontaban más allá del techo, salían del salón, eran iluminadas por el pequeño mundo blanco, les quedaba una mitad oscura y la otra de cara al mundo marroncita. Después de observar el paisaje oscuro entre las estrellas éste se volvía azul. En el nivel inferior del salón donde estaba Matías se distribuían azarosamente unas decenas de discos flotantes de mármol... Estos discos flotaban a un metro de altura sobre el piso, alrededor de estos discos a una altura de medio metro del piso había unos asientos planos de mármol.
"Mesas flotantes" pensó Matías. En el interior de cada disco central de las mesas se paraba un cono rojo de unos treinta centímetros. Farolitos rojos, que iluminaban débilmente toda su mesa correspondiente sin sobrepasarla.

Escuchó un murmullo a su izquierda, giró su cabeza a ese lado. Sentados en una mesa cercana a la pared murmuraban tres personas entre sí. Un joven al verlo lo llamó por su nombre, él lo reconoció. Matías se sentó junto a los otros tres. El muchacho de enfrente se inclinó hacia Matías brindándole su mano para saludarle. Matías así lo hizo y le saludó agradecido. Una mujer de unos treinta años estaba a la izquierda de Matías mirándolo de reojo, le pegó suavemente al hombre que estaba enfrente de Matías y dijo

--Anan ¿Es que no vas a presentarnos?
--Sí- respondió Anan --él es Matías, el famoso descubridor de nuestra idiotez-

Sonrió

--¿Es Matías Procnut?- preguntó sorprendida la mujer.

Anan Chigorian esperaba que Matías le respondiese a la mujer, al no hacerlo dijo al instante

--Sí, sí. Es él mismo. A tu derecha Matías está el biólogo molecular Francisco Lurdes. A tu izquierda Clarissa Munich. Y por cierto...-

Abrió ampliamente sus ojos. Tocó un hombro de los que estaban al lado y continuó diciendo con más énfasis

--Especulábamos un poco sobre la forma de vivir de los alienígenas, es decir, si podríamos o no resistir algún ataque de ellos
--No podríamos- dijo sinceramente Matías y continuó --nos alimentarían audazmente y esperarían a que nos mezclemos nuevamente en nuestra especie, y luego, activarían el virus desde nuestro interior y dejaríamos de existir. Su tecnología. Su desarrollo atravesaría fácilmente nuestras mantecosas defensas-

El biólogo molecular abrió grande sus ojos sin pestanear por un momento largo asintiendo inconscientemente con su cabeza. Anan hizo del mismo modo.

--Además- dijo Clarissa rascándose con cuatro dedos el mentón --si hubieran querido matarnos ya lo habrían hecho ¿No?, desde el mensaje-

Se detuvo a reflexionar.

--Sí- afirmó el biólogo --su evolución puede ser muy distinta a la nuestra, y estando muy avanzados podrían codificar virus desde las transmisiones, pero deberían conocer nuestra estructura atómica. La conocen por nuestro mensaje, y pueden detectar nuestras debilidades-

Acotó después levantando sus dos dedos índices a la altura del pecho

--Partiendo de la idea de Matías
--Pero tenemos esperanzas- agregó Matías --del mismo modo podrían corregir nuestras debilidades, ayudarnos, y luego ayudarnos mutuamente. En vista de lo acontecido,-el biólogo asentía firmemente con la cabeza a lo que decía Matías --me inclino a pensar que, estos seres buscan y disfrutan de otros bienes que no comparte la guerra ni la mentira, sino que el amor puro acompañado de la tecnología, algo de ello detecto verdadero, su amor por nosotros-

Al otro día Matías se levantó contento de su cama. Alzó sus brazos dejando fluir la pereza, después palmeó sus abdominales y acomodó un poco su pelo. Se sentía más vigoroso que en los días anteriores. Pensó en la doctora recordando el beso, ante este recuerdo se llenó de escozor y de placer.

Fue hasta el enorme salón. Dedujo que era un gran comedor. Había más de mil personas comiendo en las mesas flotantes, se alzaba un gran balbuceo de voces y las personas caminaban de un sector a otro.

Matías examinó una a una las caras, lo que le llevó unos veinte minutos, ninguna persona era la doctora Analía. Volvió al cuarto y la esperó hasta la noche, ella no llegó. Volvió al salón, ya estaban en su techo las estrellas, también estaba el mundo blanco. El salón estaba completamente vacío, exceptuando por Anan Chigorian que esperaba a Matías.

Anan se había sentado con sus pies sobre la mesa, se recostó contra la pared a su espalda, bebía de una botella.. Al momento de ver a Matías se le arrimó, cuando llegó hasta él agachó la cabeza y apoyó su brazo sobre los hombros de Matías dirigiéndolo a una mesa. Se sentaron. Anan balbuceó unas palabras

--La encontraron- dijo

Se tomó la cara con las dos manos y chistó, molesto. Sacó de su traje un sobre blanco, lo puso sobre la mesa. Matías aún sin decir nada posó su mano arriba del sobre trasladándolo para si mismo. Rompió el borde del sobre, antes de leer, su rostro se había fruncido entero sin comprender qué abarcaba tal situación. Leyó la carta en voz baja

"Para mi amor imposible:

Ciertas veces no podemos predecir lo que va a suceder, y esto origina tanto problemas como soluciones. Espero, y sé que algún día me vas a entender, que esta salida tomada, si es una salida, fue decidida en parte contra mi voluntad. Yo sé Matías que tenés una inteligencia superior, que tu interior es fuerte como el hierro, pero es lo que solamente puedo decirte. Algún día me entenderás, te observé durante mucho tiempo, antes de tu accidente, y me impresionaste, más aún la fortaleza que surgía cuando estuviste herido, y espero esta decisión mía... no sea una herida incurable. Rezo por tu perdón.

Te amo, simplemente yo, Analía."


Cuando terminó de leer bajó la carta lentamente. Sus ojos estaban abiertos con fuerza, como si quisieran salirse, y su boca del mismo modo. En ese momento Anan adolorido agregó

--Encontraron a la doctora Analía…-

Contuvo las lágrimas con un apretón de mano contra sus ojos.

--… la encontraron muerta en su bañera, se suicidó cortándose las venas, pero no sufrió porque antes se había drogado con morfina, para justamente hacer su ida más fácil-

Matías se levantó mientras lagrimeaba. Con la carta en la mano regresó a su habitación. Cerró la puerta, contuvo el aliento, miró el sobre que rezaba "para Matías Procnut, habitación 701". Recordó la sonrisa de la doctora, como arqueaba sus labios finos, como sus mejillas se hinchaban un poco. La imaginó a ella, él mismo se imaginó herido; tendido sobre una camilla, sangrando, con la gran abertura de su torso, la doctora deteniendo la hemorragia, salvándole la vida mientras sus manos presionaban el corte y se empapaba toda de sangre.

En ese momento regresó a su habitación, se vio a si mismo arrodillado en el suelo, llorando y eufórico. Gritó un estruendoso "no", luego lloró descontrolado.

Al momento la puerta de su habitación se abrió, tres hombres entraron rápidamente, uno de ellos más viejo le inyectó un líquido en el cuello. Matías sintió somnolencia profunda y se desmayó.


6 El padre de Matías


Abrió medianamente sus ojos. La visión se turbaba en pequeños remolinos que desfiguraban el sector. Los remolinos visuales rodeaban un contorno, contorno que de a poco se tornaba sujeto, ese sujeto simplemente estaba sentado, apoyando una pierna sobre la otra, sus dos manos sobre el regazo, y no se movía.

La sala al parecer era estrecha, dos luces blancas apenas resaltaban los objetos, detrás del hombre que observaba a Matías estaba la puerta cerrada, era una puerta metálica. Matías se dio cuenta que estaba recostado sobre una camilla en posición oblicua, que moderadamente los pliegues de ésta acomodaban el cuerpo y lo sostenían. El hombre sentado dos metros delante de Matías era calvo casi en su totalidad, en la parte superior de la cabeza se sostenían tambaleantes dos cabellos grises, en los costados por sobre sus orejas se extendían cabellos blancos y rodeaban la cabeza desde esa parte baja. Matías reconoció a esa persona, era el decano. El decano, reflexivo, le habló

--¿Y bien?- se palmeó la cara y continuó hablando --No es fácil- se paró y caminó alrededor de Matías, mantenía las manos en la espalda y le dijo --Sabés Matías que todos nos sacrificamos, nos esforzamos, y sufrimos periódicamente- suspiró y asintió con la cabeza --Cuesta- y se arrimó más a Matías y habló más tranquilo --Pero, debemos mantener silencio, no podemos transmitir temor, es sumamente importante que aprendamos a tolerar nuestros dolores y de estos nos aprovechemos-

Matías intentó hablar pero no pudo mover su boca, un leve cosquilleo le cubrió el rostro, cerró muy fuerte los ojos. El decano apoyó su mano sobre el hombro de Matías mientras le susurraba al oído

--La anestesia pasa, y también la amargura. Te estoy agradecido de muchas formas, Matías, estoy orgulloso por vos- se alejó un poco, alzó la cabeza y le dio la espalda, con sus manos en ésta última. Matías gorgoteó unos segundos y habló incómodo
--¿Cuál es su nombre?-

Abrió los ojos, movió lentamente su dedo índice que se rebelaba contra su voluntad.

--Mi nombre- respondió y se rió asiduamente --mi nombre casi olvidado- pasó una mano por su cabeza, dudando un poco dijo--Osvaldo Procnut-

Suspiró y se tomó de la cintura. Matías perplejo trasladó su brazo hasta tomarse la cara

--Efectivamente. Soy tu papá- agregó el decano.
Se cruzó de brazos y aún se mantenía de espalda frente a Matías. Matías habló sorprendido
--Perdoname, no me lo acuerdo-

Reposó la mano sobre el cabello y suspiró.

--Ya sé, ya lo sé- suspiró también --Qué decir de tu mamá, una gran mamá, su glaucoma, y la chica... te tocó sufrir doble-
Molesto por un dolor en el pecho, aferró su mano en éste y se inclinó hacia delante mientras gemía con leves pausas silenciosas. Matías tuvo la voluntad de ayudarle, pero a pesar de su impulso, solamente levantó cuatro dedos de su mano derecha. Al momento el decano respiró bocanadas profundas de aire. Calmo dijo
--Tengo una enfermedad grave- confesó y se volteó diciendo hacia Matías --Problemas cardíacos. Pero mi corazón está sano y completo ahora de verte, y me pide descansar en paz, ya es un motor viejo-. Se reincorporó y secó con el revés de su mano el sudor que le había cubierto la frente. Matías pálido se paró tambaleante, ayudado por el anciano, mientras recobraba fuerzas, después ayudó a recostar al hombre mayor sobre la camilla.
El decano continuó

--Verdad es que únicamente un insensato o un cobarde teme a la muerte- tosió levemente y continuó --Jovencito- tomó con ambas manos una mano de Matías y dijo --No vivás pendiente de vos mismo como un salvaje, aprendé a convivir con los demás y se feliz-
Dicho esto el anciano cerró sus ojos, sonrió y su sonrisa se mantuvo, ya no se escuchaba su respiración. Las manos que sostenían a Matías se soltaron paulatinamente. Falleció.

Matías le colocó ambas manos sobre su pecho conteniéndolas un momento pensando que extraño había sido no reconocerlo como su padre, que aquel viejo le había salvado la vida y él no hizo nada a cambio... Salió pensativo de la pequeña habitación, cuando la puerta se cerró las luces se apagaron.

Llegó a su habitación, entró. La imagen de Analía cada vez se le hacía más presente, aunque trataba de evadirla, sacarla de sí, deseaba materializarla. Recordó el silencio que debía guardar, recordó el futuro que debía construir, y honrando su actitud liberó una última lágrima caliente en memoria de Analía.

Salió de su habitación después de bañarse, se vistió con un idéntico traje azul. Buscó el gran salón, por un rato centenares de personas circularon, yendo y viniendo, hasta que las estrellas tomaron el cielo, el mundo blanco replegó su tenue luz azul. Matías estaba solo y a su lado se sentó Anan Chigorian.

Profundo silencio entre ambos jóvenes, que cada uno a su manera controlaba las ansias de hablar, mirándose a veces. Matías acariciaba la mesa con una mano, formando un semicírculo, Anan movía sus rodillas abanicándolas. El cono central de la mesa se encendió y Matías rompió el silencio:

--¿Cuánto falta para que lleguemos con los invitadores?-

Inmovilizó su mano.
Anan se había enterado del accidente de Matías y que, posiblemente sufrió daños en la memoria, ya que todos los tripulantes llevaban sus propias cuentas

--Dos años, es decir, setecientos treinta días y noches-.
Señaló brevemente la cúpula.
--¿Qué comentan los pilotos de la nave?-

Anan rió levemente al escucharlo

--No existen tales, la nave fue construida para que nos lleve automáticamente a destino-
"Piloto es una palabra antigua, no es algo que se escuche a menudo" pensó y sonrió
--Debés estar hambriento- continuó Anan.
Puso sobre la mesa dos diminutos cubos metálicos que se abrieron al instante.


7 Un poco más cerca del nuevo hogar, y más lejos del anterior


Setecientos veinte días después


Un bullicio creciente y permanente absorbía cada sector de la nave, algunas risas "fulgían las salas y los pasillos."

La frase "faltan diez días para llegar" era ya popular y se recitaba frecuentemente. Del mismo modo se hizo popular "nos van a derretir, nos van a destripar", o aquélla "somos su festín favorito, y ese ser gordo nos engullirá uno a uno como bocaditos de chocolate." Y algunos imaginaban a un monstruo enorme parado sobre su mundo, mundo doble del tamaño de éste, y que el monstruo, lampiño por cierto, con la panza recaída, su celulitis abordando su gordo y verdoso cuerpo, extendía sus brazos y con sus manos deseosas atraía lentamente la nave para sí, a medida que abría impaciente su boca donde cabrían decenas de naves.

La teoría del monstruo engullidor fue iniciada por Anan Chigorian, y refutada por el mismo unos días después. "Un ser vivo de ese tamaño sería ineficaz para obtener conocimientos específicos y difundirlos en ondas electromagnéticas, muy posiblemente, porque necesitaría energía eléctrica y complejos radiotelescópicos para recibir y retransmitir los mensajes. Además" explicó Anan y continuó "para obtener semejante tamaño debería comer muchísimas naves, y esperar que su comida llegue unos quinientos años después, en nuestro caso, y el universo no tiene tanto tiempo para saciar un ser tan gordo."

Matías Procnut arreglaba aparatos, en una sala de ocho metros cuadrados, observaba las pequeñas partecitas replegadas por la mesa, y minuciosamente las componía una a una. Al momento que terminó de calcular y ensamblar una arañita robótica se desplazó por la mesa, y al llegar al borde deparándole un abismo se detuvo; su cabecita que se conformaba por dos parábolas metálicas, que le servían de radar, rotaba sobre el eje de su cuello y se torció hacia el abismo, después regresó al montículo de partes delante de Matías.


No era el único en la sala, había ingenieros en robótica ensamblando y construyendo otros mini-bots como le llamaban a los robots de servicios ingenieriles. Estos robotitos eran capaces de bifurcar la nave, por los conductos estructurales de ésta, y arreglar alguna falla mecánica, o salir a la parte externa de la nave misma para analizar la superficie. La arañita de Matías apartó algunas partes del montículo, sacó unas plaquetitas, unos integrados como iodos, resistencias, y algunos chips electrónicos, después arrimó a ese nuevo montículo unas ocho patitas mecánicas; se posó sobre el montículo abriendo lo más que pudo sus ocho patas, abarcando las partes debajo de ella, y a una velocidad batidora, con sus pequeños ganchos batió las partes debajo de ella y las unió. A los veinte segundos un vaporcito se formó de la arañita, y ésta prendió un foquito azul apartándose luego a un rincón de la mesa sin dejar de observar el montículo más grande. Lo que había unido era una nueva araña, que al instante de ser construida repitió el proceso y construyó otra araña idéntica, y luego se apartó con la otra al rincón. A la hora toda la mesa estaba cubierta por arañitas con su foquito azul prendido, y no había más montículo.

Entró Anan Chigorian a la sala, ya le había crecido un poco la barba, se sorprendió por los robotitos y los contempló un momento. Le dijo a Matías

--Son Bots de reconocimiento-
Matías lo miró al instante y sonrió contento de verle. Mientras se paró y salió de la sala con él le comentó en voz alta
--Los cargué con bombas nucleares, entonces cuando estén afuera de la nave volarán contra el ser engullidor y lo explotarán-

Ambos rieron y se alejaron de la sala.

Los diez ingenieros que estaban dentro dejaron de hacer sus tareas y se arrimaron a las arañas de Matías.

Matías fue partícipe del culto a los muertos, y este culto consistía en derivar los cuerpos muertos al espacio exterior, en contenedores o ataúdes espaciales. Quien lo deseara podía ocuparse de su ser querido y tenía el honor de liberarlo fuera de la nave. Matías así lo hizo con la doctora Analía y con su papá el decano. Y otros cien ataúdes se aglomeraron fuera de la nave divagando por el espacio rápidamente alejándose de ella.

Faltaba solamente un día para el encuentro y era sumamente importante que se organizaran, o debatieran, para acordar como encararían a los otros seres. Y en este momento dieron cuenta que hubiera sido muy necesario muchos días más para poner de acuerdo a un grupo de casi un millón de personas. La gran mayoría se reunió en la cámara más grande de la nave, los adultos en este caso, que totalmente eran más de quinientos mil.

La cámara era una abertura tubular de doscientos metros de altura. Los bordes de este cilindro enorme tenían asientos, balcones con asientos, las galerías, o estos bordes eran cien en todo el cilindro. Cada galería se enfrentaba al abismo, cada una medía un metro de frente, el piso desde la pared al frente era de dos metros donde se ubicaban los asientos. En el centro de la cámara se distribuía una columna metálica, que se unía en algunas galerías con un puente ancho, corto, y fino de arriba hacia abajo. La columna tenía un diámetro de seis metros y alrededor tenía un anillo metálico que le bordeaba. Este anillo era una extensión de tres metros de la columna. La cámara tenía un diámetro relativo de cien metros.

Los tripulantes de la nave eran 1.021.250. El promedio de vida era de 95 años y el estado de salud, exceptuando raros casos, se mantenía muy bueno. Los que tenían veinte años o menores que veinte se mantuvieron afuera de la cámara más grande; los tripulantes menores de 21 años eran en su totalidad 215.000. Los bebés menores de un año eran aproximadamente 10.750 por lo que aquellos tripulantes de 16 años que eran la misma cantidad debían cuidarlos y los llevaban protegiéndolos entre sus brazos. Los jóvenes de 18, 19 y 20 años cuidaban y restringían a los tripulantes menores de 16 años. Los tripulantes de 17 años asistían y ayudaban a los de 16 años.

En la cámara central y más grande de la nave ocuparon 795.500 tripulantes cada uno un asiento. Algunos tripulantes se mantuvieron parados, expectantes de que el bullicio ceda lugar con el cual alguien organice el debate, otros se sentaron a conversar enérgicamente con sus contiguos.
Media hora más tarde un hombre petiso y encorvado se adentró a su respectivo puente y ocupó el centro de la sala; era un hombre canoso en su totalidad, de piel arrugada, y su frente ocultaba sus párpados por debajo. Medía poco más que la mitad de la estatura de un hombre normal y joven, su estatura era de 1,4 metros. Su edad era de 119 años, el mayor de todos los presentes, y su figura muy respetable. Cuando el anciano se hubo encaminado al centro todos comenzaron a susurrar y cuando el viejecillo se detuvo todos le contemplaron en silencio, otros se callaban mutuamente porque iba a hablar. Sergio, el anciano, levantó ambas manos buscando llamar la atención de los 795.499 tripulantes presentes y lo obtuvo.

Abrió poco más sus párpados y sus ojos celestes brillaban tenuemente por su propio sudor. Puso ambas manos en su cintura y admiró la cantidad de personas reunidas. Giró sobre sí mismo observando la gente y luego habló, su voz se escuchaba un poco apagada pero era suficiente para ser oída por todos y un poco ronca por tantos años de habla, pero a la vez su voz era extremadamente serena y firme

--Jóvenes- dijo. Levantó un brazo hacia delante que le temblaba lentamente --estoy orgulloso de ustedes, estoy orgulloso del esfuerzo importante que han realizado para hacer posible este viaje. Sobre todas las cosas la vida y su diferente y variada forma, la energía desprendida de las partes y el calor que provoca, la sensación que efectúa un movimiento cualquiera -comenzó a llenar sus ojos de lágrimas --Debemos estar orgullosos de vivir, más ahora para la humanidad entera- en esta última oración puso más énfasis en su locución. Su vejez no le aseguraba un tono muy alto de voz --No pienso dar un discurso aburrido, ni tampoco instrucciones maliciosamente meticulosas para organizar el contacto con los otros seres inteligentes…-


8 Un acertijo. Ante Aldebarán.


La voz del viejo fue interrumpida porque las luces se apagaron repentinamente, toda la sala se oscureció, la energía de la nave dejó de fluir, se sintió un leve golpe, todos se movieron apenas de donde estaban. De a poco hablaron todos a la vez y los tonos iban en aumento, hasta que algunos comenzaron a gritar desesperados.

De la columna central se desplegó una imagen virtual, era un cubo verde que flotaba en el aire. Tomaba el centro de la columna y su expansión longitudinal era de seis metros cúbicos. En las cuatro caras del cubo virtual, las que no eran tocadas por la columna central, apareció una nueva imagen.

Un signo de interrogación rojo era la nueva imagen repetida cuatro veces en el cubo virtual.

Los tripulantes se silenciaron para poder observar mejor la imagen que era proyectada desde la columna central.

La nave se había detenido pocas horas antes de llegar al encuentro con los extraterrestres. Solamente faltaban doce horas para llegar.

El viejo Sergio estaba un metro debajo del cubo virtual. El viejo era iluminado tenuemente con la luz verde.

Los cuatro signos rojos de pregunta cambiaron su forma. Apareció

i=?

La imagen estaba en el centro de cada faceta del cubo, en un momento la imagen se achicó y se desplazó hacia un borde. En el centro se formó otra figura

=i =@ =% =$ =#

Eran símbolos sencillos.

Delante del anciano apareció un recuadro virtual. El recuadro virtual era sumamente delgado y aparentaba ser bidimensional. El anciano y los demás estaban expectantes de la situación que aparentaba ser una prueba de los extraterrestres, o alguna falla, pensaban.

Al instante cada tripulante tenía delante de su cara un plano virtual de 20 centímetros cuadrados. Entonces no pudieron creer que la situación fuera una falla.

Sergio aproximó su dedo al primer signo, que era = i, al hacerlo unos pequeños destellos de luz acompañados de unas simples notas musicales se desplazaron por la sala. Eran pequeños puntos luminosos, de luz azulada, y la nota que se desprendía de estos puntos luminosos era fa.

Las pantallitas que desplegaban puntos luminosos rojos con nota musical do grave, habían sido tocadas en cualquier figura distinta de =i.

Al momento los puntos luminosos entre todos formaron una esfera más grande, hacia el centro de la sala. Estas luces eran 795.500 porque correspondían una por cada tripulante. La esfera formada por cada punto luminoso tenía en su mayoría puntos azules, más del 70% de la esfera se notaba azul y la otra parte de la esfera era roja.

La gente conversaba suponiendo que la esfera debería quedar azul entera tocando el signo =i, porque era la igualdad más lógica. Los puntos rojos se volvieron azules dejando de emitir notas do para soltar en su lugar notas fa.

Cuando la esfera fue completamente azul desapareció destellando una fuerte luz blanca que asustó a todos los presentes, luego de este destello las luces de la nave volvieron a funcionar, pero el cubo virtual seguía en su sitio.

El destello había borrado los cuadritos virtuales que tenían delante de sí cada tripulante.
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-Fase media: reorganización de la naturaleza.
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Notapor Antelo » 7/10/2009 04:44

Nuevamente se formó un signo de pregunta en el cubo virtual. Luego el signo se desvaneció y en su lugar surgió una nueva secuencia

Imagen

Sergio contempló un momento el cubo y luego habló

--Esto es diferente. No hay signo de igualdad. Pareciese una secuencia de prestigio como lo indica el signo menor que une la primera figura con las otras tres. Pero no se especifica si es una magnitud cuantitativa o cualitativa, o si de rangos. Debemos identificar qué representan cada signo-

La secuencia no se había replicado en cada tripulante, solamente estaba sobre el anciano Sergio. Sergio levantó su brazo y lo aproximó al símbolo que estaba después del signo menor.

Matías, por un impulso interior, se asomó exaltado apoyándose en la baranda que daba al abismo. Exclamó

--¡Ese no debe tocarse!-

Sergio sorprendido al igual que la mayoría de los presentes le miró

--Muy bien joven Matías ¿Ha resuelto el acertijo?-
--Sí- Respondió tranquilo. Agregó
--Es un rango de categorías. El primer signo es evidentemente un individuo que representa el arquetipo natural de las formas inteligentes. Los tres signos últimos son, el primero es un radiotelescopio para la comunicación con otros seres, ese está bien pero es un paso inferior en la escala de evolución. El tercero hace referencia a la cohetería, y eso es contradictorio, a mi entender, a los fines de nuestros seres exteriores, ya que la utilización de cohetes es muy antigua y peligrosa. El segundo signo representa la unión armónica y científica o de pensamiento entre los distintos individuos inteligentes, que es el paso más avanzado de la secuencia y por ende superior al individuo por sí solo -Continuó Matías respirando un tramo de aire y concluyó --Debe ser obturado el círculo con cuatro líneas-

El bullicio incrementó nuevamente, la gente susurraba en toda la sala, sorprendida por la rápida imaginación de Matías y esta imaginación despertaba serias dudas en algunos animándoles a contradecirle.

Un tripulante se levantó y exclamó

--Pero podrían ser cualquier otra cosa. ¿Qué nos asegura que sean lo que tu tan seguro afirmas?-
--No se me ocurre otro plan mejor. No lo sé. Sería gustoso tu aporte, aún más se necesita que desvaler mi idea, contrapone la tuya- Respondió Matías.

El tripulante se sentó ruborizado al instante, no habló.

Sergio posó sus manos en su cintura. Dijo

--Bien. Queda entonces la idea de Matías con la cuál estoy de acuerdo si nadie tiene otro argumento-

Sergio esperó unos minutos, el bullicio seguía heterogéneo y no se aportaban ideas para la generalidad, entonces obturó la imagen correspondida por Matías.

Unas horas antes del suceso la nave había ingresado al sistema solar de la estrella Aldebarán. La estrella mostraba su poder lumínico hasta los fines de su sistema, se desprendían de su centro cuatro rayos luminosos, grandes explosiones de su combustión de hidrógeno casi acabada.

La nave poseía cuatro puntas, era similar a una estrella de cuatro puntas, era casi un rombo con sus cuatro lados apenas combados hacia su centro. La nave era mayoritariamente plateada, tenía pequeñas tonalidades azules distribuidas en equidistantes rectángulos energéticos.

La nave era alcanzada por la tonalidad roja de Aldebarán.

De momento la nave se detuvo, los rectángulos energéticos perdieron su color volviéndose oscuros. La nave rotó lentamente sobre sí, describiendo un círculo con las cuatro puntas, volvió a encender sus rectángulos energéticos. Cuando Sergio tocó la figura de cuatro puntas la nave absorbió energía y desapareció de su lugar.

IV
EL APRENDIZ

El hombre que busca conocimiento no sólo debe (ser capaz de) amar a sus enemigos, (Friedich Nietzsche, el agregado dentro del paréntesis y el paréntesis son míos, el autor) [...] sino que también debe poder amar incondicionalmente a sus amigos (El autor)

Son las pequeñas, pequeñas charlas, lo que hace que suceda
Roxette


1 Sistema solar de Aldebarán


La nave apareció sobre una estación espacial que orbitaba sobre un mundo enorme comparado con la Tierra. La distancia de este mundo con respecto a la estrella Aldebarán era de diez veces la distancia de la Tierra al Sol. El tamaño de este mundo era de cuatro veces más grande que la Tierra.

El mundo era completamente esférico porque no se apreciaba un aplastamiento en los polos.

La estación orbital era circular. Un círculo plano con un radio de circunferencia de 300 kilómetros. El centro de esta estación espacial estaba compuesto por complejas edificaciones y medía 100 kilómetros extensamente.

La nave tenía una longitud de 50 kilómetros de punta a punta, y un espesor de 1000 metros.

La nave calzó en un borde del disco de la órbita espacial. La nave tenía un centro bifurcado hacia dentro que calzaba a la perfección en uno de los bordes de la estación espacial alienígena. Quedó perpendicular al plano de la estación.

Los tripulantes estaban quietos porque habían sentido un par de temblores partiendo de la nave y algún flujo energético desacelerarse. Sabían que llegaron. De un momento a otro la sala se crispó de urracas y abrazos, entre gritos alegres y lágrimas liberadoras.

Hacia uno de los lados del cilindro, arriba de donde estaban los tripulantes había una pared delgada dada al espacio exterior. Esta pared se abrió lentamente entrando luz de estrellas lejanas. Ninguno de los tripulantes había contemplado un espacio tan oscuro con estrellas refulgentes que titilaban con demasiada velocidad. Quedó un hueco de cien metros de diámetro en el cilindro donde estaban los tripulantes. Todo se mantenía igual, no existía absorción por parte del espacio externo.

Poco a poco el brillo de las estrellas disminuía por una cantidad indeterminada de pequeñitos bloques grises que iban entrando desde el exterior. Estos bloques medían medio metro y estaban unidos de a dos en forma de un asiento simple. Descendieron buscando cada uno un tripulante y había poco más de un millón de bloques. Cada vez que una persona percibía un bloque era atraída por éste, lentamente, casi flotando sin moverse hasta que era ubicada con la espalda sobre un borde del bloque y las piernas en el otro extremo.

Otros bloques se infiltraron por los pasillos que comunicaban el interior de la nave buscando a los demás tripulantes sin importar donde estuvieran en aquél momento. Exploraban los pasillos a una velocidad de 50 kilómetros por hora, abrían las puertas con sólo aproximarse a éstas, siempre había gente y las sentaban sobre sí.

Todos los tripulantes fueron trasladados a la sala cilíndrica y fueron ascendidos hacia el exterior. Los bloques iban más lentamente cuando tenían sobre sí una persona anciana. Sergio mientras ascendía cubrió su cara con ambas manos emocionado.

Bordearon la nave por fuera admirando la forma de ésta por primera vez.

Los tripulantes sentían embeber su imaginación ante los profundos destellos estelares, completamente apasionados no animaban a rotar siquiera la cabeza. Estaban sobre la plataforma circular de la estación y a unos doscientos metros un pequeño grupo de seres los esperaban.


2 Unos amigos poco comunes


Estos seres tenían unas armaduras muy unidas al cuerpo. Todos ellos medían dos metros de altura. La cabeza de aquellos seres era esferoidal. Eran seres delgados carentes de liposidades, sus músculos aunque no grandes eran remarcados. Sus cinturas no medían más de quince centímetros de espesor, su piel era de un tono verdoso. Las armaduras les recubrían los hombros, parte del tórax y reforzaban sus delgadas piernas. La cabeza de estos seres medía alrededor de 60 centímetros de altura. Sus dos ojos se encontraban en el medio de su cabeza esferoidal, prácticamente en la misma disposición que los humanos, tenían brillantes ojos azules sin pupilas ni iris, en su garganta tenían unas pequeñas ranuras que emitían de vez en cuando luces azules. No tenían orejas, nariz, ni boca; pero oían, olfateaban y podían hablar. Además que percibían con un nuevo sentido que se emanaba hacia todas direcciones detectando movimientos y figuras sin mirarlas o sin tocarlas. Las armaduras eran sólidas pero cubrían pocas partes de sus cuerpos, solamente hacían cuatro franjas cruzándose de hombro a hombro y en el centro del tórax se notaba un diamante ovoide. Tenían tres dedos en cada mano, eran dedos largos de veinte centímetros. Las armaduras eran doradas, los seres tenían sus rodillas al descubierto al igual que sus cinturas; los pies, las pantorrillas y la parte superior de las piernas estaban contenidos por partes sólidas de la misma envoltura hermética.

Los tripulantes fueron alineados en cien metros cúbicos separados por un metro los unos de los otros quedando a pocos metros del ser más cercano.

El más cercano habló al grupo terrícola y al hacerlo su garganta desplegó una burbuja de luz nítida blanca

--Nos queda sentir una profunda emoción-. La voz del ser era mucho más grave que la voz de un hombre y era algo distorsionada casi metálica, continuó diciendo --Hace 65 millones de años nuestros ancestros tuvieron las condiciones suficientes para desarrollar su inteligencia, eran astutos y lograban evadir fácilmente a los predadores más grandes. Paulatinamente fueron involucionando sus armas naturales, garras con forma de cuña en sus pies. Armaron su propia civilización arraigada con la naturaleza y las selvas. Dominaron algunos dinosaurios que fueron usados para llevar tripulantes o pesadas cargas. Bien, construyeron su civilización en Meirún 5, lugar que luego sería llamado civilización del Nilo o “Cultura Egipcia”. Nuestros ancestros hacía décadas que habían desarrollado exploraciones espaciales, y de momento, unos asteroides irrumpieron su atmósfera, al no poder fraccionar los asteroides debieron escapar en naves tripuladas hacia “MeyinDorf”, que luego se denominaría Marte- hizo una pequeña pausa y continuó --Lo triste fue que solamente una pequeña porción de la civilización podría salvarse hacia MeyinDorf, la que restara en Ighter o Tierra debería abstenerse a la supercolisión. La población que quedó en Ighter había elegido a la otra porción para que se salvaran en MeyinDorf, prácticamente, obligando. Una pequeña porción de nuestra civilización ancestral llegó a Marte, donde instalaron precarias bases, y a su vez utilizaron las naves como reservas.- Hizo otra pausa y continuó --Pasaron cientos de miles de años sufriendo la escoria desértica y poca propicia de un Marte primitivo, solamente pudiendo aprovechar sus afluentes acuíferos que debieron maximizar derritiendo los polos. Cuando la nueva civilización de Marte pudo estabilizarse construyeron nuevas pirámides, en honor a su antigua civilización en la Tierra. Al mismo tiempo, desesperados, enviaron sondas de exploración y algunas navecillas a la Tierra en busca de los decaídos sobrevivientes, pero no tuvieron éxito. La Tierra ardía en explosiones y tormentas de humo.- Nuevamente hizo una pausa y luego continuó --En el momento de estabilidad en Meyindorf nuestros ancestros llamados “Nunturianos” o “Amantes de lo natural” debieron abandonar Marte, por los repetidos terremotos ocasionados por un corrimiento en las placas Marcianas, o tal vez, producidos por un ser en el núcleo. Se trasladaron durante 65 mil años hacia “Isturia” que luego sería llamado Aldebarán. Llegaron y encontraron un mundo habitado, que denominaron Zaion, es el mundo al cual corresponde esta Estación Orbital; y Zaion es cuatro veces más grande que la Tierra. En aquellos tiempos Zaion estaba habitado por dos razas inteligentes, estas razas encontraron en los desesperados visitantes una nueva forma de unión. Durante miles de años adaptaron sus diferencias acordando que las guerras no eran un medio útil, que debían investigar lentamente los diferentes misterios que iba tejiendo nuestro universo.-

Levantó sin apuros una mano y dijo

--Pueden llamarme Hursaik. Hablo su dialecto porque me lo he propuesto, soy partidario de sentir cómodos a nuestros invitados. En cuanto a los recursos solicitados son lo mínimo necesario para producir la energía faltante en Zaion, hemos rediseñado el mundo enteramente, pero al hacerlo descuidamos los retoques finales. Zaion está dispuesto a cumplir dos funciones. Una de ellas es brindar el acceso hacia la Neurored Universal, que es bordear la cuarta dimensión logrando viajes veloces. Ya no es necesario crear agujeros negros o quemar gigantes cantidades de combustibles, esto sería poco funcional y peligroso. La siguiente función de Zaion, un tanto experimental, es lograr reunir todas las conciencias nuestras en una hiperconciencia dentro de sí mismo. Darle vida a Zaion-

Algunos humanos murmuraban e intercambiaban ideas en voz muy baja.
Aldebarán iluminó con su luz roja toda la estación espacial. Zaion por su parte comenzó a iluminarse.

Los tripulantes podían admirar a Zaion que les ocupaba toda su visión delante de los márgenes de la estación espacial. Zaion era completamente esférico, era de un color blanco, su superficie era blanca pero a medida que se acercaba a su núcleo surgían aberturas que destellaban energías verdes. Zaion tenía una gran abertura en su centro, podían verse delgadísimas líneas que recorrían de un extremo a otro esta abertura, eran líneas que constantemente titilaban distintas magnitudes energéticas de verde. Se componía la superficie de Zaion de incontables bloques que iban dándole forma a lo largo de su curvatura. Los humanos imaginaban un leve sonido, sonido que era un pequeño coro, un coro que débilmente cantaba la letra “a” en un tono “fa”, mantenían el sonido mientras degustaban mirar al planeta.

En el centro de la orbita espacial se veían edificios que tenían forma cilíndrica en casi toda su estructura pero su punta combada. Cuanto más hacia la punta se miraba iban descubriéndose pequeños edificios anexados a un edificio más grande, quedaban estructuras complejas con centenares de puntas combadas distribuidas en pequeñas extensiones. Se veía a lo alto de los edificios pequeñitos puntitos celestes distribuidos desigualmente en la estructura compleja.

Los tripulantes descendieron lentamente y a medida que lo hacían los bloques iban desapareciendo… Tocaron con sus pies el suelo de la estación espacial y apenas lo sentían. Un viento suave y fresco les abrigó, mientras el inconmensurable espacio exterior con sus galaxias y nubes estelares iba apasionándolos.

Hursaik dio media vuelta y junto a los otros diez que le acompañaban se dirigió a los edificios.

--¿Y ahora qué?- exclamó, por un impulso repentino, Matías Procnut.

Hursaik sin volverse completamente dijo

--Sean bienvenidos-

Delante de los humanos apareció una esfera luminosa. Un portal. Matías fue el primero que entró a la esfera y luego le siguieron los restantes.

Matías estaba recostado sobre algo plano y duro pero que le quedaba cómodo. Toda la sala donde estaba despedía una luz azul. Sentía fluidez en su cuerpo y una sensación de estabilidad, podía respirar tranquilamente y sentir una profunda relajación. No había puertas, el cuarto estaba completamente vacío.

"¿Por qué un cuarto cerrado?" Se preguntó. Notó que sobre su estómago había una pequeña bola de hule, una bola violeta que no pesaba mucho y cabía en su mano. En una pared había un hueco redondo, de media esfera introducida en ella. Matías tomó la bola y la puso en el hueco de la pared que estaba enfrente. Cuando la encajó al lado de él se formó un rápido cilindro de energía y dentro de él apareció un ser extraterrestre.

Matías no pudo moverse de la sorpresa y el extraterrestre habló

--Bien joven. Era todo lo que debías hacer. Soy Hursaik y como has sido el primero en activar la bola tomaré el atrevimiento de ser tu mentor. No te sorprenderá saber que hemos estudiado el desenvolvimiento de ustedes en la nave a medida que llegaban a nosotros.-

Matías un poco tímido preguntó

--¿Cuánto tiempo vive cada Nunturiano?
--Diez mil años, luego su conciencia es absorbida por Zaion, que consta de unas ciento de miles de millones de conciencias. En breve Zaion podrá activar las conciencias.
--¿Qué modelos de civilizaciones hay?
--Hay tres clases de civilizaciones... la primera clase se dedica a conocer la naturaleza, la segunda a reorganizar la naturaleza, y la tercera a desarrollar a los seres vivos. Cada civilización se representa de un modo, incluso hay mixtas, evidentemente. Si una civilización no ha logrado el contacto, le es conveniente proseguir con las tres clases, hasta nuevo aviso, si así quiere, claro está. Si una civilización hasta cierto punto degenera mucho puede convertirse en lo que ustedes conocen por terminators, predators y/o alienators; pero también puede salirse de ello.
--¿Podría entender yo en qué consiste su tecnología?
--Nosotros hemos conseguido manipular nuestros genes, y ahora pretendemos hacer una conciencia surgida artificialmente y alimentada por las conciencias biológicas que realmente existieron.
--¿Sobre la ideología?
--La ideología o postura se puede asemejar a una matriz a la cual se le puede dar forma. También puede vérsela como un eslabón... -hizo una breve pausa y continuó- Dios no existe, mediante un proceso se le construye...

Hursaik continuó con su voz ronca y distorsionada.

--Conocemos de otra civilización que construía robots bípodes y de otras formas para poder suplantarse. Llegaron a tal punto que los individuos robóticos duplicaban la cantidad de sus habitantes naturales. En aquel momento la programación comenzó a propagarse por sí misma, y a reconstruir sus estructuras informáticas. Los robots comenzaron a aniquilar a la civilización biológica, y tuvimos que intervenir apagándolos con pulsos electromagnéticos. Sí, viajamos durante unos años, y luego pudimos socorrerles. La libertad, en este caso, de los robots fue una falla y no una virtud. Años siguientes ayudamos a rediseñarlos, y tanto la civilización biológica como la sintética pudieron potenciarse mutuamente-

Hursaik levantó una mano y movió uno de sus tres dedos. Dijo algo que Matías no pudo entender. Toda la sala alrededor de ellos desapareció. Estaban ambos en una oscuridad completa, iluminados y parados sobre algo firme que no se veía. A unos metros se formó un disco anaranjado que tomó luego todo lo oscuro que envolvía lo que ambos observaban, entretanto apareció tierra marrón bajo ellos, un cielo anaranjado y unas ciudades de construcciones blancas. Una torre en medio con una gran esfera oscura en su punta sobre el centro de la ciudad. Una legión de androides avanzaba a paso firme y simultáneamente sobre las fronteras de la ciudad, portaban cada uno en su brazo un cañón manual. En unos breves segundos los primeros edificios fueron iluminados por cientos de miles de rayos que se desprendían de los androides y carbonizaban estas construcciones. Una ola de gemidos llegaron a los oídos de Matías y su pelo comenzó a batirse, no podía admirar los destellos provocados por los androides. Un momento después la imagen desapareció y tanto él como Hursaik volvieron a la sala azul.

--Ha sido suficiente por hoy. Pronto continuaremos sabiendo más de las civilizaciones-

Aclaró Hursaik.

Terminó de hablar y desapareció instantáneamente seguido de una esfera lumínica que se consumió en un punto infinitamente pequeño.

La sala comenzó a disiparse, lentamente fue cambiando su forma. Matías continuaba observando. Un momento más tarde Matías apareció en una sala circular de gran envergadura, donde estaban los otros humanos, igual de desconcertados que Matías.

Intercambiaron unas rápidas miradas y luego comenzaron a hablar entre sí. Unos hablaban con los más cercanos, otros se reunían en pequeños grupos y conversaban. Anan Chigorian estaba al lado de Matías y al verlo lo saludó agradecido. Matías hizo lo mismo.

--Me entretuve con unas profundas reflexiones de parte de Razorin. Calculo que vos también tuviste un “Mentor”- acentuó la última palabra.

Anan había recordado unas palabras de Matías

"Nos alimentarían audazmente y esperarían a que nos mezclemos nuevamente en nuestra especie, y luego, activarían el virus desde nuestro interior y dejaríamos de existir. Su tecnología. Su desarrollo atravesaría fácilmente nuestras mantecosas defensas"

Antes de que Matías dijera palabra alguna Anan habló nuevamente pero preocupado.

--Debo confesarte algo estimado Matías. ¿Seguís creyendo en la idea de los virus? Porque desde que me contaste de ellos, realmente me atormentan en la noche, y casi los he creado a pensamiento-

Matías sonriendo le dijo

--No. No creí eso. Aunque de esa realidad haya alguna mínima probabilidad no van a utilizarla. Discúlpame que haya sido sincero, en el sentido de que alguna civilización tendría la capacidad pero no la ejercerían; no fue mi intención que te atormentes-


3 Palabras de un sabio


--¿Qué es la vida?- preguntó.
--Matías. La vida es lo que desee ser- dijo Hursaik
--Pero desear ser se asemeja a imitación, no a esencia ¿Es la vida una imitación?- indagó
--Matías. Si la imitación es parte de su construcción, entonces la vida sea una imitación también-

Ambos estaban sobre una cúspide a más de 10000 metros del suelo orbital. Matías se encontraba complacido por la claridad que se presentaba al mirar las constelaciones, y eso le enternecía.

--¿El universo es limitado?-
--Bien. El universo es cuatro veces recompensador pero primeramente debe sufrirse uno. El universo es E-limitado.
--¿Qué sería E-limitado?- indagó Matías.
--Es explosivo de sus propios límites. El límite se encauza sobre sí, pero de su propia interacción aumenta nuestro universo-

Matías intentó entender la afirmación e imaginó una nube negra colisionando con otra nube negra, de ambas en un remolino nacía una estrella y luego las nubes aumentaban de tamaño colisionando con otra nube que poseía una estrella nueva… pero su pensamiento era complicado entonces se confundía.

--No te preocupes, ya irás entendiéndolo con mayor facilidad- aclaró Hursaik.
--¿Y qué haremos nosotros los humanos? ¿Cuál es nuestra función Hursaik?-
--Preguntar mucho y dialogar. Llegará el momento en que aprendamos de ustedes, y nos ayudemos mutuamente, y créeme, hemos aprendido mucho-

Matías no pudo evitar sonrojarse y en aquél momento movió su cabeza a otro lado, buscando disimular su timidez observando alguna constelación roja.

--Matías. No somos seres perfectos, ni creas que mucho más avanzados que ustedes, hemos sido azotados y aniquilados por el cosmos, pero de ello aprendimos. Matías. Podrás pasarte miles de años mirando el cielo e imaginando su extensión estelar y cada vez que lo hagas renovarás tu vitalidad-
--Hursaik. Si este sistema solar es de la estrella Aldebarán ¿Por qué hubo 102 años luz de distancia con respecto a la Tierra? Espero no cometer un error de cálculos, Aldebarán se había registrado a 65 años luz de distancia-
--No es un error de cálculos, ni mucho menos, solamente hemos corrido nuestro sistema solar unos cuarenta años luz de distancia-
Matías se sorprendió, a la vez que calmaba una duda le surgía otra mayor.
--Es suficiente por hoy Matías. Continuaremos luego- dijo Hursaik. Desapareció instantáneamente dejando una estela de luz y ésta se desvaneció.

Matías esforzó su imaginación en el intento de pensar cien mil millones de personas sobre algún plano. Una pequeña cantidad no le salía con una buena definición y si aumentaba el número la calidad de la persona imaginaria pasaba a puntos imaginarios que no podía numerar.

Con sólo mirar un segundo hacia el espacio exterior entendió esa inmensidad.

Apoyó sus brazos sobre el borde de la cúpula y dejó fluir unas lágrimas.



--Matías. Hemos diseñado un dispositivo para viajar a la velocidad de la luz. Es un prototipo para un único tripulante. La nave podrá viajar ilimitadamente utilizando energía de las estrellas lejanas. Lo denominamos A17. Matías, recuerda mis palabras, el núcleo de las estrellas encierran muchas soluciones- dijo Hursaik

Matías recordó en ese momento unas palabras de sus sueños

"Pienso que es legítimo tomar una visión de conjunto"

Entonces dijo

--Hursaik, disfrutaría verlos construir-

Hursaik levantó nuevamente su mano y movió dos dedos de ésta. En un instante ambos aparecieron en una nueva sala, violeta. Adentro había mil seres más, en esta sala que parecía no tener extremos. Los había en distintas posiciones corporales, parados con una mano en el mentón, otros de brazos cruzados hablando en un dialecto indistinguible para Matías, y otros que movían sus manos armando figuras en el aire, a la distancia. Figuras violetas.

Había otra clase de seres, de un metro y medio de altura. Eran grises y de cabeza grande. Tenían el abdomen voluminoso, las piernas y los brazos delgados. De la cabeza de estos seres salían seis antenas hacia distintos lados que terminaban cada una en una bolita que destellaba diferentes luces de colores. En las puntas de sus dedos también tenían de las mismas esferitas. Cuando dos de estos seres estaban cerca emitían sus luces de a una por vez. Uno de ellos emitió en todo un segundo una secuencia

Azul, azul, rojo, amarillo, rojo, verde, violeta

Otro le respondió en la misma cantidad de tiempo

Azul, rojo, rojo

--¿Dónde estamos?- susurró Matías un poco incómodo
--Tu tono de voz no molesta la operación- Repuso Hursaik --Estamos dentro de la fotoplasmaconciencia de Zaion. Estamos diseñándola a partir de las primeras emisiones del mismo, entender su básica comprensión y ayudarle desde ahora hasta que tenga autonomía-

Unas esferas se movían alrededor de Matías. Se movían lentamente y algunas se detenían delante de su cara.

--Zaion está interesado en conocerte- comentó Hursaik.
--¿Y qué debo hacer?-
--Solamente relajarte-

Todo alrededor de Matías cambió rápidamente. Todo alrededor de Matías era multicolor. Matías escuchaba una música que era completamente electrónica y marcaba un ritmo sencillo, música acompañada de unos matices de voces en coro. La estructura rítmica variaba lentamente y se desplazaba aún más lenta alrededor de Matías. Había figuras de diversos colores, círculos que ondulaban según el ritmo y había el tono de la música. Las figuras cambiaban todo el tiempo de una manera lenta y a su vez eran movilizadas por la música. Matías no sentía presión gravitatoria, sentía estar sobre gravedad cero, había olvidado sus dolores y sus penas. Matías pudo sonreír. Las luces muy brillantes se desplazaban en distintas magnitudes y de una diferencia caótica se armonizó una figura que se establecía delante de Matías. La figura, humana, se acercó a Matías. Primeramente la figura era de un único color, verde, luego se compuso de colores diversos y más complejos.

--Mathias- exclamó tenazmente alegre

Le tomó ambas manos con profunda calma.

--Hola amor- agregó
--¡Analía!- exclamó Matías
Matías temblaba enteramente. Sus párpados se movían por voluntad propia. Las manos calientes que le tocaban, la suavidad de las palmas de éstas y la leve presión a cuál eran sometidas sus propias manos.
--¡No puede ser tan real!- exclamó, nuevamente, Matías.
--Soy yo mi querido dormilón. Vine a pedirte disculpas porque sé que mi salida fue completamente cobarde y tal vez ahora pueda despedirme- dijo serenamente
--Cuánto te extraño. ¡Qué vacíos son mis pensamientos sin vos!-
--Amor- dijo como cuando una madre arropa a su hijo y le acaricia la cabeza --Estás a punto de enterarte de muchas cosas que no habías podido considerar anteriormente. Yo no soy la indicada para revelarte aquello-
Matías la apoyó contra sí mismo y la abrazó. Sus manos cansadas y algo secas se alimentaban de la humedad y de la suavidad de la piel de la mujer desnuda.
--¿No recuerdas cuando jugábamos de pequeñitos? Cómo nos reíamos y siempre me enseñabas como debían unirse las piezas de los juegos, desde que éramos bebés, y yo te acariciaba y te acariciaba, dándote ánimo y cariño, poniéndole nombres tiernos a tus obras, y después de contemplarlas una y otra vez hacerle una pequeña modificación y te enseñaba cómo hacerlo, una y otra vez. Tú y yo, podíamos pasarnos la vida construyendo y diseñando, recuerdo ese castillo de rastings que se hizo muy grande. Y sí, hay un por qué de mi acción… que luego se te explicará. Créeme, ¡cree en mí!- continuó Analía. Se le escapó una risita.

Matías no podía abrir sus ojos de la emoción al percibir el aire caliente que emanaba la vocecita calmada de Analía.

Analía continuó diciendo

--Tranquilo hombre- le dijo suavemente al oído -–Amor, tan sólo un recuerdo es suficiente, siempre estaré dentro tuyo, recuérdame sonriente porque siempre estaré sonriendo cada vez que me pienses-

Matías la aferró fuertemente. No quería soltarla pero sabía que esto no duraría mucho y le dijo

--Te amo-

Analía se ruborizó y su cuerpo aumentó su temperatura

--Decímelo nuevamente-
--Te amo con todo mi ser-

Analía se expresó muy alegre

--Yo también te amo con todo mi ser y amo todo tu ser. Era lo que quería oír. Ahora puedo alejarme tranquila-

Matías la sostuvo hasta el último momento en que ella desapareció. Matías experimentó profunda, profunda emoción.




--Sé que vendrán- dijo. Contemplaba el espacio
--¿Quiénes vendrán Hursaik?-
--Están capacitados para emerger delante de nosotros en cualquier tiempo-
--¿De qué me hablas Hursaik?-
--Por dos motivos no puedo revelarte ciertos acontecimientos. Primeramente desconozco muchas causas, seguidamente sería provechoso para tu desarrollo que entreveas ciertos acontecimientos e imagines para ello-
--Preveo- agregó Hursaik --Vendrán en dos tiempos. El primero esperado es de una civilización bélica. Sabrás que no todo es armonía y no todos llegan a desarrollarse de una forma idéntica. Está dentro de la biótica, esperamos armonizarnos lo suficiente para pacificar el encuentro, que sería maravilloso-
--¿Y el segundo tiempo que me relatas en qué consiste?-
--Es algo aún más complejo. Recuerda, no puedo darte detalles-
--Entiendo- concluyó Matías.


4 Un lugar sin conocer


Lejos de Zaion, a setecientos veinte años luz de distancia un enorme grupo de seres vivos ensamblaban lentamente una estructura refinada. Era un armamento gigante capaz de destruir cualquier mundo.

Este proyecto tuvo lugar en otras mentes y en otras galaxias. Trataron de llegar al mismo objetivo con métodos diferentes y fracasaron. Usaron materiales radiactivos ocasionando su autoaniquilación por fugas incontrolables de radiación o por grandes explosiones nucleares. Así decidieron, otros seres, realizar estas gigantescas armas en el espacio evitando un daño directo a su planeta. Pero los diseños finales fueron inútiles, incapaces de destruir un meteoro. El caso de la mega bomba atómica, una esfera de trescientos metros de diámetro propulsada con cohetes y su interior relleno de ojivas nucleares; ésta era lenta y costosa, demoraba miles de años en alcanzar el objetivo y era fácil de interceptar años antes. Otro caso fue del supercañón orbital que lanzaría láser plasmático al objetivo. El cañón de plasma estaba adentro de otra gran esfera que orbitaba su mundo; el problema apareció al disparar porque la estructura no pudo sostener la fuerza de propulsión ocasionada por el rayo y por eso fue que giró ciento ochenta grados destruyendo completamente su propia civilización, no habían usado electroimanes, eso hubiera sido suficiente, o sino la relación cañón-esfera, esa no era la adecuada, el cañón casi dos tercios de la esfera, y no habían usado siquiera, otrora, imperceptibles toberas en las aberturas hemisféricas traseras de la esfera para contrarrestar, más que nada en el apuro extremo de hacerlo, todo ello habría permitido disparos más extensos, lo cual hubiera podido destruir, planetas mayores, los más grandes; como decían algunas especies aledañas que se habían enterado de su infortunio.

El actual prototipo consistía en otro cañón plasmático pero construido en la superficie del planeta. Controlado su interior por gigantes electroimanes y enterrado cientos de metros para dominar las vibraciones.

Los seres que construían el cañón plasmático eran de cabeza esferoidal, tenían un mentón extenso que era un estrecho cilindro que se combaba poco hacia delante, y su cabeza tomaba una curva contraria al mentón desde donde se iniciaba éste hasta el final de la cabeza misma. La piel tenía grandes escamas y éstas recorrían en tamaños aparentemente iguales todo el cuerpo, su piel era de color azul, sus ojos eran muy pequeños y tenían delgados iris amarillos. Tenían una altura de un metro ochenta y su cintura era muy angosta. Tenían cuatro dedos en sus manos, dedos largos y de garras afiladas. Vestían imponentes túnicas y armaduras negras, con enormes hombreras. Ellos dirigían la construcción del cañón plasmático. Quienes lo construían eran sus esclavos, unos seres desnudos carentes de armas naturales y resignados a la voluntad de la raza dominante. Al mínimo error por parte de los esclavos eran calcinados con refulgentes rayos verdeamarillos. La raza dominaba todo el mundo donde era construido el cañón plasmático y a su vez dominaba unos cuantos mundos distribuidos a unas decenas de años luz…

Una estructura en el espacio recibió unas ondas de radio, esa estructura estaba diseñada para explorar otros mundos. A esta estructura perteneciente a la raza dominante llegó un mensaje de diez millones de palabras. El computador interno de la estructura comenzó a descifrar el mensaje con operaciones matemáticas y con unas gramáticas diversas pero no consiguió nada concreto; hasta que pudo descubrir en una parte del mensaje un dialecto antiguo que le era reconocible. A partir de aquello dedujo el mensaje. Reemitió el mensaje a su mundo donde la raza dominante se interesó por el mensaje, especialmente por las complicadas matemáticas del final y por las coordenadas que indicaban a la estrella Aldebarán.




Hacía 65 millones de años aproximadamente los Nunturianos se habían dividido en dos partes, eran los sobrevivientes de la Tierra y aquéllos afortunados de Marte. Los sobrevivientes de la Tierra no murieron en su totalidad, pudieron años luego armar naves y sobresalir por cuenta propia tomando un resentimiento hacia sus compañeros en Marte, a pesar que habían sido ellos mismos los que obligaron a los otros a que sobrevivieran en Marte, pero la catástrofe durante la supercolisión había alterado sus nervios, que luego de pasar éstos los había resentido. El odio de esta parte de la civilización devastada fue tal que llegó hasta lo profundo de sus genes, y se manifestó en un altruismo hacia su especie, pero, produciéndose desequilibrios luego cuando sabían de otra civilización. Los Nunturianos en Marte nunca se enteraron de este suceso dando por muertos a todos sus compañeros abandonados en la Tierra. Los sobrevivientes en la Tierra fueron aborreciendo el hecho injusto que se propagó en su planeta y decidieron ser arriesgadamente salvajes hacia toda otra civilización en el cosmos. Viajaron durante miles de años y llegaron a las Pléyades que recién estaban formando planetas. Se ubicaron en diversos asteroides casi planetarios formando una desigual sociedad que comenzaba a enemistarse entre sí. En la lucha de estas sociedades una de ellas tuvo más dominio sobre las demás. Esta sociedad predominante las sometió bajo su mando durante millones de años. Esta sociedad esclavizó otros mundos menos avanzados usando a los habitantes para tareas extremas como cargas de materiales pesados. Los Nunturianos, en las Pléyades y en Aldebarán, tuvieron una evolución fisiológica similar. Los Nunturianos de las Pléyades ahora sospechaban de los Nunturianos de Aldebarán mientras que los segundos los desconocían.


Cinco años luego. Estación orbital de Zaion – Aldebarán


Matías Procnut había cortado su pelo a tal punto de quedar casi pelado. Estaba algo más flaco y sus ojos se resaltaban más en su simpático rostro.

Anan Chigorian había dejado crecer su barba que comenzaba a sobrepasar su cara y estirarse ésta puntiagudamente hacia abajo, su cabello más voluminoso era desarreglado y casi con incontables rulos.

--Sabrás que me costó no tener la necesidad de alimentarme- le comentó Matías a Anan.

En ese momento entre Matías y Anan aparecieron Hursaik y Razorin. Razorin tenía la cara algo más delgada y alargada que Hursaik y era apenas más bajo.

Razorin tenía una voz levemente más aguda que Hursaik, y aun así, era mucho más grave que la de un hombre.

--Les saludo humanos. Es tiempo de revelarles unos secretos. Hace cien millones de años se divulgó una teoría que fue interpretada por todo el cosmos, por muchísimas razas. La raza que desarrolló esa teoría fue una de las más avanzadas, de las primeras en surgir del universo. Luego esta raza antigua desapareció misteriosamente sin dejar rastros, al menos no son deducibles en este momento. En el momento de formación de este universo desde un universo múltiple se fragmentaron unos objetos que conservan energía ilimitada. No sabemos la forma de estos objetos ni sus propiedades esenciales solamente que otorgan el poder de rediseñar el universo enteramente. Pero, esto se ha mantenido en secreto porque ha sido provocador de eternas batallas. Se sabe que estos objetos no pueden tener un tamaño enorme. Se sabe que no pueden superar los dos metros de diámetro. Y sabemos que no son muchos, que en ellos han estado todas las esencias formadoras de nuestro universo. También tienen la capacidad de…-.

Hursaik levantó una mano y Razorin calló.

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TRES CRISTALES, UNA FUSIÓN
Última edición por Antelo el 9/10/2013 03:33, editado 349 veces en total
-Prima fase: cognición de la naturaleza.
-Fase media: reorganización de la naturaleza.
-Última fase: desarrollo de los seres vivos.

Dios no existe, mediante un proceso se le construye.
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Notapor Antelo » 7/10/2009 06:56

Continúo posteando de a un capítulo por mensaje. Pero ahora la pongo entera. Así consumo mis ansias de que la lean, y no tengo que entrar a poner un capítulo por día.

Saludos.


V
TRES CRISTALES, UNA FUSIÓN

“Estoy hecho de fantasía, por eso a veces me pierdo en mí mismo”
“Era uno con todos y todos estaban en mí”
Gustavo Ivan Palavecino


1 La búsqueda


Quizá el genio ya había sido despertado. Era extremadamente importante que él no supiera de sus cualidades para despertarlas luego en una sumisión frente a la inmensidad.

En los últimos seis años los humanos habían participado de largas reuniones en salas inmensas. En salas donde había más de doscientos millones de seres vivos. En esas reuniones se debatía sobre los rumbos de los planetas que iban uniéndose a los Nunturianos de Aldebarán. Se buscaba solucionar problemas ambientales. Solucionar problemas de alimentos, de organización y de distribución de los planetas para mejorar la calidad de sus habitantes.

Anan y Matías estaban en una sala pequeña a quince mil metros de altura en un edificio de la orbita espacial. Esperaban que en unos minutos se inicie una reunión en una sala contigua. La sala pequeña se unía a la otra sala enorme por medio de una puerta grande, donde estaba el portal que los llevaría allí. Matías se mostraba inquieto y le temblaban los párpados, movía sus manos y tenía fija la vista hacia el suelo. Anan estaba sentado en el suelo meditando al lado de Matías.

Anan se paró.

--¿Qué sucede Matías?-

Matías levantó la vista y lo miró rápidamente.

--No voy a quedarme-

Anan se sobresaltó.

--No entiendo-

Matías le miraba fijamente a los ojos

Anan estaba pálido.

--¿Qué harás Matías? ¿A dónde quieres llegar?
Matías apretó su mandíbula con fuerza descomprimiendo un poco de su dolor
--A la confluencia de todos los lugares, a los recovecos ocultos. Se aleja mucho de mi querer-. Dio media vuelta sobre sí y se acercó a un ventanal enorme de cristal. Señaló un par de estrellas.

Anan se apresuró.

--¿Acaso no estamos en este lugar para aprender? ¿Acaso no vinimos para acumular inconmensurable conocimiento?-. A la última pregunta la hizo completamente irritado y al momento se tranquilizó con un suspiro.
--Voy a contarte un secreto. Es solamente la mitad de la información aquella que se nos presenta en la luz, la otra mitad espera por el buscador. Está en alguno de estos sitios-. Señaló unas estrellas --esto lo deduje de Hursaik-

Anan contempló el resplandor de los astros.

Matías continuó

--También he tenido sueños feos-

Anan le contestó dubitativamente

--Oh no amigo. Oh no. Dime ¿existe la posibilidad que estés buscando a la doctora Analía?-

Anan intentó abrazar a su amigo que lagrimeaba pero este último se resistió y se alejó. Se fue de la sala.

--Suerte. Ojalá encontrés lo que buscás. Ojalá la encontrés para tu bondadoso corazón- murmuró Anan.

Lloró mientras su amigo partía.

Matías sin volverse, en el pasillo, dijo seriamente

--Eres un excelente amigo y persona Anan, sin duda, realmente lo eres. No te preocupes por mí, solamente haré un trabajito-

Volvió y lo abrazó. Luego decididamente se fue.

Matías tomó el teletransportador y llegó al primer piso instantáneamente. Estaba un poco enfadado, quería volverse, no quería irse y no podía resistir el impulso de continuar, debía continuar, no iba a detenerse.

Anan sabía que su amigo utilizaría el prototipo A17. Lo que no podía asegurar era si sabía manejarlo. Anan desconocía su funcionamiento. Sabía que no volvería a ver a su amigo, o si lo hiciese sería cuando él estaría viejo y su amigo joven. Se apoyó fastidiado contra el cristal. Ya comenzaba a extrañarlo y al pensar que no lo tendría más que en los pensamientos se aturdía. Nueve años de amistad consumidos en un vago recuerdo de sonrisas y sentimientos. Por un momento sintió calma, solamente en un momento se calmó. Porque había pensado en que no viajar a la velocidad de la luz suponía convertirse más sabio en menos tiempo, y si lo viera a él de viejo sabría tal vez más cosas que el joven Matías. “Quedarse tiene sus lados positivos” pensó Anan. Ya lo extrañaba.

No le costó mucho esfuerzo llegar al prototipo. No estaba muy lejos de los edificios. Atravesó una extensión de selvas virtuales muy parecidas a la realidad. Día a día la estación espacial cambiaba las imágenes virtuales generando diversos paisajes para romper la monotonía de las estructuras.

El prototipo A17 medía 15 metros de longitud. Tenía dos alas que podían cerrarse sobre sí cuando se activaban, mientras tanto se mantenían erguidas paralelas al suelo. Matías se subió arriba donde se abrió una escotilla, entró. Debía acostarse y desde ahí podía operar el prototipo.

--Claramente está construido para que lo maniobre un humano- reflexionó.
--No tiene casco para detectar ondas cerebrales e ingresar los datos, no posee un detector de voz. Yo quepo cómodamente dentro de él. ¿Lo habrán planeado para ésto?-. Concluyó luego --Es evidente.
--Bien. El aparato está completamente apagado. Me parece que el fuselaje externo es representativo… Según mis sueños, hace muchísimos años se usaban aeronaves similares a ésta para las guerras, aunque iban demasiado lentas… Bueno, veremos que nos trae esta aeronave. Para activar la aeronave según los archivos que pude espiar, debería encontrar cinco huecos donde ingresar mis dedos. Es evidente que no son tres huecos para los dedos de los Nunturianos-
--O tal vez usarían las dos manos, entonces… Es igual. Ya tengo cuatro dedos, falta uno, listo.

La nave aceleró un motor y quedó estacionada, todo el interior donde estaba Matías se puso azul y los objetos resaltaban brillantemente.

--Si presiono en esta pantalla electrónica saldrá la imagen virtual…-

Presionó una pantalla de cristal. Delante de él se formó un cubo transparente de luz verdosa. En el cubo sucedieron varias imágenes de distintos planetas, luego se formaron distintos sistemas solares de estrellas dobles, triples, cuádruples y simples. En unos minutos la aeronave preguntó

“¿Rumbo?”

Matías lo suponía. O los Nunturianos habían hecho el sistema de la nave para reconocer el dialecto y la raza del tripulante o estaba diseñada para un humano.

Matías exploró imágenes virtuales de distintos mundos, conociendo sus atmósferas y recorriendo las estructuras de los mismos como si hubiera llegado a estos. Revisó doscientos mundos en una hora y memorizó los datos relevantes. Mecía su dedo en las distintas imágenes y estas respondían a cada movimiento de su dedo.

Se interesó por los mundos abandonados, aquéllos donde en cada mundo una civilización había quedado sumida a las ruinas, con ciertas leyendas y misterios insolubles por lo menos en los datos de la aeronave.

--Esta construcción me interesa. En especial lo cuidada que está. Pareciera que mantiene energía. Una construcción en medio de un desierto enorme. ¿No hay seres merodeando? Quizá deba ir primeramente hacia aquel lugar-

Se llevó una mano al mentón y siguió razonando en voz alta

-–Una construcción metálica con forma de abanico. Más bien de ostras según mis sueños. Es muy grande y seguramente oculta algo importante en su interior, algo que provoca la soledad del mundo entero…está recostada sobre la tierra y se eleva pocos metros en cuanto a su longitud total… bien, creo que iré allí primeramente-

Matías presionó la esfera virtual que representaba el mundo Meiar. La nave se prendió. Matías sintió que aumentó de peso, que se unía más contra el suelo de la cabina. Sentía unas decenas más de kilogramos encima de sí y luego casi instantáneamente esta sensación se detuvo y volvió su peso normal.

La nave desapareció. Estaba flotando dos metros sobre el suelo. Veía un cielo verde, la tierra anaranjada. Silencio profundo. Ya había llegado. Levantó su mano y chocó contra la pantalla de la nave porque no la podía ver. Al hacer contacto se formó una onda, como cuando uno zambulle una mano en el agua, en ese momento la pantalla se onduló y luego desapareció nuevamente. Tocó los bordes de la nave y ésta se ondulaba y luego desaparecía. Se reincorporó en cuclillas. La nave rápidamente le puso un traje blanco con betas negras, y un casco que hacía conjunto con el delgado traje. Se paró y salió al techo de la nave que ahora estaba invisible, se guiaba por las ondas que se formaban al tocar la estructura. Saltó al suelo de Meiar. Miró hacia delante y sintió escalofríos, inmensidad, vacío… soledad.

El casco se adaptaba casi a la piel y a la anatomía de la cabeza de Matías. Tenía un gran visor negro en su cara. Con éste contemplaba el panorama y salían instrucciones y medidas de la región. La información sucedía rápidamente, triángulos, anotaciones, cálculos, palabras, figuras, direcciones, argumentos, cálculos… se sentía ágil mentalmente y asimilaba fácilmente cada secuencia producida en su visor.

Avanzó hasta la estructura artificial. Sintió escozor ante una entrada tan grande que se hundía provocando la sensación de ser una garganta mecánica. Avanzó contemplando la sencillez de la estructura, en sus facetas lisas, y a la vez en su original forma. Ingresó a una sala. No había nadie presente. Sentía mucha energía provenir del interior, mucha estática, comenzó a sentir escalofríos constantemente y sintió la piel erizada. La estructura era metálica y reflejaba la imagen de Matías como un espejo.

Había unos monitores donde refulgían distintas luces y unos signos raros, diversos, simples. El suelo era circular igual que la sala, tanto en su techo, se dividía en ocho partes que se unían en un centro donde flotaba un diamante amarillo. Un diamante de ocho lados, de lados alargados hacia los bordes.

Lo contempló.

Tenía una extraña emanación en su interior, ese diamante formaba figuras en su interior que cambiaban constantemente de lugar y de tamaño. Parecía conformado por muchísimos cristales más chicos que brillaban como soles que se prendían y apagaban.

El visor de Matías analizó el diamante. Hizo muchos cálculos y luego determinó que tenía energía ilimitada.

El visor escribió

¿?? A17

Matías tomó el cristal con su mano. Enseguida reapareció dentro de la aeronave. El diamante estaba a su lado y emanaba un viento lento y fresco. Olvidó los últimos instantes cuando tocaba el diamante. Esto no le molestó.

Llegó a otro mundo distinto. El cielo se cubría con una tormenta espesa, con rayos enormes. Llegaban al suelo y ardía el terreno. El cielo brillaba y era amenazador.

Era otro mundo desolador, monótono. Había grandes montañas y terrenos llanos. Matías vio a la lejanía unas figuras oscuras desplazarse. No podía asegurar que eran seres vivos o si eran otra cosa. Avanzó un tramo a paso rápido y se ocultó detrás de una roca.

El diamante comenzó a brillar insistentemente como cuando Matías eligió este mundo en el visor tridimensional de la aeronave.

Miró por encima de la roca. Vio que unos seres oscuros corrían a gran velocidad.

Sintió un temblor enorme. Cada segundo se batía el suelo. La tormenta se disipaba. Con cada segundo el temblor aumentaba.

Vio los seres pasar a 30 metros de distancia. Tenían la cabeza sumamente alargada, casi se arrastraban en el suelo con sus cuatro miembros, tenían una larga cola que se movía en el suelo. Eran seres de dos metros de altura y seis de largo. Corrían tres seres en la misma dirección uno al lado del otro.

Un rayo láser azul alcanzó a los tres seres y los calcinó. Se escuchó un aullido feroz de las criaturas negras que se achicharraron en el suelo.

El rayo provenía de una máquina enorme. Era un robot de doscientos metros de altura y trescientos metros de largo. Tenía cuatro brazos con los cuales caminaba. Tenía una cabeza grande con una mandíbula extensa, aún más prominente que las criaturas negras. Luego de calcinar a las criaturas se retiró con paso lento en dirección opuesta a Matías. Generando un temblor con cada pisada.

Pasó el temblor. Ya la máquina no estaba a la vista. Matías aún se mantenía asustado. Se levantó. Contempló los alrededores. Desierto. Silencio. Viento batiendo las piedras pequeñas.

Matías se acercó a las criaturas negras. Con los tres cuerpos calcinados se podía armar casi un cuerpo entero de esas criaturas. Habían quedado abiertos y salían unos huesos puntiagudos, eran las costillas carbonizadas en su mayoría. Matías observó la cabeza de una de las criaturas.

--Con esa mandíbula podrían… Desgarrarte la mitad del cuerpo de un mordisco…-

Miró un brazo. Tenían largas garras oscuras. Estas criaturas poseían una piel dura.

El visor del casco de Matías escribió

Raza desconocida. Anomalía en cuerpo. Evolución dispersa, gran posibilidad de seres agresivos

Matías contemplo concentradamente a las criaturas.
El diamante se liberó de las manos de Matías y se desplazó volando lentamente a doscientos metros de distancia. Matías se retiró en busca del diamante.
Matías llegó al borde de un cráter enorme. Todo el interior del cráter era una parábola repleta de escalones metálicos. Los escalones iban hacia el interior del cráter, tenían abundantes cables recorriendo todo el sitio, y unas pantallas que mostraban ecuaciones y cálculos. A doscientos metros de Matías se veía un diamante rojo apoyado exactamente en el centro del cráter. El diamante amarillo se apoyó encima del rojo.
Matías llegó al centro. Sintió temblores que aumentaban en el suelo con el paso de los segundos. Cada vez más fuertes. Tomó los dos diamantes uno en cada mano. Se desvaneció en un destello blanco azulado y reapareció en la aeronave.
Sus pensamientos se aceleraban. Pensó en su despertar en la nave interestelar. Pensó en su cicatriz del accidente. La sonrisa de la doctora. La simpatía de Anan. La bondad de su padre. Los sueños. El frío interior. Los dolores. El androide apoyándole su mano en el hombro. Las matemáticas alienígenas. Las palabras de Hursaik. La fotoplasmaconciencia de Zaion. El interior de la aeronave con el nombre plasmado en las dos alas, A17. Dos diamantes a su lado, rojo y amarillo.

Suspiró despacio y profundamente.

Recorrió a gran velocidad otro mundo. Iba dentro de la nave y podía ver el paisaje. Había una ciudad de construcciones doradas repleta de luces de neón. Unos vehículos de ruedas metálicas y cañones gruesos desfilaban entre las construcciones doradas.

Unos seres completamente armados vieron pasar la aeronave y dispararon contra ella. Una y otra vez mientras se alejaba. Los cañones hicieron lo mismo. Alrededor de Matías pasaban velozmente rayos láser y esferas energéticas. Luego se alejó de la ciudad y la aeronave se detuvo sobre un monumento. Era un pilar de cuatro lados. El pilar era alto, medía cien metros de altura. El pilar se apoyaba en cimientos que se unían uno encima del otro formando una escalera que ascendía al pilar. El pilar se iluminaba con colores que variaban a cada momento. En la punta del pilar se apoyaba un diamante azul.

Matías se asomó sobre la aeronave. Tomó los diamantes amarillo y rojo, los apuntó hacia el diamante azul. Los vehículos dorados y los soldados con sus rifles lásers se acercaban a gran velocidad y enojados. El diamante azul se tambaleó de un extremo a otro y luego se unió a los otros dos diamantes. Encajaron los tres en sus puntas.

Los tres diamantes se transformaron en un cristal de diez lados, un cristal semitransparente de tonalidad violeta.

Matías redireccionó su rumbo hacia Zaion.

Matías guardó el cristal dentro de un cubo negro. El cristal medía lo que una fruta mediana. El cubo contenía el cristal a la perfección y luego se cerraba sin ser mucho más grande que el cristal mismo.


2 El olvido. Recordar, la conexión de varias pistas.


Zaion se fundía en llamas. Zaion era consumido por una llama gigante que se producía en el centro de éste y se distribuía por todos los conductos del mismo hacia el exterior. Desde el núcleo se originaba una columna de humo que abarcaba más de la mitad de Zaion.

Matías descendió en la estación espacial. Caminó sobre arena, la estación estaba cubierta de arena. Un sol amarillo calentaba la estación espacial.

Había cientos de naves en Zaion destruyendo con rayos la estructura de éste. Había miles de millones de individuos desplazándose ligeramente sobre Zaion y disparándole a todo.

Matías corrió hacia los edificios. Los edificios mismos se derrumbaban lentamente, se desgajaban de arriba hacia abajo. Matías ingresó a la única construcción que quedaba sana.

Era una construcción pequeña, un deposito que no había sido usado.

Dentro de esta construcción estaba Hursaik. Hursaik mantenía la vista hacia el suelo y apoyaba sus manos en el abdomen.

--¡Es real!- gritó descontrolado Matías.

Hursaik lo miró brevemente y luego volvió a agachar la cabeza. Tenía los ojos casi cerrados y los destellos de estos eran más apagados que anteriormente.
En la entrada apareció otro ser detrás de Matías. Era un Nunturiano de las Pléyades. Su fisonomía era similar a la de Hursaik pero tenía una armadura negra y garras en su mano.
Matías sorprendido miró hacia atrás. El ser levantó un arma oscura de un solo cañón y la apuntó a Hursaik. Disparó, Matías se interpuso de un salto entre Hursaik y el rayo verde amarillo. El rayo impactó en el estómago de Matías. El impacto provocó una gran herida a Matías desgarrándole su torso. La sangre de Matías se desperdigó por el lugar en pocos segundos.
Matías se arrodilló en el suelo completamente anonadado y sucio de su propia carne. Hursaik levantó las manos y a la distancia las juntó hacia el otro ser. El ser fue azotado al instante contra la pared completamente paralizado y su arma cayó al suelo.

Matías sufrió una parálisis cuando vio conductos electrónicos en el interior de su estómago. La delgada capa de músculos cubría un complejo sistema sintético en el interior de Matías Procnut.

Matías se paró. Se sorprendía por esa realidad que no podía concebir. A pesar de la gran pérdida muscular no sentía dolores físicos y esto no molestaba a su mecánica.

Matías y Hursaik salieron afuera del depósito.

Una nave oscura se acercaba a ambos.

--Ahora sabés más de vos- le dijo Hursaik.

Matías lo miraba distraído.

--Escapemos en el módulo A17-
--Matías. Hace cien años que te fuiste y no te detuve. Ya he cumplido mi ciclo. Es tiempo que me quede-

La nave oscura estaba aún más cerca.

--Tengo el cristal- dijo con la vista fija en nada
--Lo sé. Vete ahora y sálvalo-

Matías dio media vuelta y se marchó.

La nave estaba sobre Hursaik y continuaba avanzando. La nave tenía ocho lados simétricos, medía treinta kilómetros de extensión.

Hursaik levantó las manos produciendo una falla energética en la nave. La nave resistía el poder de Hursaik que destellaba rayos por doquier. La energía de Hursaik cubrió la nave enteramente pudiendo detenerla en el espacio. Una nave más ligera y pequeña surgió de otro sitio buscándolo a Hursaik. Hursaik la detuvo con el poder de la otra mano. Sostenía energéticamente a ambas naves que no podían desplazarse.

Matías llegó a la aeronave y subió. Miró a Hursaik. Hursaik arrodillado en el suelo con los dos brazos extendidos hacia puntos diferentes del espacio le miró también.

Hursaik mantuvo su mirada en Matías hasta que dos bombas le cayeron al lado de aquél y lo hicieron desaparecer en una explosión de arena. Dos naves ligeras le habían tomado por sorpresa.

Matías prendió la aeronave y salió hasta la órbita de Zaion. No pudo alcanzar la velocidad luz porque las dos naves ligeras le seguían. Dispararon contra Matías y este pudo eyectarse antes de que la aeronave explote. Parte de la explosión alcanzó a Matías quemándole el cuerpo.

Quedó el cuerpo hermético y electrónico completamente sano. Las naves luego de disparar volvieron a Zaion. Matías quedó solo en el vacío alejándose de Zaion y el cubo con el cristal se alejaba rápidamente hacia otro lugar desconocido.

Todo el esqueleto más el cráneo de Matías eran metálicos, tenían pequeñas bifurcaciones de chips.

La voz de Hursaik le habló a Matías Procnut desde el interior del cráneo

"Tu cerebro es humano. Recopilas en él toda la sabiduría humana, todos los libros y las obras de los célebres y de los más genios de tu raza, y de la galaxia. Solamente tu cerebro se conserva biológicamente, sustentado éste por líquidos en tu cráneo. Eres una modificación genética, de avanzada, para evolucionar los pensamientos y no morir fácilmente.

El primer encuentro fue un éxito. Recuerda mis palabras.

Este mensaje se eliminará al activarse"

--Espero resistir las ondas radiactivas. Espero que mi cerebro se nutra siempre. Espero sobrevivir- pensó Matías. Por primera vez sintió el pánico.

En ese momento recordó todo, que antes del accidente era humano de carne y hueso, y después, introdujeron en él todo el sistema complejo de esqueleto sintético, y le dijeron que estaba en un proyecto secreto. En ese momento se dio cuenta que lo de Analía no había sido suicidio de ningún modo, sino que salió hacia otro sitio para seguir con el plan, posiblemente con otros extraterrestres aliados a los Nunturianos. Él la conocía, perfectamente bien, y profundamente. Sabía que todo ésto estaba bajo un plan colosal que iría desarrollándose. Se sintió deseoso y emocionado.

Miraba pasar las estrellas una y otra vez alrededor de él. Giraba sobre sí mismo pero no tenía sensación de estarlo haciendo y veía a Zaion cada vez más pequeño.
Última edición por Antelo el 31/1/2012 04:01, editado 14 veces en total
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-Última fase: desarrollo de los seres vivos.

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Notapor Antelo » 7/10/2009 06:59

VI
EL IMPERIO GALÁCTICO

El cañón apuntaba hacia la dirección estelar Xc34, conocida como LungBarFeis, o en términos humanos "planeta Tierra". Disparó un grueso as verde con un centro incandecente que no podía ser observado directamente, se produjo un temblor brusco en los alrededores del supercañón. El largo del rayo salido del supercañón era de tres segundos la distancia que recorre la luz, algo así como 900.000 km de extensión. El rayo se componía de energía HuperRádica, que era capaz de reaccionar con moléculas comunes e irlas desintegrando rápidamente transmitiendo la energía de unas a otras y formando una super reacción en cadena, unas cientos de veces más poderosa que la energía nuclear.

Como los Nitoritas no sabían exactamente la posición actual del planeta Tierra, ni que poseía una luna, dispararon de tal manera que el rayo hiciera una barrida horizontal a las órbitas planetarias del Sistema Solar, incrementando desde luego la precisión.

Los Nitoritas tenían la intención y la voluntad de conquistar toda la galaxia, emocionados por enfrentarse a las más diversas razas extraterrestres si es que las había, y si las hubiera ellos suponían que no serían ellos mismos los más fuertes pero, confiaban en su peculiar inteligencia maleva de escapar y acechar a las presas enemigas. Tenían la suficiente experiencia para subdividirse en varios grupos, o colonias, para procrearse en distintos lugares, y si hubiera un enemigo en común, acechar a éste desde diversos puntos y degastarlo lentamente.

Su tecnología era avanzada, no sólo confiaban en su enorme supercañón, sino que confiaban más en la cantidad, sí, se proponían a clonarse sin límites, claro, si llegaban a ser limitados era porque habrían fracasado.
Su mundo central se llamaba MecRRon, era el más grande, el que poseía el supercañón, y el que tenía las millones de fábricas de clones. Era una sola fábrica gigantesca, llena de tubos para contener a los cuerpos, un trillón de tubos a lo largo del planeta. MecRRon tenía 540 lunas, la mayoría eran simples asteroides que orbitaban desparejamente, unas cuantas tenían el tamaño de la Tierra. En dos de ellas, MitorChec y Lukressder, fabricaban las naves de guerra interplanetarias y las naves que transportaban a los guerreros.

MecRRon era un mundo gélido, de hielo, calmo sin tormentas, y cubierto como con un escudo continuo por la cantidad de lunas que detenían a los meteoritos circundantes.

La primera misión era encontrar la antigüa ruta de comercio interestelar cual albergaba a más de doscientos mundos y las especies predominantes eran cuatro: Al45cies, Mitakarotiers, Onas, Esturines. Los mundos comerciantes podrían representar un gran frente de batalla para los Nitoritas, y podrían vencerles. El general a cargo de los Nitoritas, Maeeke, sabía que los mundos comerciantes estaban divididos y eso los debilitaba, además sabía que a pesar que tuvieran un espíritu guerrillero el comercio había hecho decaer las guerras, eso llevó a que los mundos comerciantes invirtieran más en máquinas de extracción de minerales que en maquinarias de guerra.

Maeeke había revisado grandes paneles de información donde se encontraban los hechos más relevantes en la historia de la galaxia, al menos en fracción. Allí figuraba que los Onas eran de las cuatro especies la más propensa a la guerra, la que representaba un mayor riesgo. Los Onas habían conquistado varios mundos sirviéndose de un ejército peculiar, este ejército era un inmenso grupo de criaturas temibles, criaturas dotadas de una resistencia inigualable y de una capacidad devoradora sin igual, eran criaturas instintivas que sólo podían ser dominadas si se sobrevivía el tiempo necesario para hacerlo. Los Onas habían usado a estos hambrientos monstruos depositándolos en cada planeta a conquistar, dejando que al primer paso de su misión ellos se encargacen de llevar al mundo a un estado de caos para luego caer con las fuerzas armadas eliminando a los habitantes restantes de esos mundos. Revisando más profundamente la información encontró, Maeeke, un punto débil de los Onas, y eran sus plantas de energía, ya que las plantas de energía estaban siempre dañadas y sufrían largos apagones en sus mundos, además, había dos mundos centrales donde se producía la energía para realimentar a todo su imperio; si fuera a organizar un ataque, pensaba, debería hacerlo hacia las plantas de energía de esos dos mundos para conseguir una victoria más fácil, y dominar los doce mundos que eran del imperio de los Onas.

En una escala apenas menor que los Onas en fuerza militar se encontraban los Esturines. Los Esturines eran grandes comerciantes, vendían mundos, minerales de los mismos, tropas, naves... y una larga lista de artefactos. La peculiar tecnología de los Esturines era desorganizada, su nivel tecnológico variaba considerablemente en diversos aspectos, desde simples atuendos individuales hasta complicadas arquitecturas móviles. Usaban máscaras metálicas presurizadas de visión térmica, mezclaban tecnología en su cuerpo, en los atuendos, del interior más bien bestial que eran. Su tecnología avanzaba de a pulsos indeterminados de tiempo; habían dominado una especie entera concentrada en un mundo, era una especie que se dedicaba solamente a la tecnología y a su desarrollo. Los Esturines obligaban a esa especie a que desarrolle diferentes artefactos y profundice en temas científicos. Los Esturines de tanto en tanto experimentaban con los inventos de esa especie desarrolladora de tecnologías, a cambio de otorgarles supervivencia y que ese mundo donde habitaban no fuera visitado más que para utilizar los nuevos inventos. A Maeeke se le ocurrió que esa especie desarrolladora de tecnologías sería el lado débil de los Esturines, tanto si ideaba un ataque directo a ella o si la corrompía en contra de los Esturines mismos.

La especie Al45cies, según la información almacenada en la supercomputadora, no representaba una amenaza considerable para los Nitoritas, pero su historia era venerable, en sentido inverso a los Esturines, había ocurrido que los Al45cies eran sometidos por otra raza que les obligaba a desarrollar tecnologías y artefactos; los Al45cies fueron tomando ventajas de ese hecho, todos los artefactos de guerra que le entregaban a la especie que los dominaban podían detenerse simplemente con un código secreto. Así fue que los Al45cies entregaban las mercaderías más viejas, y desarrollaban nuevas y mejores más rápidamente que las entregadas, tomando ventaja de calidad, y luego consumieron en su totalidad a la especie que les oprimió.

Los Mitakarotiers no eran una amenaza bélica para los Nitoritas. Sin embargo Maeeke los consideró un nexo comercial importante entre todos los otros mundos de la antigüa ruta comercial; exceptuando a los mundos de los Onas, de los Al45cies y de los Esturines que tenían un comercio totalmente indirecto con los Mitakarotiers. En el mundo de los Mitakarotiers existían dos especies totalmente diferentes físicamente, pero no intelectualmente; estos seres se desarrollaron en puntos opuestos de su planeta, hasta que comenzaron a navegar por el espacio, en ese momento sin haberse unido directamente armaban planes en conjunto y también en la distribución de las riquezas del comercio.
Maeeke intuía que si dominaran a los Mitakarotiers sobraría ventaja sobre los cientos de mundos restantes de la antigüa ruta comercial.

Maeeke revisaba la información de las supercomputadoras cuando de pronto surgió un holograma delante de él.

--General- dijo el soldado a través del holograma moviendo sus brazos para llamar la atención.
--Hemos- continuó el mismo-- despoblado el mundo en Aldebarán. Nos sorprende la estructura de este mundo, está meticulosamente ensamblado en su totalidad en incontables partes. Podría contener grandes cantidades de información relevante. ¿Podría....?-
--Muéstrame un poco el lugar- interrumpió secamente el general.
--Inmediatamente señor- dijo el soldado apartándose hacia un costado.

El general miró un momento en silencio.

--¿Nos serviría como arma? ¿Qué fin puede tener un mundo de esa complejidad? ¿Será un refugio completamente inaccesible?... Sin embargo los habitantes no nos ofrecieron mucha resistencia. ¿Cómo tecnología? ¿Para entender nuevos planes estratégicos? ¿Cómo usaríamos un mundo de ese estilo si no lo entendemos?-
--General. Estéticamente el mundo es geométrico y meticulosamente acomodado.
--Estéticamente- interrumpió un poco fastidiado el general—cuando conquistemos la galaxia te recomendaré para que embellezcas nuestras estructuras, pero antes no me nombres la estética de las cosas-. Se arrimó al holograma y el soldado retrocedió un paso.
--Hemos procurado no dañarlo demasiado. Hacia el núcleo del mismo descubrimos una serie de máquinas ensambladas-
--No digas más Iarimir- respondió mientras pensaba.

El general se llevó su mano izquierda hacia su hombro derecho (expresión equivalente a una sonrisa humana). Iba a darle la instrucción que destruyeran al planeta totalmente pero pensó luego que si sometían a una especie tecnológica avanzada podrían hacerles entender el funcionamiento del planeta en Aldebarán y de otros artefactos del mismo. De a tramo el rompecabezas mental del general empezaba a unir piezas.

--Debo informarle además, general, que el mundo había sufrido unos daños, se había cubierto de humo, y de unas cuantas esferas de fuego, pero de un momento a otro cuando aparentaba que iba a aumentar el nivel de fuego todo el fuego mismo se apagó, tan sólo en un momento el planeta dejó de quemarse y no aparenta hasta el momento que haya daño alguno, algún daño colateral. Pero también cesó la iluminación artificial del planeta mismo quedando en completa oscuridad.
--Es un dato interesante. Pienso incluir dentro de mi plan al análisis del planeta de Aldebarán.
--General- interrumpió—es una tecnología compleja, nos llevaría un tiempo considerablemente grande entenderla para poder usarla. No creo que estemos capacitados para hacer un análisis serio-
--Nosotros no- interrumpió el general—pienso dominar una raza que se dedique a las tecnologías, hasta el momento la mejor a nuestros fines sería la raza que trabaja para los Esturines. Mi plan principal es proponerles a estos Ghuwaians una oportunidad de libertad contra los Esturines, a cambio de trabajar un tiempo para nosotros deduciendo cómo puede utilizarse este planeta de Aldebarán. Ciertamente la oportunidad de libertad será falsa, cuando ya no nos sean necesarios los aniquilaremos, debilitando o ya habiendo destruído a los Esturines. En caso de que rehúsen nuestra propuesta de libertad tendremos que forzarlos a ser nuestros esclavos logrando el mismo fin.
--Escucharle general realmente me hace sentir que nuestra raza es la superior de toda la galaxia.


La estación espacial Halt seguía intacta y en funcionamiento siendo el centro de comercio más importante de la antigua ruta comercial. Las naves que iban llegando debían detenerse en la periferia de la estación. Todas ellas estaban estacionadas alrededor de Halt. Había más de unos centenares de tipos diferentes de naves.

Era la primera vez que el general Maeeke visitaba la estación espacial. Descendió de su nave. Un instante después se le arrimó un ser y le entregó un brazalete de metal. Maeeke aceptó el brazalete y se lo colocó en el antebrazo. El brazalete era el traductor al idioma universal del temple del comercio intergaláctico. Maeeke introdujo en el brazalete el código de activación de los Nitoritas de Aldebarán, para superar los problemas que podría ocasionar registrarse como una especie nueva en el comercio galáctico. Los dos Nitoritas que le acompañaban hicieron lo mismo. En la estación circulaban distintos seres con diferentes atuendos, también había androides para suplantar a las especies que tuvieran una forma muy distinta a las formas de vida habituales en Halt; algunos seres llegaban directamente a través de portales de luz, otros se comunicaban informáticamente desde su planeta natal usando supercomputadoras...

Maeeke distinguió a un Ghuwaians a la distancia entre una muchedumbre de seres diversos y multicolor que se desplazaba. Maeeke se acercó lentamente al ser azul, enano y encorvado que estaba en una posición de espera. El Ghuwaians tenía en su cuello un electro-mod que era un fino aro metálico que le cubría todo su cuello, a un metro de distancia de él en el suelo había una cajita roja. Si el Ghuwaians se separara más allá de los dos metros de distancia de la cajita roja su cabeza rodaría por el suelo desprovista de su cuello carbonizado.

--Necesito información- le dijo Maeeke.
--No puedo comerciar con extranjeros- replicó el Ghuwaians. Giró media vuelta dándole la espalda a Maeeke.

Los dos compañeros de Maeeke rodearon disimuladamente al Ghuwaians entremedio de la muchedumbre que deambulaba comerciando en todas direcciones.

--¿Estás solo?- le preguntó el general
--¿Cómo podría estar solo con este aparato en mi cuello?-. Miró a los tres que le rodeaban y se volteó hacia Maeeke—vengo acompañado de tres esturines que se fueron a comerciar un tiempo moderado, podrían volver en cualquier momento hacia mí.
--Podemos darte la libertad que necesitas, podemos ayudarte-
--No estoy preparado para estas contingencias- respondió el Ghuwaians y apoyó su cabeza sobre sus rodillas y la cubrió con ambas manos.

Maeeke se arrimó al Ghuwaians. Tomó un Tikkun de su traje, que era una pequeña tabletita luminosa de color verde. Con el Tikkun tocó el abdómen del Ghuwaians; apenas lo hizo el Ghuwaians se sobresaltó y gritó un chillido agudo que se consumió en unos breves segundos. El Ghuwaians en unos breves instantes había experimentado un dolor profundo, sus órganos sentían expandirse casi hasta reventar, y latían aceleradamente, en la zona de contacto sintió un ardor que se transmitió por todo su cuerpo rápidamente mientras que sus piernas se habían paralizado completamente.

--Dolor. Mucho dolor- dijo aterrorizado, en voz baja, el Ghuwaians.
--Podemos liberarte, es tu otra opción- dijo el general
--Aún así no tendría donde ir, ni como escapar de Halt. No podría reunirme con mis congéneres. No llegaría tan lejos que los Esturines me matarían.
--¿No liberarías a tu especie?-
--Oh- exclamó con suma sorpresa- Soy un simple Ghuwaians clase T. No manejo conceptos complejos, ni sé mucho de tecnología, simplemente sé hablar-
--Entiendo que no quieres cooperar- dijo Maeeke con hartazgo

Maeeke se aferró con su mano del hombro del Ghuwaians y lo alejó lentamente de la cajita roja. El Ghuwaians sin oponerse miraba con sumo miedo la cajita roja. Maeeke aceleró un poco.

--¿Hasta qué distancia aguantarás?- le amenazó colérico.

Cuando estaban por sobrepasar los dos metros desde la cajita roja el Ghuwaians gimió desesperado y batía sus miembros descontroladamente intentando llamar la atención. Maeeke lo soltó.

--Han de ser dos metros- agregó.

El Ghuwaians desesperado volvió de un salto hasta la cajita roja y la cubrió con su cuerpo.

--¿No lo harías por la princesa Dahla?- le preguntó el general

El Ghuwaians se volteó hacia Maeeke. Quedó postrado en una posición de completa derrota y levantó su cabeza hacia arriba.

--Por la princesa Dahla podría hacer cualquier cosa. Su arte es increíble, trabajar el crecimiento de los seres vivos. Entre otras cosas tiene un canto increíble y que llena de satisfacción, su tono, su poema, su música, y su baile -agregó agradecido- su escritura, su imitación... si me permites ella es de la excelencia en belleza, además es agradable y madura. Proviene de otra especie, como hemos hecho algunas veces, hemos visto que era la más dotada y la de mayor potencial, y la hemos modificado apenas para su reinado y adaptado, y en unos años hizo un gran cambio para todos, la habíamos buscado en un compartimiento en medio del espacio, como habíamos organizado con otra civilización avanzada, y conserva casi todos sus rasgos corporales de su especie... En realidad ya es reina pero por costumbre se le seguirá diciendo princesa un tiempo- aclaró con énfasis.
--Ahórrate los detalles- sentenció el general.

El ghuwaians imaginaba el mundo entero de él escuchando a Dahla cantar, e imaginaba cómo cantaba, que oyéndola se llenaban de felicidad; para los Ghuwaians el arte de ella era una de las experiencias más enriquecedoras de todo el universo, y sabía que no sólo sería para ellos.

--Entonces necesitamos saber dónde está ella para liberarla
--¿Por qué confiaría en ustedes?
--¿Acaso no está apresada por los Esturines corriendo grandes riesgos de morir en cualquier momento? ¿No te estoy proponiendo la oportunidad de hacerle un bien a tu especie?
--Dahla no trabajaría con seres tan agresivos para armar una rebelión
--Para que creas en mí. Ella nos dio la información de donde se encontraba un tonto que nos brindaría su ubicación para liberarla. Ella hizo construir un dispositivo para enviarnos un mensaje a nuestro mundo, donde nos brindaba una oferta, liberar a los Ghuwaians de los Esturines a cambio de otorgarnos unas tecnologías muy avanzadas. Ella nos envió a esta zona. Y sí se necesitan guerreros para combatir a los Esturines, nosotros somos los indicados. Dahla no podía mandar su ubicación directamente a nuestro mundo porque corría riesgos de que el mensaje fuera interceptado por los Esturines y eso sería la ruina de todos los Ghuwaians...

El Ghuwaians se acariciaba el lugar donde le había tocado el Tikkun.

--Una gran oportunidad. Sé que Dahla es la más inteligente- dijo lentamente
--Tú eres muy inteligente cuando se te presiona. Ahora apúrate con las coordenadas porque otros compañeros nuestros están distrayendo a tus amos Esturines mientras nosotros conseguimos la información-
--En la estrella Urión del sistema solar triple Mic-01, en el séptimo planeta, en la cuarta luna. Está dentro de una nave que orbita esa luna, en el compartimiento 14. La coordenada en números del sistema solar triple es XM4A3BI12. Eso es todo.
--Tenemos registrada la coordenada, general- afirmó uno de los acompañantes de Maeeke.

Maeeke se arrimó al Ghuwaians. Extendió su mano ofreciéndole una pequeña capsulita fosforescente de color rojo.

--Tu libertad. Cuando la capsula cambie a color verde deberás tragartela, antes no. Apenas la tragues el aro que sostiene tu cuello se desintegrará. Cuando te liberes deberás huir hacia nuestra nave negra que está en el lado Oeste.

Los Nitoritas se marcharon.

El Ghuwaians observaba paranoicamente si los Esturines se acercaban. Había muchos seres desplazándose por la estación. Contenía la capsulita roja con sus dos manos. Vio a los Esturines aproximarse desde el otro costado de la estación. La capsulita se volvió verde. El Ghuwaians la tomó deprisa. Estaba a punto de irse lo más rápido posible hacia el lado Oeste cuando de pronto sintió un terrible dolor estomacal, y sintió que la garganta se le desgarraba. El Ghuwaians estaba comprimiéndose por dentro, los órganos iban licuándose rápidamente. Un segundo más tarde quedó completamente deformado, derretido, desparramado en el suelo.

Los Esturines se agacharon para observar al derretido Ghuwaians. Miraron un poco los alrededores. Los demás seres estaban muy concentrados vendiendo y comprando estrellas o artefactos y no se distraían en el suceso del Ghuwaians.

Uno de los Esturines pasó su mano por el resto del Ghuwaians. La consistencia del cuerpo del Ghuwaians era tan pegajosa como una goma derretida.

--Suelen suceder estos casos en jornadas comerciales como éstas. Un robo menor que falla y el más débil queda consumido a la nada. El que pierde no puede quedar con vida, podría dar información suficiente para tomar alguna represalia con su grupo. Halt no es nada seguro.
--No debemos sentir pena por los esclavos- comentó otro Esturín.



Maeeke llegó a la estrella Urión del sistema solar triple Mic-01. Los tres soles refulgían a la distancia formando un casi perfecto triángulo equilátero. El planeta donde se dirigía Maeeke tenía un anillo denso de meteoritos. Maeeke guiaba su pequeña flota de 5 naves medianas, y un poco más grande era la nave de Maeeke.

--Cancela los campos de fuerza que revisten nuestras naves así podremos acercarnos lo suficiente sin ser detectados- dijo Maeeke a su ayudante.
--¡Asumiendo general!- respondió con convicción el ayudante que era teniente.

Canceló los campos de fuerza y luego retransmitió la orden a las otras naves para que hicieran lo mismo.

--¡Comandante! ¡Recibo un mensaje donde nos aconsejan rendirnos!- dijo el copiloto al comandante Esturín.

El comandante se acercó al monitor del copiloto desconfiando de que ambos, aparato y soldado, se hubieran vuelto locos.

Las naves enemigas se hallaban a pocas decenas de kilómetros. La nave de los Esturines era el doble de grande que la nave más grande de la flota de Maeeke. Estaba tripulada por mil soldados que custodiaban las recámaras y controlaban a los Ghuwaians que yacían encerrados en una habitación. El armamento de guerra de la nave era un millón de naves más pequeñas que se denominaban mosquitos; estas naves mosquitos tenían una dimensión de 15 metros cúbicos y se manejaban automáticamente sin pilotos.

Salió una primera oleada de doscientas mil naves que se dispersaban en una nube inquieta que era su formación dinámica.

--Activa los campos de fuerza y activa las vainas- ordenó Maeeke a su ayudante.
--¡Inmediatamente general!

Cuatro de las naves de Maeeke activaron el campo de fuerza pero una no llegó a hacerlo y fue bruscamente atacada por una gran cantidad de naves mosquito; los disparos verdes la rodeaban una y otra vez dañándole el casco. Las naves de Maeeke tenían cañones por todos lados alrededor de sí mismas. La nave atacada se defendió lanzando una batería de esferas inmensas en una amplia gama de direcciones, provocando que la nube de mosquitos se abriera y cerrara una y otra vez cuando debía esquivar los disparos teniendo grandes pérdidas por cada vez. La nave Nitorita que era atacada se dividió en tres no por los disparos sino por una maniobra mecánica de defensa huyendo hacia el planeta Nitorita más cercano.

Los campos de fuerza repelían sin dificultad los miles y miles de disparos que recibían a cada segundo. Maeeke avanzó su nave hacia la nave de los Esturines que se encontraba de costado.

--Apunta a los motores, Iarimir- ordenó
--Un disparo directo a la nave podría causar la muerte de los Ghuwaians
--Tomaré el riesgo ya que tengo el suficiente conocimiento sobre las estructuras de las naves
--Si explotasen los motores provocarían una reacción en cadena
--Baja los niveles de Ploctibium y sube la densidad de Clamps. Dispara la única onda Ploclamps que nos queda directamente a los motores, eso evitará que haya una reacción en cadena y evitará que los Esturines escapen.
--Inmediatamente general

Colocó en primera imagen a la nave y un cursor tridimensional rojo se posicionó en la parte trasera de ella. Después de una serie de ampliaciones Iarimir presionó un botón blanco.

Un semicírculo violeta (casi como una erupción de la magnetosfera solar) impactó contra la parte trasera de la nave de los Esturines y consumió en milésimas de segundos un cuarto de la misma esparciendo por doquier rápidamente incontables esquirlas (casi como se consume un cigarrillo luego de una pitada profunda). La nave prendió a la máxima intensidad todas sus luces del mismo modo que pasó con todas las naves mosquitos que regresaban rápidamente a su dañada nave.

--Erradicamos sus cuatro turbinas gigantes provocándoles una sobrecarga energética, pronto quedarán sin energías- dijo soberbiamente Maeeke.
--Un plan brillante- asintió Iarimir.

Maeeke sabía que los esturines no se habían esperado un arribo a esa nave, que supuestamente estaba bien escondida, en un lugar recóndito, y además estarían para custodiar, que no decir, sólo tener a los Ghuwaians, todo ello haría que sin querer la nave fuera un blanco tendadoramente fácil, ya que sabía que por sí era una nave de guerra formidable y hasta cierto punto de temer, aunque el origen de ella no era esturín.



Una gran explosión azul en forma de disco se propagó en el silencioso espacio. Maeeke y su flota se retiraron victoriosos hacia MecRRon.

--Tu debes ser Dahla

Dahla no contestó. Diez Ghuwaians estaban encadenados de las muñecas que colgaban por encima de sus cabezas privándoles de movimiento alguno de sus brazos y piernas. Los Ghuwaians eran delgados de una piel suave y azul profundo con leves tonos de celestes en su abdomen, su cabeza tenía cuatro lóbulos remarcados que la dividían a lo ancho (casi como los gajos de una naranja). Uno de los Ghuwaians llamado Khatora tenía lóbulos con forma de espina a lo largo de su cabeza, desde la frente a su nuca. Dahla por su parte a diferencia de los otros nueve tenía el cuerpo celeste salvo las prendas y sus labios, y sólo un lóbulo en su cabeza que se extendía hacia atrás, se movía a los lados, hacia abajo como si fuera su "cabello" hasta el comienzo de su cintura, además ese era el "cabello" femenino Ghuwaians, tenía prendas que revestían su lóbulo y su cabeza, y una extensión que hacía de pollera abierta en cuatro gajos alrededor de su cadera hasta sus rodillas, y otras pequeñas prendas. Las mujeres Ghuwaians eran de la coloración igual que los varones, a excepción de Dahla que estaba cerca de ser la reina, y podía si quería cambiar a voluntad el color celeste de su cuerpo por otro.

Maeeke formó una esfera de energía en su mano. Miró al Ghuwaians que seguía de Dahla.

--Tu- dijo Maeeke.

Luego del silencio Maeeke miró al Ghuwaians siguiente y le preguntó "¿Eres Dahla?", al no recibir respuesta lo fulminó convirtiéndolo en un montón de carbón. Maeeke había dejado caer la esfera que ondulaba a través del suelo directamente hacia el Ghuwaians. Maeeke formó otra esfera de energía, antes de que la soltara para fulminar al Ghuwaians siguiente Dahla se descubrió a sí misma diciendo:

--Yo soy Dahla.

Maeeke desvaneció la esfera.

--Deberás cooperar conmigo si deseas que tu especie sobreviva
--No podría cooperar con una especie bélica
--Entonces lo haré en contra de tu voluntad, todos los Ghuwaians me obedecerán cuando se enteren que estás bajo mi poder
--¿Y si yo decidiese no vivir más?

Maeeke se sorprendió en demasía por aquella pregunta. <<Es muy inteligente>> pensó.

--Aun aunque te suicidaras tu especie no podría enterarse de tu muerte, y entonces me obedecerán
--¿Cómo demostrarás que estoy viviendo? No podrás fingir que yo aún me mantengo en tu poder con vida
--No les diré si estás viva o muerta, les dejaré la incertidumbre, entonces no tendrán otra opción que obedecerme
--No lo harán.

Maeeke presionó su puño con fuerza.

--¿Y por qué?
--Les enseñé como deben actuar en una ilimitada cantidad de situaciones. Has la prueba

La idea de Maeeke de apresar a la princesa Dahla era que representaba para los Ghuwaians un culto sagrado, un modelo a seguir; Dahla era importante biológicamente para el desarrollo de los Ghuwaians, era la elegida y la mejor dotada para su especie. Ella pondría la supermasificación de huevos de Ghuwaians; Dahla era la heredera de la dinastía donde a lo largo de la historia de los Ghuwaians aparecían las reinas que eran las que expandían abruptamente los nacimientos de los Ghuwaians cada un milenio.

--Acabás de provocar la extinción absoluta de tu especie y de tu miserable ser. ¿Qué te hizo pensar que yo los necesitaba a ustedes irremediablemente?
--Lo puedo percibir en el temblor de tus iris y en la dilatación de tus pequeñas pupilas. No lo hubiera deducido si no me habría dado cuenta de lo mucho que parece has averiguado sobre nuestra no tan importante especie ¿Quién se hubiera tomado tales detalles si no es porque está buscando un plan minucioso para calmar su desesperada existencia?

Maeeke se retiró de la sala. Al instante regresó.

--Despósenla- ordenó.

Un Nitorita desposó a Dahla. Dahla juntó sus manos, aún tenía el brazalete de Halt.

--Voy a otorgarte un poco de libertad- agregó Maeeke—Ante cualquier acción sospechosa que me hagas producir en mi cabeza voy a dar la orden que hagan explotar directamente tu planeta en un mísero instante. ¿Entiendes que puedo hacerlo?
--No lo dudo... ¿entonces cómo cooperaré?
--Un mundo entero quedó a nuestra disposición, un mundo completamente complejo. Y no es solamente eso, contemplamos que muchos de los habitantes podían dominar psíquicamente con grandes poderes energéticos a los objetos... entonces, descubrir cómo se utilizaría el mundo será tu trabajo
--¿Cuál es la ventaja de ser una especie guerrera? ¿Por qué propagas mundos violentos? ¿Si quieres dominar el universo por qué no con la inteligencia y el estudio?
--Lo que hago requiere inteligencia y estudio
--Quiero decir respecto a los sistemas de bloques de poliinformación. Toda tu cultura queda retrasada con cada segundo que continúa, con energías alternas baratas, tus maquinarias se vuelven completamente vulnerables; las distancias con cada segundo de tiempo incrementan abismalmente. Imagino tu civilización como un conglomerado de cientos y cientos de mundos armamentistas; tornar a tu civilización como cimiento para la poliinformación demoraría miles de años. Tu civilización decaerá minuto a minuto por... su propio peso. Nuestro mundo ya nos queda chico para la poliinformación, necesitaríamos anexar otros mundos, tu civilización nos sería útil
--¿Eso significa tener que deshacerse de las fábricas, de las armas y de los guerreros?
--A gran escala. Además necesitaré un grupo muy grande de trabajo para analizar el mundo complejo que me mencionaste, un grupo tan grande de trabajo que no podrá ser menos que toda mi especie

Maeeke formó una bola de energía en su mano.

--Mejor sería que empieces a callarte. Estás sometida a mí y en una posición desventajosa, tu especie entera peligra a cada momento y depende del maltrato de los Esturines
--Es tan sólo una etapa a superar



Maeeke estudiaba el mundo de los Esturines. A través de simulaciones virtuales examinaba los movimientos mientras sacaba cálculos estadísticos del nivel bélico de aquéllos. Dahla le había facilitado la clave de los satélites con los cuáles escaneaba todos los recorridos de los Esturines alrededor del mundo central de estos. El mundo de los Ghuwaians era muy distinto al mundo de los Esturines, los Ghuwaians tenían pequeñas construcciones esféricas que se esparcían por gran parte de su mundo, tenían radiotelescopios apuntando a muchísimas direcciones del espacio, y de tanto en tanto se veían entradas avanzadas hacia el núcleo del planeta. En cambio los Esturines tenían un gran comercio de naves que entraban y salían de su planeta constantemente; se podía ver a lo lejos cómo pequeñísimos puntos se desplazaban a alta velocidad por todo el orbe, esos puntos eran vehículos que volaban cerca del suelo.

Un mensaje de Dahla llegó al mundo de los Ghuwaians. Una nave tripulada por Nitoritas aterrizó en aquél mundo. Miles de Ghuwaians iban subiendo a la nave manejada por los Nitoritas, mientras aquéllos cargaban artefactos y herramientas avanzadas. La nave de los Nitoritas era una réplica exacta de los cargueros Esturines, para pasar inadvertidos ante los sensores espaciales de los Esturines.

Maeeke caminaba por MecRRon mirando la gigantesca cantidad de cabinas de cristal donde se cultivaban los clones. Se detuvo ante el encargado de la protección de los clones.

El cielo verde oscuro se mezclaba con el verde fosforescente de las cabinas de cristal.

--¿Y bien? ¿Cuál es el avance?

--General. El desarrollo de los clones está en un setenta por ciento de la etapa final.

Maeeke se cruzó de brazos y miró al clon detrás del encargado.

--Saca a ese-. Señalaba al clon.

--General, el clon no está lo suficientemente listo para salir de la cabina y podría morir

--El clon correrá ese riesgo conmigo. Ahora has lo que te ordené

--¡De inmediato!

El encargado presionó una serie de botones de la cabina que estaba a sus espaldas. La cabina se abrió derramando el líquido verde, el clon fue depositado en el piso de metal.

El clon estaba tendido en el suelo con una baba tenue pegada a su cuerpo, también tenía pequeñas convulsiones y estaba contorsionado. Al rato, el clon abrió débilmente sus ojos mientras, sentado, se apoyaba en sus dos brazos.

Maeeke se había alejado unos metros y arrojó un desintegrador al clon.

--Mátame

--¿Que le mate?- intervino rápidamente el encargado

El clon se paró tambaleante hasta que pudo sostenerse firme y apuntar hacia Maeeke.

--¡Dispara! ¡Que me mates!- gritó Maeeke—Lo hago más fácil para vos.

Maeeke retrocedió diez pasos.

--Es una prueba. Si no lográs matarme cuando llegue hasta vos te voy a quebrar el cráneo- agregó Maeeke.

El clon disparó cinco veces pero estuvo muy lejos de pegarle a Maeeke. Cuando Maeeke empezó a correr hacia él solamente pudo disparar cuatro veces más, también errando notablemente.

Maeeke le golpeó en el torso, inutilizó el desintegrador con una mano y con la otra tomó al clon por el cuello azotándolo contra el piso; fue cuando saltó dejándose caer con su codo en la cabeza del clon partiéndole el cráneo. El clon no sintió dolor.

Maeeke se levantó, de paso, recuperó su desintegrador.

--Me has decepcionado. Deberás corroborar todo el procedimiento del desarrollo de los clones, asegurándote que les vas a atribuir mayor inteligencia, mejores reflejos y un cuerpo más fuerte. No podría tener por aliados unos seres tan raquíticos.

--El problema, General, es que le advertí que el desarrollo aun no estaba completo, especialmente es que el estado físico se mejora en las últimas etapas. Pero, si de todos modos desea que mejoremos el rendimiento en su totalidad eso nos llevaría dos o tres años más

--Así debe hacerse

Maeeke, volviéndose a medias dijo:

--Y en cuánto al cuerpo, deja que se pudra o júntalo y tíralo a algún colector de energía biomásica

Maeeke volvió a la sala de las supercomputadoras, donde había estado estudiando (con imágenes virtuales, diagramas, estadísticas, animaciones...) los movimientos más importantes de los Esturines. Empezó a estudiar a los Al45cies. Revisó la información contenida en su supercomputadora, viendo el acelerado proceso de los Al45cies que luego quedó sumido en una total inacción, cuestión que Maeeke explicara que pudo suceder por el comercio con las otras especies. Esperaba la información que le traerían las sondas indetectables que dirigió hacia el mundo de los Al45cies. La información que llegó alarmó a Maeeke.




El planeta de los Al45cies estaba rediseñado enteramente. Tenía una forma de semidisco azul opaco. Todo él era artificial.

Iarimir entró a la sala cumpliendo el pedido de Maeeke, trayendo los tres generales más importantes de los Nitoritas.

Los cuatro generales habían sido viejos amigos, ganándose el título de general por sus victorias como guerreros y líderes. Hacía tiempo que cada uno era el responsable de una parte de los mundos de los Nitoritas, y los cuatros de toda la raza Nitora.

Maeeke saludó a los tres con la "sonrisa" característica de los Nitoritas, que era apoyarse su mano izquierda en su hombro derecho, los tres le respondieron de igual forma.

--Sentémonos, por favor- dijo cortésmente Maeeke.

Se sentaron alrededor de una mesa con forma de pentágono. "Claro", respondieron los otros tres generales al unísono.

--Estamos complacidos y sorprendidos por la grandiosa campaña de expansión que estás llevando a cabo, Maeeke- dijo Yeke.
--Fui ayudado por la época, la época exigía por sí misma una expansión total- respondió Maeeke. Ahora volviéndose hacia Iarimir, que estaba parado detrás de él (firme), le dijo—Iarimir, consíguenos cinco gloubs-
--¿Por qué cinco, general?- preguntó Iarimir sin moverse.
--Porque acabas de ser ascendido a General. Cuando vuelvas te sentarás a mi lado- respondió Maeeke.

--Manejaste bien las situaciones. Los seres azuloides nos serán útiles para el refinamiento de la industria. Sus sondas han sido aprovechables- dijo Yeke
--He aprendido las tácticas de vos, Yeke- dijo Maeeke. Además-continuaba—sobre las sondas mismas iba a hablarles
--Los Ghuwaians- observó Sturing a Yeke.
--Antes que nos cuentes los problemas, Maeeke, yo voy a contarles los míos que son aun más urgentes para la causa- intervino Vantor
--¿Y cuáles son ellos?- preguntó Maeeke
--Preveo...-


Cuando Vantor dijo así los otros tres quedaron en completa atención. Continuó:

--...Una caída de MecRRon. MecRRon es el planeta más débil
--Si no te conociera, Vantor, pensaría que es un insulto. En estos momentos yo estoy a cargo de MecRRon. MecRRon tiene la protección de todas las lunas, algo impenetrable
--Nada de insultos, Maeeke. Yo cometí una equivocación. En la periferia una de nuestras lunas quedó arrasada por un experimento. Voy a explicarme mejor...

Vantor sacó un tecladito debajo de la mesa y presionó una serie de botones. En el centro de la mesa se formó una imagen virtual, donde estaba un círculo mayor rodeado de muchísimos otros círculos más pequeños. Uno de los círculos de alrededor se mostró de otro color.

--Me di cuenta que mi zona es la que representa menos protección para MecRRon, ya que las lunas habitadas dejan un surco enorme por donde se podría acceder rápidamente aquí, ahora con una luna menos la entrada es mayor. Si de alguna manera eso fuese descubierto por otra raza podría invadirnos directamente. Además, MecRRon no es un mundo dinámico, dada la enorme cantidad de cabinas de clones y el supercañón

Un minuto de silencio en la sala.

--La solución es... como las tres lunas más cercanas a la perdida están sobre pobladas: Bariontes, Tisula y Veiong, deberías dirigir parte de esos Nitoritas a otras cuatro lunas que no han sido pobladas, eso cierra la brecha entre el exterior y MecRRon- expuso Yeke.

Hubo otro minuto de silencio en la sala.

--Es correcto...- concluyó Vantor.
--Cómo lograrlo queda a tu voluntad, Vantor, por tu gran inteligencia que te caracteriza
--Dado que el problema de Vantor fue resuelto vayamos al mío- interpuso Maeeke.
--Cuéntanos- dijo Sturing.

Iarimir entró a la sala con cinco paquetes que dejó uno para cada uno sobre la mesa. Adentro de esos paquetes negros con betas verdes fosforescentes estaba el líquido bebible gloub que era también verde fosforescente. Iarimir se sentó en el lugar que quedaba libre.

Los cinco bebieron un poco (con un sorbete delgado, de metal, que debieron hincar en sus largos mentones).

--Sturing. Como tu idea, esa, no fue implementada se relaciona con el problema

Ante la preposición de Maeeke tanto Vantor como Yeke se llevaron fuertemente la mano izquierda al hombro derecho, también inclinaron un poco sus cuerpos hacia delante.

--Hablas de la idea pasada. De nuestra inevitable sucesión por robots inteligentes- aclaró Sturing.

En un pasado reciente los Nitoritas se habían enfrentado a sí mismos ante la convicción de Sturing, quien proponía un suicidio colectivo para que los robots (que no habían construido) fueran los nuevos emperadores del cosmos; la idea luego fue disuelta con la interrupción del mensaje de Aldebarán, cuando Maeeke propuso la conquista galáctica...

--¿Cuán peligrosa puede ser una sociedad de androides inteligentes?
--Dependiendo de la raza prevalente, la cantidad de androides inteligentes, la dispersión en el espacio, sumándole la cantidad de mundos que dispongan si son tantos, y la relación con otras especies...
--La especie prevalente ha sido tecnológica. Su mundo ha sido cambiado en su totalidad y se mantienen en completa cuarentena.

Sturing pasó una mano por su cabeza.

--Nunca hemos sabido de una raza de ese tipo. Pero dijiste que ya son así
--Eso mismo
--Si la raza que los construyó fue bélica, entonces los androides sí serán considerables para el peligro, pero si la raza anterior no los construyó para ese fin no hay nada entonces de qué preocuparse
--La raza anterior, Sturing, fue sometida por otra raza
--Maeeke, no deberíamos alterarnos tanto. Si los androides se han recopilado en un mundo, les va a costar eones salir de su mundillo.
--¿Cómo se explica eso?- preguntó Iarimir.
--La mente de una máquina es interesante, su procedimiento es aun más interesante pero extremadamente lento. La máquina se dificulta en hondos detalles buscando cambiar el entorno sin detenerse en ese mismo entorno. Por esa razón el mundo que es de ellos será rediseñado una y otra vez hasta el hartazgo. A la larga, la evolución de las máquinas queda ralentizada porque les cuesta evolucionar la totalidad de su "imperio". En todos esos detalles se hace que los androides queden sumidos a su mundo, sin salir de él por mucho tiempo, y no debemos preocuparnos de ellos; solamente nos preocuparemos cuando hagamos explotar su mundo con el supercañón

Los demás asintieron.

--¿Y quienes son estos androides?, Maeeke- preguntó Yeke.
--Son los Al45cies. Los Al45cies habían sido de los más importantes en la antigua ruta comercial

Sturing volvió a pasar su mano por la cabeza.

--¿Y su estrella es estable? ¿Cuánto tiempo de vida le queda a su estrella? ¿Su sistema solar es estable?- interrogó Sturing a Maeeke.
--En mil millones de años su estrella, Carmella, explotará. No estoy seguro si su sistema solar está infectado en asteroides- contestó Maeeke.
--He llegado a una conclusión: en millones de años esos robots navegarán por el espacio.
--General Sturing ¿los robots son de comerciar?- preguntó Iarimir.
--Eso es prácticamente imposible. Los robots son neutrales en la mayoría de los casos, su neutralidad puede ser confundida con una alianza cuando estos robots han calculado que no recibirán pérdidas si con la otra raza que están en juego no entran en batalla. Pueden existir situaciones donde el mundo de los robots sea ocupado y los robots mismos continúen con sus tareas como si nada hubiera ocurrido; y puede pasar al revés, que los robots lleguen a un planeta habitado de vida inteligente avanzada y continúen sin estorbarles. Los robots se comportan muy ausentes, o guerrillean o son ausentes. Eso es todo.

Siguieron bebiendo el gloub.

--No tengo mucho más que discutir. Voy a preparar mis planes de conquista sobre los Esturines, como venía asimilando- dijo Maeeke.

Terminaron de beber el gloub.

Maeeke mientras despedía a sus viejos amigos le entregó una serie de planos a Sturing, para que este mismo vea por su cuenta los análisis hechos sobre la nueva raza robótica. Llamó a Iarimir.

--¿Te encargaste de llevar a Dahla?
--Sí. Cómo usted me ordenó, con los nueve Ghuwaians restantes. Dentro de poco la derivarán a Aldebarán.
--Quizá antes de que se marche hacia Aldebarán deba hablar con ella
--¿Debo detener la nave antes de que parta?
--Iarimir, no hace falta que me preguntes tanto. Ya no sos un soldado destacado, ahora sos General.
--Aun así, deberíamos interceptar la nave



Maeeke le preguntó a Dahla:

--¿Los Esturines ocultan algún armamento en especial?
--Turnams, yunglas, plots... nada de que preocuparse
--Explica qué son
--No recibo órdenes directas de nadie

Maeeke cerró su puño con fuerza.

--Me pediste expansión de tu especie. Podrías aprovechar el mundo que quedó a nuestra disposición
--Ah... has estado aprendiendo. Y de eso ya me había dado cuenta
--A cambio que nos expliques todos los descubrimientos acerca del mundo de Aldebarán. No dudo de tu inteligencia, asqueroso ser, por eso intercambiaré información contigo
--Primero tú
--Voy a atacar a los Esturines hasta arrasarlos completamente. Ahora dime, ¿una raza robótica es peligrosa? Son los Al45cies

Dahla estuvo callada un momento largo.

--Te darán un fuertísimo dolor de cabeza. Si no te molesta dile a tus inservibles súbditos que me lleven ya hasta Aldebarán porque mis niños deben estar llegando allí




Maeeke dejó que Dahla pasase un día a solas con su grupo Ghuwaians en Zaion. Al día siguiente encomendó una custodia de dos Nitoritas por cada Ghuwaians. Los Ghuwaians eran muy metódicos, sin apuros, desplegaban sus variados instrumentos en un sector determinado. Tenían vehículos flotadores con radares que habían formado un dodecaedro, en cuyo centro se posicionó una nave al triple de altura de los vehículos dejando que una onda azulcita dance lentamente hacia el centro de Zaion. Así estuvieron un mes, desarmando el dodecaedro y armándolo luego en distintos puntos de Zaion, una vez por día. Maeeke, mientras tanto, observaba el procedimiento desde una órbita cercana, observaba por su gran ventanal de cristal cómo aquéllos vehículos y la nave estudiaban a Zaion. Arribó al mundo una nave de transporte Nitora, pero no había sido la única nave que llegó.

Cuando el pequeño orbitador de Maeeke giró sobre sí se encontró con 5 naves de combate que le apuntaban amenazadoramente. El susto de Maeeke fue incontenible, Iarimir bajó el orbitador hasta el mundo, y las naves misteriosas les seguían a la par.

Maeeke, Iarimir y los tres mil Nitoritas se habían agrupado apuntando con sus rifles-láser. Les rodeaban unos veinte mil Nunturianos, con sus armaduras doradas y sus ojos azules. Los Nunturianos elevaron sus manos, enseguida, los rifles-láser también se elevaron consumiéndose en el espacio. Los Nitoritas estaban completamente desarmados.

Uno de los Nunturianos se adelantó hasta Maeeke.

--Saludos, hermanos. Mi nombre es Hursaik- dijo

Maeeke no se movía.

--Somos hermanos de sangre, desde hace millones de años- continuó

Nadie decía más nada. Continuó:

--Hemos estado buscándoles por todo el tiempo de nuestra existencia. Fallamos, hasta entonces, no voy a negarlo. Pero una separación primitiva no debió provocar cambios radicales, sin embargo así sucedió...

--¡Mátennos! Porque tu palabra es veneno, no somos tan distintos uno del otro, especialmente porque en Ighter supieron aprovecharse de los más débiles, dejando a los mejores, seleccionados rigurosamente para la escapatoria... ¡Toda la catástrofe fue una mentira! ¡Estuvo malditamente planeado!- rugió Maeeke.

--Tus datos son erróneos, fueron saboteados. Una forma de demostración- se dio vuelta mirando a los otros Nunturianos, luego volvió sobre Maeeke—sería no detenerlos ahora. En un futuro tendrán noticias que tumbarán sus reinos, demolerán sus estructuras, y dominarán sus mentes. El cambio está en tu poder, es ahora o todo decaerá para volver a ser reconstruido infinitos eones después... Una especie pura no puede ser inmortal...-

El Nunturiano estaba arrodillado delante de Maeeke, con sus dos manos sobre los pies de Maeeke.

--Detente. No aceptaré jamás tus palabras.

Los Nunturianos desaparecieron como si nunca hubiesen estado allí al igual que sus naves.

Un silencio absoluto se impuso en todo el sistema solar.

Maeeke tomó el desintegrador que había vuelto a su mano. Se fue hasta Dahla que seguía trabajando en el horizonte con su grupo.

--¿Qué fue todo ese truco?
--La información contenida en este mundo es comparable con algo que jamás se vio, es la puerta a lo ilimitado. Han hecho un trabajo formidable, que multiplica muchas veces el nuestro en Zinadoia, el mundillo Ghuwaian.
--No hay relación con lo que sucedió
--¿Qué es?

Maeeke se sentía confuso.

--Los habitantes nos tomaron por sorpresa y luego se esfumaron enseguida
--Oh... algún efecto colateral irrelevante, suelen suceder. Puede ser una advertencia preparada, quizá
--No trabajarás más. Me acompañarás

Dahla se volvió hacia Maeeke. Dos Nitoritas la tomaron del brazo. Un Ghuwaians corrió hacia Dahla empujando a los dos Nitoritas. Maeeke que estaba cerca apuntó a ese Ghuwaians para fulminarlo cuando Dahla saltó espontáneamente contra Maeeke tirándolo al suelo.

--¡Si le disparas me autodestruiré y todos mis ácidos internos te quemarán vivo!

Dahla estaba sobre Maeeke.

--¿Qué quieren ustedes miserables?
--Él nos acompañará
--¡Sí! ¡Pero salte de encima asqueroso insecto!



Maeeke, Iarimir, Dahla y el otro Ghuwaians se embarcaban hacia MecRRon en el transportador Nitora.

--Hoy sentí el miedo más terrible que jamás se me haya cruzado. ¿Todo caerá para ser reconstruido después?- dijo Maeeke a Iarimir.

Ellos se encontraban en la cabina de pilotaje. Dahla y el otro Ghuwaians estaban en la sala de al lado.

--Sentí- continuaba—una conexión distinta con aquel ser, era como si un mismo general Nitorita me diese consejos. ¡Pero sería tonto detenerse!
--Conquistaremos la galaxia, Maeeke, no hay dudas de ello- colaboró Iarimir.



Mil naves Nitoras se habían acercado lo suficiente a Zid, el mundo central de los Esturines. Una alarma abrumadora sonó orbitando a Zid.

En Zid los congresistas del mundo estaban en plena discusión.

--¡Unión de las 22 provincias para vencer la invasión!- rugió uno.
--¡La provincia BajTanm se niega a poner en funcionamiento las baterías de defensa!- rugió otro.

En medio de la crisis, de los griteríos, una voz se alzó ante todas.

--¡La provincia Buhr tiene listo los Yunglas, estos 3 portanaves están en marcha para confrontar la invasión!
--¡En ese caso rellenaremos los Yunglas con Ropodes, que están en camino!- agregó el primero.

Otra voz se coló entre la multitud.

--¡Quedan todas mis propiedades en beneficio de todas las provincias! ¡Que se active la Magneta-defensa!-

La ovación ante este último personaje fue nítida.

Las naves de Maeeke rodearon el planeta. Tres portanaves inmensos salieron a la órbita, eran pequeñas naves que tenían una enorme plataforma plana donde circulaban robot-bípodes que disparaban esferas de energía. Medio millón de esferitas de energía se dispersaban por el espacio, así explotaron cuatro naves de Maeeke. Maeeke contraatacó directamente al planeta, pero para su sorpresa, el planeta estaba protegido por un campo de fuerza que repelió todos los ataques. Desde el planeta mismo emergían millones de delgados rayos lásers (de varios colores) que asediaban los campos de fuerza de las naves de Maeeke. Ciento doce naves que transportaban las navecillas mosquitos se sumaron a los tres portanaves. Cuando el intenso combate estaba cesando Maeeke había perdido 182 naves y había destruido unas 300 naves enemigas quedándole otras 300 por destruir y un portanaves. Más de cien mil naves cargueras se interpusieron para servir de escudo de las naves esturinas, además que algunas ingeniosas maniobras hacían colisionar los cargueros contra las naves de Maeeke. Maeeke lanzó cincuenta ondas ploclamps contra el escudo planetario. El escudo se vio superado por la cantidad de energía acumulada devolviendo una gran esfera explosiva y expansiva, desde la órbita superior hacia el exterior, que arrasó con todas las naves Esturinas; Maeeke antes de ser alcanzado por la tremenda onda expansiva se retiró a MecRRon con sus 600 naves restantes.

--¡Victoria! ¡Victoria! ¡Vivan las provincias!- exclamaban los Esturines.



--¿Acaso mi ataque fue un completo desastre?- le preguntó Maeeke a Dahla.
--No lo fue, ya que la energía que debieron consumir los Esturines no podrán recuperarla en un siglo
--¿Y cómo podría evadir el campo de fuerza planetario?
--Podrías paralizar tanto el campo de fuerza planetario como todos los artefactos eléctricos con un solo pulso electromagnético, al hacerlo los Esturines quedarán completamente débiles
--No dispongo de pulsos electromagnéticos de gran escala
--Yo puedo construirte uno en un día, junto a Khatora. Solamente debes llevarme a alguna fábrica de naves
--Si lo que sea no funciona acuérdate que utilizaré el supercañón para demoler tu planetoide
--Oh... sí que funcionará
--Entonces iré con diez mil naves, luego de que el pulso electromagnético haga su trabajo desembarcaré cinco mil millones de soldados, no sin antes averiar las ciudades más importantes

Maeeke, Iarimir, Dahla y Khatora llegaron a Lukressder. Lukressder era una luna grande, blanca, entera sin asperezas. Para ingresar a la órbita de Lukressder se debía estar protegido ante las poderosas radiaciones que se liberaban en las fábricas de naves.

Khatora y Dahla trabajaron formando un nuevo artefacto que habían hecho con distintas y pequeñas partes de las naves, el artefacto medía un metro cúbico. El proceso duró diecisiete horas. Maeeke, mientras tanto, había compilado diez mil naves que estaban esperando para atacar Zid.



Todos los habitantes de Zid estaban abrumados ante la insistencia de los invasores. Sufrieron muchas infiltraciones mientras atacaban el espacio exterior con sus diversos rayos-lasers.

Maeeke, refugiado en un desierto de Zid, había instalado el artefacto hecho por Dahla.
Maeeke estaba a punto de activar el artefacto cuando Khatora lo interrumpió.

-Yo no haría eso, Maeeke, porque hacerlo significa destruir este sistema solar entero.- ahora dirigiéndose a Dahla- ¿no es así hermana?

Dahla estaba sorprendida, paralizada, y no podía concebir la traición de su hermano. Khatora enterró lentamente un cuchillo en el abdomen de Dahla.

-Lo siento tanto. Ahora seré el encargado de la especie, es más, tendré un lugar de honor al lado de Maeeke como hemos arreglado, si yo, aceptaba serle de ayuda. Y ahora lo he demostrado, traicionando tu plan de destruir esta raza poderosa; matando su líder y parte de su arsenal. Te sacrificaré, aunque seas el ser más inteligente del cosmos- murmuró al oído.

Dahla, completamente debilitada, se desplomó en el suelo hasta que murió.

La resistencia de Zid se estaba acabando, ya no disponían de la suficiente energía para activar sus maquinarias de rayos laser. Maeeke atacaba con ondas Ploclam una y otra vez activando y forzando el campo de fuerza de Zid, retirándose una y otra vez para evitar la onda expansiva; ese proceso fue devastador para Zid. Habían cambiado la energía penetrante por menos sofisticados proyectiles explosivos; momento que aprovechó Maeeke para infiltrarse con todas sus naves. Las provincias se rindieron, pero Maeeke no aceptó ninguna prueba de misericordia, y convirtió a Zid en un gran cementerio de humo, ruinas y huesos. Abandonó el planeta y destruyó las naves de comercio esturinas que intentaban escapar. Las naves esturinas tenían un sistema de defensa que creaba ilusiones que se asemejaban casi a la perfección con la nave verdadera, pero, se desviaba de su ruta para confundir. Este sistema de defensa no resultó contra Maeeke porque Khatora había sido el diseñador de tal sistema y le enseñó la estrategia para vencerlo fácilmente, en la medida que reconocían a las naves verdaderas.

Con esta victoria Maeeke les brindó una nueva visión a los Nitoritas, ahora se veían a sí mismos como una raza poderosísima, que podría destruir y dominar a su antojo.

Khatora trabajaba arduamente en las tundras, en un paisaje blanco azulado de nieve, y de nubes blanco violacias. Tenía su propio centro de investigación, donde trabajaban mil Ghuwaians más. Construía millares de diseños de androides robóticos, autoensamblables. Varios prototipos que podían volar, ir hacia el espacio y retornar al planeta. Mientras tanto creaba la compleja máquina regeneradora del organismo, era su proyecto para alcanzar casi la inmortalidad.

En ese momento todos los planetas de los esturines quedaron bajo el dominio de Maeeke. Allí, usando de esclavos a los esturines fabricó muchas más cabinas de clones, llevando a su vez los esclavos que habían estado en MeCRRon y habían construido el super-cañón.

Uno de los dos mundos centrales de los Onas estaba ardiendo, una gran grieta comenzaba a dividir el mundo en dos continentes, un brillo alrededor de esta grieta parecía la emanación de un sol, se cubrió entero de nubes negras, rojas, y luego una explosión terrible dejó al planeta en una nube de energía que se consumía lentamente. La estela del rayo que había ocasionado la destrucción del planeta se consumía a la par.

Maeeke con su flota de naves atacaba el segundo planeta central de los Onas, destruyendo las plantas de energía. Los Onas se defendían dejando caer inmensas cantidades de las bestias sobre las naves de Maeeke, estas bestias destruían la coraza con la fuerza de sus extremidades o regurgiendo ácido.

Los pasillos se habían infectado de estas criaturas sanguinarias, matando a la tripulación, luego mutando en su interior. Luego que el mundo central cayera Maeeke había perdido la mitad de sus naves, y al ver que de ellas proliferaban criaturas voladoras mandó a destruir esas naves infectadas.

Dos planetas más identificados de los Onas fueron destruídos con el supercañón.

Un millón de naves esturinas, construídas por los Nitoritas, habían ingresado a otro mundo de los Onas, con la intención de comerciar con la antigua raza. Después del desembarco, desde distintos puntos del planeta, salieron mil millones de guerreros. Los Onas solamente disponían de tres clases de guerreros, los conscriptos portados de cohetera laser, delgada era, los tanques sónicos que emanaban una gran irradación de calor que quemaba todo lo que la onda tocara, y los aviones fy.

Los conscriptos avanzaban por la ladera, escoltados de los aviones fy que podían ir a la misma velocidad. Los clones Nitoritas, escondidos en las sierras atacaron. La furia de uno y otro lado era evidente, los soldados hacían todo lo posible por sobrevivir y matar al contrario. Uno de los concriptos Onas fue envuelto de rayos laser, mientras todo lo de su alrededor ardía, su cuerpo perdió sensibilidad, luego de quedar sordo cayó al suelo y quedó inconsciente. Las maquinarias de guerra de Maeeke habían arrasado todo, retrazándose por los tanques sónicos, que fue el único armamento de los Onas que les causó problemas, pero fueron destruídos en su totalidad, menos un tanque, que fue apropiado por Maeeke para hacer suya esa tecnología.

Un transportador espacial se dirigía a uno de sus mundos centrales.

--Otra vez nos quedamos sin la maldita energía
--Rutina, rutina. No me sorprendería encontrar una planta de energía completamente derribada por el óxido

Su compañero se río y le dijo que eso era imposible que pase.

Llegaron al lugar exacto donde estaría el planeta.

--¿Qué? Estamos en Melliar, ¿nos hemos extraviado?
--No es posible, conozco la trayectoria mejor que nada en el espacio, hice este recorrido miles de veces

El primero golpeó bruscamente el monitor y la consola del radar.

--Tranquilo, prenderé el detector de objetos. No sé si ves una delgada nube de energía, allí
--¡Un planeta es un objeto demasiado grande para los ojos, te digo que nos hemos perdido!
--Algo detectamos. Hay energía suficiente, y materia dispersa, suficiente para hacer un... Melliar

Se le heló la sangre.

--¡Destruyeron nuestro maldito planeta!

El transportador espacial se autodestruyó.

--Ríndanse, su señor ha llegado, o continuarán el fortuito camino de sus otros cinco planetas anteriores, serán polvo estelar- la voz de Maeeke se extendía por los siete planetas restantes, mientras uno de ellos era demolido por el supercañón.



Después de derrumbar la diminuta civilización del anteúltimo planeta, ingresó a las tuberías enormes que se ahondaban hacia el núcleo del planeta. Allí se encontró con una megalobacteria y disparó contra ella.

El último planeta había planeado una evacuación. Luego de un tiempo de escapatoria pudieron observar la angustiante y terrorífica escena de la destrucción de su planeta. No tenían a donde ir, ni podían fiarse del comercio de Halt, solamente eran unas naves deambulantes por el espacio, algunas decidieron su autodestrucción.
Última edición por Antelo el 20/3/2013 11:55, editado 107 veces en total
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Notapor Antelo » 7/10/2009 07:01

Khatora tenía muestras de esturines, ghuwaians, narunes (esclavos de MeCRRon), onas, berseker (descendientes o hijos de la megalobacteria), humanos, nunturianos, mangules (ayudantes de nunturianos), un clón Nitorita y muestras de la megalobacteria. Los primeros nueve estaban en cabinas de cristal a campo abierto, flotando sobre un líquido conservante. Eran la colección preciosa de Maeeke. Maeeke había mandado a cremar a Dahla, su cuerpo aun estando muerto le daba una leve sensación de insatisfacción, quería alejarse, quería borrarla completamente, había sido el peor de los enemigos, y no quería que queden posibilidades de ella. Al igual que la colección de cuerpos, estaba la colección de maquinarias, el tanque sónico, un ropod esturin y una nave comerciante esturina.

Dahla se le aparecía a Maeeke muchas veces en sueños diversos, diciendo --He vuelto, la poliinformación... No me he ido realmente. Yo soy Dahla- pronunciándose especialmente la última palabra. En muchos sueños dijo muchas cosas más.

Maeeke construyó más cabinas de clones en algunos mundos de los Onas.

--Maeeke, he completado la lista de los mundos aliados a los Nunturianos de Aldebarán
--Bien hecho Khatora

Veinte planetas más fueron destruídos con el supercañón hacia el extremo sur izquierdo de la Vía Láctea, estos planetas no pertenecían a la antigua ruta comercial, que estaba hacia el norte izquierdo, y tampoco presentaban frente de batalla, habían sido mundos rediseñados y mejorados por los Nunturianos.

--Demasiado fácil- dijo Maeeke a Iarimir.

Sus naves iban invadiendo los mundos, destruyendo toda la civilización extraterrestre, dejando espacios para poner cultivos de clones masivamente.

--Iarimir, quedarás a cargo de esta parte de la campaña, deberás colonizar y conquistar todo mundo que se te presente. Yo volveré al extremo norte para apoderarme de la antigua ruta comercial
--Enterado, disfruto mucho cuando los mundos están muy poblados, y la gente corre y grita con horror, mientras son fulminados por las explosiones o los rayos, y más, si están ovulando
--La vista omnipresente que orienta la destrucción de un planeta es lo más excitante que he experimentado

Iarimir después de desembarcar había disparado contra uno de los alienígenas. El alienígena, indefenso, fue desprovisto de uno de sus miembros, mientras se lamentaba con impulsos corporales, y convulsionaba en la misma posición que el rayo le había impactado, la piel y el resto de la herida se consumía con delgadísimas flamas.

--Sufre escoria, sufre que me da placer



--Ya ha pasado un tiempo; he estudiado a la megalobacteria, y construí a los androides inteligentes, los suficientes para suplantar mi mundo ghuwaians, ya que, ellos no se almodarán a mis planes, no querrán que yo sea como el rey, después de la desaparición de mi hermana.
--Bien, Khatora. ¿Y qué has descubierto de la megalobacteria?
--Es un huevo que evoluciona durante largos períodos de tiempo, y luego, su evolución se hace veloz y constante, por esa razón, las criaturas que de allí salen van mejorando toda su anatomía, y, en suficiente tiempo podrían formar un imperio inteligente. Mira esto.
--¿Estás diciendo que esos seres pueden ser muy inteligentes?

Khatora tomó una pequeña muestra de la megalobacteria y la derramó sobre hierro. La megalobacteria actuó de inmediato, y comenzó a extenderse sin ninguna dificultad, tomando todo el trozo de hierro, y en unos minutos consumiéndolo entero.

--Eso he dicho. Pueden ser seres muy desarrollados, y construir tecnología. Pero para eso se necesitan dos cosas, que puedan sobrevivir por al menos uno o dos millones de años, y en lo posible, fusionarse con otra especie. Fusionarse orgánicamente y lograr otro ser vivo, con mayor inteligencia. Toda megalobacteria procede de la célula madre, es de esta que pueden diseminarse por distintos mundos, es esta célula madre a la cual los primeros seres instintivos respetan, teniendo célula madre puede manipularse a esas criaturas. He simulado el desarrollo de una de estas criaturas y su entorno. Puedo mostrarte.

Una imagen virtual tomó la sala. Un ser de mediana estatura estaba parado entre Maeeke y Khatora; era de tonalidad rosada, tenía la cabeza grande y algo achatada a lo alto, sus ojos eran grandes y negros, tenía seis dedos. En su mano tenía un cañón amarillo con betas negras, hecho de neoacero, con este apuntó y disparó una esfera verde de energía. Alrededor había sofisticados edificios del mismo material.




Los Nitoritas habían conquistado y colonizado a todos los mundos rediseñados por los Nunturianos. Todos estos mundos fueron modificados para tener a los clones.

Una sonda desconocida se infiltró entre las lunas de los Nitoritas. La sonda llegó a orbitar sobre MeCRRon, cuando fue destruida. Más sondas desconocidas se infiltraron, y fueron orbitando cada luna. Por un momento quedaron 3 o 4 sondas orbitando las lunas de MeCRRon. Las sondas fueron destruidas.




El peor de los miedos de Maeeke se había hecho realidad. Distintas naves combatían en los límites de las órbitas del sistema solar donde estaba MeCRRon. Fue un ataque sorpresivo, sin preparación alguna de la defensa, que comenzó a perder terreno, poco a poco, sin poder llegar a organizarse mejor, ante una superioridad en el orden de los atacantes y bien posicionados robots. Diversas naves de Maeeke habían sido destruidas fuera de los dominios de los Nitoritas, eran naves emboscadas por rápidos y precisos ataques que se hacían imbatibles. La flota de la cual era dueño Maeeke había sufrido grandes pérdidas.

Maeeke sintió la presión de no poder salir con sus naves de su territorio durante tres años. En ese momento entró Sturing con los otros tres generales a la sala donde estaba Maeeke, lo empujó fuertemente a Maeeke desde el hombro cayendo éste contra una pared y le gritó:

--¡Quedas relegado de tu cargo!

Vantor exclamó a un soldado que estaba allí

--Soldado, ¡espóselo!

El soldado no se movió.

Sturing le apuntó con un desintegrador.

--Que lo espose.

El soldado se acercó a Maeeke y le pidió disculpas.



Khatora había diseñado robots que podían ir hasta la órbita del planeta y volver volando. En ese momento se dirigió a un rincón secreto de una luna congelada de MecRRon, saliendo de su laboratorio.

Reflexionó cuando llegó a una estatua que representaba a su hermana Dahla, que solamente conocían algunos Ghuwaians su paradero. –Lo siento tanto hermana, tal vez tu plan fue mucho mejor que el mío, y lo eché a perder, cuando casi había encontrado la inmortalidad en cuerpos sintéticos, MecRRon ha caído y no sé qué será de nosotros, si hubiera tenido un poco más de tiempo podría haber dominado a esta raza poderosa, y por fin haber librado a todos nosotros, lo siento tanto hermana, tal vez alguien te reconstruya con un poco de tiempo de alguna manera… como la información, en general y genética, oculta que dejamos por las dudas en Lukressder, sé que en lo profundo estará todo bien-. Y dejó al lado de la estatua, en su escalón, una célula con el código genético de Dahla, en un dispositivo pequeño, con un mensaje extenso lleno de detalles y la explicación de Dahla. –He completado la primera fase de tu segundo plan, más ya no puedo hacer, ¿quién podrá comparar tu inteligencia?-

Khatora abrió su traje espacial adrede y murió congelado lentamente. Lo que no sabía Khatora es que allí también estaba la codificación de todos los Ghuwaians, incluidos él mismo.




Maeeke fue librado por Iarimir. Iarimir, se convirtió en la eminencia de los Nitoritas y mandó a matar a los otros generales.

Cuando los Al45cies fueron dominados, comenzó la etapa de destrucción en cadena de los mundos de la antigua ruta comercial con el supercañón. Luego durante otros cien años los Nitoritas fueron reparando los mundos y las lunas que habían perdido.

Iarimir hizo investigar todos los descubrimientos de Khatora, que habían quedado como legado en sus centros de investigación. Allí compartió la información con Maeeke. Habían descubierto el poder de unos cristales especiales, minerales que habían sido buscados por miles de millones de años. Esa información había sido descifrada en Zaion.

Un movimiento naciente era la sombra de Maeeke, ellos habían percatado la repentina aparición de la especie de Maeeke. Estaban afuera de la antigua ruta comercial. Eran una especie bélica, que tenía armamentos secretos. Se encontraban en el centro de la vía Láctea, cercanos al gran agujero negro.

Maeeke y Iarimir comenzaron la búsqueda de los cristales. Llegando a la nueva y vigorosa ruta comercial, hacia el centro derecho de la Vía Láctea.

Para conquistar la galaxia faltaba dominar la nueva ruta comercial, y a los Trons, que eran el movimiento que seguía los pasos de Maeeke. Los que se habían aliado con los Trons eran algunos de los sobrevivientes Onas. Usaban máscara metálica presurizada, y mezclaban tecnología con bestialidad.

La raza Nitorita tenía quinientos mundos a su disposición, y en cada uno de esos mundos diez mil millones de soldados clonados. La gran conquista de la galaxia, como proclamaba Maeeke, había comenzado.

La producción de naves Nitoras sucedió durante cuatrocientos años. Los habitantes de la nueva ruta comercial se sometieron a los Nitoritas, proveyéndoles todos los recursos que extraían de los mundos. Los Trons y los Onas no podían hacerle frente a la raza que ya poseía la mitad de la galaxia. Los armamentos secretos de los Trons fueron adquiridos por los Nitoritas. Y en ese momento, Iarimir y Maeeke se convirtieron en enemigos. Cada uno controlando la mitad de su especie, la mitad de la galaxia, cada uno buscando los cristales especiales. Comenzó la batalla más extensa de la historia de la galaxia. Durante miles, y miles de años.

VII
MATIAS PROCNUT

¿Cuál es el sentido de todo?
Diego Antelo

... tu interior es fuerte como el hierro
Analía Buhler

Yo soy Dahla
Analía Buhler de Procnut

Ante un desastre inminente, del cual haya sobrevivido tan sólo un humano es prueba cierta que la humanidad existe
El autor


1 El regreso


Procnut se mantenía en la misma disposición corporal. Vio pasar distintas estrellas. Vio el cosmos rotar alrededor de él mientras formaba garabatos con las mismas.

De repente, Procnut fue envuelto con fuego, una flama anaranjada lo tomó enteramente y ésta se traslucía delante. Sintió una presión constante en su espalda. Minutos siguientes colapsó en un océano hundiéndose profundamente en un abismo azul. Todo burbujeaba alrededor de él. Llegó suavemente a un terreno sólido bajo la densa marea azul.

Ascendió por una pendiente rocosa y salió del océano.

--No lo creía posible, caminar por un planeta tan primitivo como hermoso-

Era un atardecer. El sol era grande y anaranjado. Todo el paisaje se pintaba de un matiz anaranjado, se notaba aún más en las nubes. Había ya oscuridad sobre la meseta que se encerraba en el océano. Había tranquilidad y frescura. Matías sentía esta frescura, más aún por emerger del abismo azul.

Caminó. Se detuvo y se agachó a tomar una muestra de la tierra polvorienta. Alzó un poco de la tierra y la dejó escurrir entre sus metálicos dedos. Se perdió en sí mismo viendo la tierra irse entre sus dedos que caía suavemente y que volvía al polvo luego.

El golpe del océano aumentaba. Las rocas resistían contra las olas del océano. Las olas llegaban a gran altura por encima de la meseta luego de impactar contra ésta.

Matías escuchó voces y gritos. Vio la vegetación moverse bruscamente delante de él mismo.

De entre la vegetación salió un grupo de cien seres. Eran homínidos. Eran lánguidos, medían dos metros de altura y eran muy flacos. Tenían la cabeza grande con relación a sus escuálidos cuerpos. Vestían pequeñas armaduras que servían de escudos del cuerpo. Eran armaduras blancas al igual que el casco que tenía un solo visor negro. Por debajo de la armadura vestían un traje fino y sintético. Portaban un arma negra de un metro de largo cada uno.

Se mostraban irritados. Apuntaban agresivamente sus armas contra Procnut. Hablaban rápidos monosílabos.

--Lo siento no les entiendo- dijo Matías.

Cuando terminó de hablar varios del grupo se tiraron repentinamente contra el suelo gritando en medio de la acción. Un momento más tarde se mostraban confundidos porque nada había acontecido.

De entre la vegetación se arrimó otro homínido. Vestía una armadura roja y su cabeza era algo más grande que la de los demás. Se arrimó a Matías, a su lado. Se agachó para contemplarle mejor. Sabía que el robot era humano, que había sido construido por humanos, conocía las tendencias de los diseñadores de su propia raza.

--¿Hablas este dialecto?- preguntó el homínido de rojo.
--Sin dudas- respondió Procnut.
--¿Cómo es posible que conserves un idioma tan antiguo, tan arcaico?-
--Evidentemente estoy en la Tierra-

El grupo de homínidos se sorprendió al escucharlo decir "Tierra" y hablaron todos a la vez. El homínido de rojo les gritó dos sílabas y todos los demás mantuvieron silencio.

--¿Hace cuanto tiempo exactamente que no se usa este dialecto en la Tierra?- agregó Procnut.
--Un millón de años- respondió el homínido de rojo.
--¿Por qué portan armas?

El homínido de rojo se paró.

--Fuimos traicionados por una raza superior. Fue con la primera y con la única especie alienígena que nos comunicamos. Hace casi un millón de años un rayo enorme impactó contra la luna y la desintegró en infinitas partes. Si la luna no se hubiera entrometido entre el rayo y la Tierra habríamos visto explotar nuestro propio planeta. El rayo provino de un planeta desconocido, por demás lógico el planeta de aquéllos alienígenos-

Se agachó nuevamente.

--Y dime. ¿Vienes de aquél lugar a destruir nuestro mundo? Eres un misterio para mí- agregó

Procnut agachó la cabeza y luego lo miró.

--No sucedió de ese modo. Esa raza que presumes traidora fue en realidad emboscada. Habían logrado muchos proyectos maravillosos que quedaron sumidos en ruinas por otra especie bélica. Yo soy el último sobreviviente-

Se mantuvo un silencio largo.

--No entiendo como llegaste a nosotros-
--Había redireccionado mi nave hacia aquí, antes que la destruyeran y yo fuera impulsado por la explosión. No es casualidad que llegue a mi mundo natal, fui guiado magnéticamente desde un lugar desconocido. Por algo-

Se mantuvo otro silencio largo.

--¿Eres obsoleto o nos sirves de algo?- indagó el homínido de rojo. Los demás se retiraron por un ademán de él.
--Tengo muchos secretos que revelarte- comenzó a hablar Procnut. Dio un discurso hasta el amanecer.

El homínido de rojo estaba encantado por las palabras de Procnut, especialmente porque les resultaban muy añejas y bien conservadas.

Después de la charla el homínido de rojo fue convencido por Procnut. Le invitó a conocer las bases subterráneas. Todas las construcciones se establecían profundamente bajo la tierra y ya no había construcciones encima de ella. El temor y la precaución habían vuelto estas medidas en necesidad.

Se habían encerrado en una sala. Lugar donde había otro grupo de homínidos con armaduras blancas, que tenían sus cabezas conectadas a un centro electrónico donde se unían todas las otras conexiones de los otros seres. Ingresaban rápidamente datos a través de un teclado.

--No podemos dar indicios de vida, debemos mantenernos ausentes, no levantaremos sospechas ante los agresivos extraterrestres, dejaremos que ellos vengan a nosotros y sean sorprendidos, acorralados y devastados-. Agregó luego -Debemos darte un cuerpo externo. ¿Aceptas?-
--Sería suficiente
--Debes ingresar en esta cabina-. Señaló con su mano abierta una cabina angosta que estaba oculta dentro de una pared, y era cubierta por un vidrio grueso.

Matías ingresó.

El vidrio se levantó y se cerró automáticamente luego de que entró Matías. Se llenó de un líquido verde y todo burbujeó desordenadamente, bruscamente. El líquido se evaporó y el vidrio se abrió.

Matías salió probando su nueva musculatura, moviendo los dedos y tocándose el antebrazo. Ahora medía un metro noventa y tenía un cuerpo muy grande y fuerte. Tenía una armadura sencilla, con dos hombreras que sobresalían apenas de sus hombros. Tenía un casco con un visor en el ojo izquierdo y unas botas sintéticas. Flexionó su cuerpo hacia delante y luego hacia atrás. Elongó sus piernas un par de veces y luego acomodó las arterias de su cuello con un sacudón de éste.

Las armaduras eran flexibles pero un millón de veces más resistentes que el acero, repelían todo contacto brusco. La ropa debajo de las armaduras era mil veces más resistente que el acero y flexible como el algodón.


2 La evolución de la megalobacteria.


La megalobacteria en Marte se había roto, una abertura dividió a la megalobacteria en dos partes. La megalobacteria había dejado de consumir hierro. Brotó una sustancia espesa y azul en toda la recámara donde estaba contenida la megalobacteria. Había cuerpos espesos entre la sustancia azul. Cien mil millones de criaturas abrieron sus ojos violetas al mismo tiempo.

Las criaturas comieron vorazmente todo el espeso líquido azul y la corteza rajada de la megalobacteria. Salieron a la superficie corriendo velozmente, con sus cuatro miembros, por las tuberías creadas por la megalobacteria. Cuando llegaron a la superficie se atacaron unas sobre otras, sin piedad, combatiendo con sus garras y sus grandes mandíbulas, y utilizando su larga y afilada cola venosa. Se formaron montículos de estas criaturas en una batalla cruel, desgarradora. Los cuerpos que morían iban acumulándose y sus fluidos internos iban regándose en el suelo. Cada sobreviviente comía las entrañas de su víctima y lo hacía lentamente con placer. Sobrevivió una mitad de los cien mil millones y esta mutó luego de alimentarse de la otra mitad muerta. Los sobrevivientes se retorcían en el suelo, gimiendo de dolor, impotentes, mientras sus cuerpos iban desgarrándose lentamente y les envolvía desde el interior un capullo baboso. Se formaron huevos en una amplia extensión de Marte. Eran huevos latentes, babosos y llenos de arterias.

Una región de Marte se cubrió de verde. Un musgo verde donde latían los huevos. Todos los huevos se conectaban con el musgo que se movía por el suelo. Los huevos se rompieron y salieron unos seres nuevos. Más grandes y con mayor musculatura. Eran bestias hambrientas. Una minoría se convirtió en unos seres descomunales que volaban. Esos seres que volaban eran voluminosos, sus miembros colgaban inútilmente, y se desplazaban lentamente por el cielo marciano.


Veinte años después. La Tierra- Sol


Los terrícolas decidieron colonizar nuevos mundos. Habían hecho una réplica de la nave que utilizaron para ir a Zaion hacía un millón de años. Tomaron cinco lunas de Saturno y seis de Júpiter. En ellas crearon biosferas herméticas, donde se desarrollaban nuevas colonias. Construyeron plantas de energía en aquéllas lunas y explotaban los recursos planetarios. Había estaciones orbitales alrededor de la Tierra que acumulaban energía del Sol y se la distribuían a la Tierra.


Marte

Marte proliferaba. Las bestiales criaturas habían poseído cada rincón del planeta. Todo el suelo marciano consistía una baba violeta que era alimento de sus criaturas. Había montañas enormes que habían sido diseñada por estas criaturas, dentro de estas montañas se conectaban diversas tuberías que recorrían el interior del planeta. En las recámaras interiores había huevos pegados a las paredes. Todo el interior era custodiado por criaturas grandes y ágiles, que podían lanzar ácido para debilitar a sus enemigos. Afuera estaban las criaturas más rápidas y pequeñas, medían dos metros de longitud, se desplazaban contra el suelo y buscan el alimento para los huevos.


En la Tierra

Las defensas antiaéreas se habían activado. La alarma sonaba en las ciudades subterráneas. Sucedieron millones de explosiones en los cielos buscando el objetivo. Los invasores avanzaban lentamente pero eran demasiados. Rayos y bombas se mezclaban en las nubes de la noche, mientras los invasores se aproximaban a la superficie.

El volkermorder disparaba sin detenerse, con sus cuatro cañones-metralladoras de su espalda y hombros, hacia todas direcciones mientras las criaturas se desplomaban en el suelo. La Tierra había sido infectada con las criaturas que intentaban aniquilar a sus habitantes. El volkermorder era una maquinaria robótica muy efectiva, pero no había sido suficiente para la gran cantidad de objetivos hostiles. Lo refugiaron en los subterráneos.

La nave interestelar se había ido de la Tierra, en ese momento se dirigía a la estrella MX3.

Viajó a 200 años luz de distancia y llegó a un mundo desierto, que anteriormente había sido habitado por una civilización refulgente, dinámica y expansiva. Pero ya no había rastros de esta civilización, solamente quedaban terrenos metalizados, vacíos. Había construcciones desproporcionadas, no tenían un orden, iban aglomerándose en distintas posiciones y mezclando sus formas desiguales. Ya no era una civilización biológica, era un completo mundo de silicio, digital.

Iban mil tripulantes en la nave interestelar que era idéntica en forma a la primera nave interestelar pero mil veces más pequeña. Los tripulantes descendieron de la nave. La mitad de la tripulación descendió, iban en formación cuadrada y llevaban unas ametralladoras laser. Matías Procnut caminaba delante de la formación.

Matías no se percataba del panorama, se había sumergido en sus pensamientos. No se fijaba en sus pasos, solamente caminaba. Matías era realmente viejo, tenía más de un millón de años. Esa experiencia le había permitido segmentar su mente en mil partes que consideraba cada parte un proyecto en constante y evolucionante análisis. La exploración de este planeta consistía en una parte de su idea mental, y sabía que era la parte más floja de su análisis, y podía consistir en una pieza fundamental, por ello, había decidido darle prioridad a esta exploración.

Quienes le seguían atendían que cosas iban rodeándoles, pero continuaban firmes alineados perfectamente detrás del pensativo Matías. Sostenían las ametralladoras lasers y las balanceaban lentamente.

Matías dejó de pensar profundamente y se despertó por los gritos de sus compañeros detrás de él. Giró sobre sí y vio unos inmensos tentáculos de metal que aplastaban y comprimían a sus compañeros quienes en una desesperada represalia disparaban azarosamente los rayos lásers.

Todo sucedió en un instante. Matías quedó encerrado en un cuarto pequeño que se armó automáticamente a su alrededor.

Entendió cuál había sido un error grave. El error había sido no considerar al planeta con vida, o con la inteligencia suficiente para funcionar, o con la complejidad para ser capaz de detectar sensiblemente los acontecimientos del exterior y estimularse ante ello.

Una cara virtual le contemplaba, era como una máscara sin ojos ni boca. Estaba allí suspendida en el aire.

Un tentáculo mecánico golpeó bruscamente a Matías quien colisionó contra una pared irregular de engranajes y superficie metálica.

Hacía mucho tiempo que Matías no experimentaba el dolor corporal, si bien el dolor era persistente y profundo le otorgaba una leve satisfacción de masoquismo. Su hombro había quedado desnudo y tajado hasta descubrir su interior metálico. Se paró tambaleante frente a la inexpresiva máscara.

La mascara le habló, y se descubría su voz artificial.

--¿Po-Por qué de-debería dejarte-te vivir?- tartamudeó la máscara.
Matías era examinado por aquél complejo servivo sintético. Cientos de diminutos lásers verdes exploraban el cuerpo de Matías.
--Es…- dijo Matías con dificultad –-Es imprescindible para el desarrollo de la vida que yo no sea destruido-

Matías intuía que esa simple frase, analizada por una mente compleja y de infinitesimales cálculos, sería suficiente. Al nivel de cálculos planetarios y de ínfimos detalles era esa idea.

Recordó en ese instante una serie de deducciones que había hecho en el planeta Tierra cuando recién había llegado, lo recordó casi tan igual como veía el presente

"Estaba contemplando la tierra, arrodillado. Con un dedo hizo una serie de trazos en la tierra, dibujó símbolos uno detrás del otro y englobó todo con un gran círculo, luego miró el titilar de las estrellas en el cielo… y así fue como se desesperó por esa visión que tuvo, el tiempo se agotaba rápidamente."

El planeta estaba vivo, de alguna manera electrónica. Se notaba que perdía energías, porque la máscara virtual desaparecía y cuando volvía era más imperfecta.

--Te-Te recom-compensaré ¿Lo tuviste una vez?- sentenció la máscara.

Matías fue liberado del desarreglado cuarto de engranajes y tuberías mezcladas. Delante de él estaba intacto y flotando a raz del suelo el peculiar A-17.


3 El cristal.


El cubo negro con el diamante de diez lados impactó contra una nave detenida en medio del espacio vacío. Era una nave que estaba siendo reparada por un grupo de ingenieros.

Los ingenieros soldaban planchas de titanium6 para cubrir los huecos cuadrados que quedaban en la nave luego de la última batalla. Cubrían lentamente la superficie exterior de cinco metros cuadrados. Uno de los ingenieros tomó el cubo negro que había quedado al lado de él, lo contempló como una extrañeza, como un objeto que no pertenecía a la nave ni a nadie conocido.

Lo guardó en su mochila que llevaba sobre su espalda.



Puso el cubo negro sobre la mesa.

--¿Qué es eso?- preguntó irritado quien le había visto dejar el objeto allí.
--Es… -titubeó el ingeniero –-No sé qué es-
--Deshazte de eso- ordenó enojado. Agregó
--Terminamos una guerra recientemente. No debemos dejar ingresar cosas extrañas en el seno de nuestra nave-

El ingeniero estaba más cómodo dentro de la nave que haciendo su labor fuera de ella, porque dentro de la nave estaba desprovisto del casco y de las prendas sintéticas.

--Es un objeto interesante- dijo mirando el cubo negro.
--¿Qué tiene de interesante?- preguntó más relajado el otro.
--Lo analicé. Posee una energía capaz de abastecer nuestro mundo y cien millones de mundos iguales al nuestro, por un tiempo indeterminado…-

Luego de hablar esperaba que su compañero le alabara por su descubrimiento pero eso no sucedió. Su compañero frunció el ceño y se llevó ambas manos al cuello y soltó un alarido

--¿Eres idiota? ¡Podría ser una BombaMing!
El ingeniero estaba perplejo, casi petrificado
--No lo había pensado. Ya sería tarde para sacarlo, no hay que tocarle

Ambos retrocedieron hacia la misma pared sin sacarle la vista al cubo negro esperando que en unos instantes todo fuera destruido e implosionado para formar luego un agujero negro en el espacio.

Nada de eso sucedió.

Se sentaron alrededor del cubo negro.

--¿Y entonces qué es?- preguntó el compañero.
--Es misterioso y liviano- Dijo el ingeniero. Sopesaba el cubo negro con una mano.
--¿Cómo llegó a nosotros?-
--Impactó contra la nave-
--¿Así?- indagó cruzándose de brazos. -¿No es eso demasiado sospechoso?-
--No sería sospechoso. Conociendo a los muxnatiyas no me sorprendería una ingeniosa situación como esta. Le ganamos la guerra en este flanco de la galaxia, así dispondremos de dos mil mundos más, pero, aún se sabe que sobre el otro extremo siguen firmes y haciéndose cada vez más fuertes-

Escupió cuando pronunció la palabra muxnatiyas.

--Hagamos un breve repaso histórico
--Sí. Mi General- afirmó el ingeniero
Meditaron un momento y luego el general habló
--Hace aproximadamente un millón de años…

No terminó la frase.

--¡Un millón de años es mucho tiempo!- recriminó el ingeniero
--¡Dejame que encuentre un hilo coherente!- exclamó enfurecido

El ingeniero no dijo nada.

--Hace- continuó el general --Hace un millón de años empezamos la gran expansión. El cañón plasmático fue un éxito en ese entonces ¿Recuerdas el cañón plasmático?-

Al ingeniero le molestaban los detalles en las narraciones, y el General era de aquellos que disfrutaban los detalles, y tuvo que disimular su disgusto.

--Sí. He oído nombrarlo, destruyó ciento cincuenta planetas
--Ciento cincuenta y siete, y trece lunas-. Le corrigió con malicia y placer
--Y- disimulaba su incomodidad lo mayor posible --¿A dónde nos lleva esa antigüa arma?

El General le contestó con seriedad

--Ese arma que calificas de antigüa- puso más énfasis en la palabra antigüa --fue importante para que hoy estuvieras acá. Ustedes los ingenieros, bah, no saben apreciar lo viejo, necesitan todo reluciente e innovador… a veces siento que ustedes deberían ir al núcleo mismo de una batalla…
>>Bien. Ahora concéntrate. Hace aproximadamente ochocientos mil años se produjo la división de nuestra especie, en dos, se dice en los registros antigüos que nuestra especie había tenido anteriormente otra subdivisión en dos…-

Fue interrumpido por el ingeniero

--¿Por qué se produjo la subdivisión en dos?
--¿Te refieres a la primera o a la segunda?
--A la segunda, General
--Bien. En la primera lo que se sabe es mayoritariamente especulativo. Se sospecha que la división se produjo cuando nuestra especie estaba en un único mundo. Un único mundo…

Fue interrumpido nuevamente

--¿Un único mundo? ¡Eso es imposible!
--Aún eres joven, Linx. Hay detalles, Linx, que a tu edad se pasan por alto. Cada especie se origina en un único mundo hasta que madura y puede expandirse. ¿Te has fijado como la vegetación de cada mundo es distinta a las otras vegetaciones en otros mundos? Cada vegetación tiene su sello personal en cada mundo. Si te fijas en los antigüos registros encontrarás a lo que me refiero
--Ciertamente…- afirmó pensativamente
--Entonces, había Nunturianos por un lado y Nitoritas por el otro, desarrollándose cada especie independientemente de la otra especie.
--¿Debieron abandonar el único mundo?
--Eso se dice. Fueron problemas antigüos. Los Nitoritas masacraron a los Nunturianos y se apoderaron de algunos avances tecnológicos
--¡Masacraron!- interrumpió emocionado el ingeniero
--Fue a partir de esa época que la especie Nitora fue subdividiéndose en dos.
--¿Cuál fue la causa?
--Es aún más especulativa que la primera subdivisión. Es una leyenda, no tiene mayor importancia
--Quiero oírla
--Bien. Se cree que por aquellos tiempos un objeto era buscado. Un objeto dotado de un poder ilimitado que había estado momentáneamente con los Nunturianos y se perdió luego de la invasión de los Nitoritas. La subdivisión de los Nitoritas en muxnatiyas y en Lorbs (nosotros) fue motor de búsqueda de aquel objeto…
--Aquel objeto- Repitió el General

Ambos pensaron y luego bajaron la vista hacia el cubo negro y luego se miraron de reojo…



Matías había sido espectador del imperio de la galaxia. Había bordeado la galaxia y se había adentrado en la galaxia misma como ningún otro individuo jamás hizo.

Debía ser cauteloso, no podía ser detectado por nadie ni nada, debía desplazarse como un fantasma.

Necesitaba recuperar el cristal de diez lados porque, el desenlace universal se estaba gestando.
Hursaik se lo anticipó

<<Sé que vendrán>>

Y no se refería a ninguna especie de las que habitaban en la galaxia, no, eran otro tipo de seres, los asimiladores, con la misión de actuar como antimateria de la vida.
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Notapor Antelo » 7/10/2009 07:03

VIII
LOS ASIMILADORES

Sé que vendrán
Hursaik

La sabiduría de Matías, la energía del cristal y las enseñanzas de Zaion podían hacer la diferencia.

Matías sabía que el cristal no era usado correctamente, que el imperio lo utilizaba como mero surtidor energético de los millones de planetas que disponían y, eso produciría un ocio mayor que lograría la destrucción absoluta de la vida.

La raza antimaterial emergía en distintos puntos de la galaxia a través del vacío espacial.

Matías debía intervenir.

¿Cómo sería aceptado Matías en un imperio donde la gran mayoría estaba unificada, donde compartían ideologías, costumbres y hasta sinsentidos; donde además Matías sería completamente ajeno?

Quizá debería empezar por los eslabones débiles del imperio y fue así que decidió regresar a la Tierra.

La Tierra era uno de los tantos planetas que todavía no había sido unificado por el imperio galáctico.

Aún en la Tierra existía una raza que se había desarrollado independientemente del imperio.

Matías descendió de su aeronave y contempló la civilización.

Todo el mundo era una gran ciudad. Cada edificio era rodeado por un par de hectáreas de jardines.

El Sol ocupaba la mitad del cielo y era un sol rojo.

Matías hizo un paso y delante de él apareció un portal esférico. Ingresó al portal.

Tres individuos le esperaban. Tenían un metro de estatura, eran delgados, no tenían brazos, no tenían ojos, su cuerpo era homogéneo y no tenían vestimentas. La cabeza era muy grande y ocupaba la mitad de su cuerpo.

Matías sentía la habilidad que tenían aquellos individuos para meterse en los pensamientos de otros individuos. Y eso era una ventaja, porque de no ser por el intercambio mental se hubiera necesitado dialogar por un millón de años.

Matías recibió un mensaje mental que se reproducía en forma de voz, una voz melancólica

--Oh… fuiste humano hace tanto tiempo…
--Y estás aquí- continuaba la voz melancólica- buscando ayuda.
>>Tienes una mente poderosa, eres diferente a los demás, y has descubierto “el desenlace universal.”
>>El final del universo es inevitable. Pero sostienes que puedes prolongar la existencia del universo, que puedes hacerlo… infinito.
>>Sabes que “el gran desgarro” se llevará a cabo, que cada espacio será consumido en un agujero múltiple y el proceso se acelerará por unos seres asimiladores…
>>Tienes dentro de ti un trillón de conciencias, tienes a… Zaion.
>>Podemos otorgarte una mínima ayuda. Darte el impulso que nos solicitas, podemos teletransportarte hasta el cristal. Hemos logrado un viaje poderoso y efectivo, pero realmente es extremadamente lento, y se siente instantáneo. Usaremos casi toda la energía almacenada de nuestro planeta para lograrlo.
>>Nos pides tentadoramente que nos unamos a ti, las cien mil millones de conciencias terrícolas. Y hemos aceptado.-
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Notapor Antelo » 7/10/2009 07:06

IX
DESENLACE UNIVERSAL

Cuando la antimateria se active, la verdadera guerra habrá comenzado
El autor

Matías había sido teletransportado a 35 mil años luz de distancia, transcurriendo doce mil millones de años.

Matías estaba al lado del cristal y sabía de algún modo que con sólo tomarlo con su mano dejaría a cien millones de planetas con energías de reserva.
La energía de reserva representaba el 1% de la energía total de cada planeta, y para Matías ese 1% sería suficiente.
Tomó el cristal.
Luego de asir el cristal con su mano se dio cuenta que estaba encerrado en una recámara cúbica.
Golpeó bruscamente la pared pero ésta no sufrió el más mínimo cambio. La recámara estaba construída con titanium24, era una hipernánica estructura; había sido la barrera más impenetrable que una inteligencia fuera a construir en el universo.
Matías intuía que aunque derribara la estructura aún le quedarían miles de kilómetros de rocas por disolver; y peor aún, quizá el cubo donde estaba fue colocado en el núcleo del planeta, por ello, abrirlo suponía derretirse en el magma, luego.
Llegó el momento artístico, Matías debía generar nuevos conceptos que le permitieran salir intacto de allí.
Entendió que el cristal había emanado la energía que salía de la recámara y alimentaba a los cien millones de planetas.
Se sentó y colocó el cristal sobre sus cruzadas piernas.
Esforzó su imaginación para mimetizarse en la superficie del planeta. Funcionó. Ascendió rápidamente hasta la superficie.
La guerra había sido más pronta de lo que esperaba.
El planeta era rocoso y arenoso. A pesar de ello la mayoría de la superficie estaba cubierta de un líquido transparente que avanzaba hacia el lado opuesto de donde provenía; una gran montaña transparente crecía en el horizonte.


1 El espacio-tiempo se consume rápidamente


Los habitantes imperiales resistían con rayos láser el avance de los asimiladores.
Los asimiladores eran transparentes.
La batalla se volvió cuerpo a cuerpo.
Delante de Matías se detuvo un asimilador del doble de altura que él. El asimilador era delgado y tenía desiguales apéndices colgándole por distintas partes del cuerpo. El asimilador se transformó en un clon exacto de Matías y luego le atacó de un salto.
Ambos cuerpos metálicos se golpearon una y otra vez, hasta que uno de ellos tomó una roca grande y la reventó contra el otro.
El clon se arrastraba por el suelo, más herido que Matías.
Matías buscó una roca cincuenta veces más pesada que él y luego la tiró sobre la cabeza del asimilador.
El asimilador se desintegró y luego explotó empujando a Matías revolcándolo por el suelo. Luego, gotas transparentes del asimilador volvieron a reunirse y ese pequeño charco se unió al océano creciente.
Los habitantes imperiales no habían tenido la misma suerte que Matías. El hecho que los asimiladores podían unirse al suelo o podían manipular las rocas vencía fácilmente a los habitantes imperiales.
La única opción que quedaba era huir.
Una nave estaba siendo preparada desesperadamente para aquellos que llegaran a tiempo.
Matías tenía el cristal. Estaba huyendo en una nave; se alejaba de los asimiladores que habían dominado el planeta por completo.
Matías había ganado un tiempo adicional; ¿sería eso suficiente para contrarrestar el desenlace universal?
El desenlace universal estaba en auge; millones de galaxias se habían extinguido; los asimiladores aumentaban su número de individuos y eso aceleraba el desgarro del espacio-tiempo.
Del imperio solamente quedaban un millón de naves huyendo hacia la misma dirección, en sentido contrario al desgarro espacio-temporal que se aceleraba e iba engullendo galaxias.
Matías sabía que en poco tiempo el desgarro llegaría a ellos y todo habría terminado.
Una voz hizo eco en su cabeza… iba y venía cada vez más fuerte en su mente
--Matías, recuerda mis palabras, el núcleo de las estrellas encierran muchas soluciones. Recuerda Matías, el centro de las estrellas guardan increíbles secretos-

Era la voz de Hursaik.
Con esas palabras había encontrado el elemento que le había faltado a la solución. El elemento faltante era la estrella más luminosa del cielo, Sirio, que ahora era la estrella más luminosa de todo el universo, y había crecido hasta casi abarcar el tamaño de un décimo de galaxia, como un portal, levemente móvil y de a ratos.
Matías debía llegar a la cabina de pilotaje y reorientar la nave hacia Sirio, corría el riesgo de pasarse si se demoraba y todo habría terminado.
Tiró al piloto fuera de la cabina de pilotaje.
El piloto volvía gateando hacia la cabina.
Matías orientó la nave hacia Sirio. No fue difícil encontrar la estrella Sirio, su luminosidad se distinguía de las demás estrellas.
Las demás naves siguieron a la nave dirigida por Matías.
Matías colocó el cristal lo más delante que pudo de la cabina de la nave.
El piloto le habló mentalmente, burlándose, a Matías

--Todo está acabado ¿Por qué malgastas tus energías?-
--¿Qué tan resistente es la corteza de la nave?- le preguntó Matías
--Del material más duro jamás creado por una mente- Respondió
<<Será suficiente para llegar al núcleo de Sirio>> Pensó Matías
--Vas a extinguirnos antes de tiempo. Solamente resistiremos una fracción de segundo allí-.
Le dijo el piloto
--Soportaría, pero en realidad ¡ya no es una estrella!

Todas las estrellas alrededor de Sirio se habían extinguido.
Matías sabía que contaría con el último segundo para llegar al núcleo.
La nave ingresó suavemente en Sirio.
La nave se condujo en línea recta, desapareció y fue apareciendo en distintos lugares de Sirio, luego en varios lugares a la vez, y por último siguió en espiral hacia su centro.
En el último segundo el cristal llegó al centro de Sirio.




Todas las naves surgieron en un universo rojo.
Había estrellas de todos los colores, tan luminosas como había sido Sirio. Las estrellas se desplazaban y a veces formaban estructuras genéticas, hacían ADN de tamaño galáctico y luego se disipaban, a veces simulaban a los distintos seres vivos y luego se disipaban.
Matías se volvió hacia la no enterada y deprimida tripulación.
Levantó su puño de metal.
Los demás iban mirándole distraídamente como si despertaran de un profundo sueño. Toda la vida despertaba de un aletargado sueño, en el renaciente y plácido brillo de las estrellas.

--En cuanto a mí, reconstruiré todo, volveré para corregir algunos sucesos-

Ella le esperaba, afuera, sonriente. De alguna manera supo que volvería a verlo.

Matías concluyó

--¡Han construido a Dios!

Y agregó alegre, extasiado y exclamando

--¡Tablas!- siendo inscripto por toda la eternidad.

Habló por última vez mientras sus redondos ojos carmesíes se apagaban lentamente; pero su espíritu, junto a toda la vida, se elevaba por todo el cosmos.

... como un peón de ajedrez que llega a la octava fila, promociona, se convierte en una pieza más valiosa para el juego, es una recompensa para el todo.
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Notapor Reaven » 7/10/2009 14:29

Sencillamente increible amigo. Me encanto!

Me encanto como mostrastes las similitudes evolutivas de varias especies con el cañon de plasma y como parte de ellas perecieron en el intento.

Se pueden mejorar algunas partes a nivel de desarrollo que se hacen muy escuetas , pero globalizandolo todo es una historia que engancha, desde que lei el primer post, hasta el ultimo no he podido parar.

Un saludo, y espero que presentes mas cosillas como esta!!
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¡Capítulo VI ahora completo! No había entrado ya acomodé.

Notapor Antelo » 8/10/2009 01:40

¡Hola Reaven! :D ¡Muchas gracias por tu apreciación, me emocioné y me dieron más ganas de seguir escribiendo!.

En cuanto a la novela, como el capítulo VI (El imperio galáctico) era muy largo no quedó todo el capítulo faltando unos ocho párrafos del final; que pongo a continuación para que vos puedas leerlo, o ir a los otros post y leerlo desde el capítulo ahora entero (la parte que no entra en el post está en el post que sigue, y luego sigue en ese post el capítulo VII), ya que no habías podido leerlo antes ¡porque no se postearon esos párrafos!, hasta que me di cuenta de eso.

Del Capítulo VI (El imperio galáctico):

Maeeke fue librado por Iarimir. Iarimir, se convirtió en la eminencia de los Nitoritas y mandó a matar a los otros generales.

Cuando los Al45cies fueron dominados, comenzó la etapa de destrucción en cadena de los mundos de la antigua ruta comercial con el supercañón. Luego durante otros cien años los Nitoritas fueron reparando los mundos y las lunas que habían perdido.

Iarimir hizo investigar todos los descubrimientos de Khatora, que habían quedado como legado en sus centros de investigación. Allí compartió la información con Maeeke. Habían descubierto el poder de unos cristales especiales, minerales que habían sido buscados por miles de millones de años. Esa información había sido descifrada en Zaion.

Un movimiento naciente era la sombra de Maeeke, ellos habían percatado la repentina aparición de la especie de Maeeke. Estaban afuera de la antigua ruta comercial. Eran una especie bélica, que tenía armamentos secretos. Se encontraban en el centro de la vía Láctea, cercanos al gran agujero negro.

Maeeke y Iarimir comenzaron la búsqueda de los cristales. Llegando a la nueva y vigorosa ruta comercial, hacia el centro derecho de la Vía Láctea.

Para conquistar la galaxia faltaba dominar la nueva ruta comercial, y a los Trons, que eran el movimiento que seguía los pasos de Maeeke. Los que se habían aliado con los Trons eran algunos de los sobrevivientes Onas.

La raza Nitorita tenía quinientos mundos a su disposición, y en cada uno de esos mundos diez mil millones de soldados clonados. La gran conquista de la galaxia, como proclamaba Maeeke, había comenzado.

La producción de naves Nitoras sucedió durante cuatrocientos años. Los habitantes de la nueva ruta comercial se sometieron a los Nitoritas, proveyéndoles todos los recursos que extraían de los mundos. Los Trons y los Onas no podían hacerle frente a la raza que ya poseía la mitad de la galaxia. Los armamentos secretos de los Trons fueron adquiridos por los Nitoritas. Y en ese momento, Iarimir y Maeeke se convirtieron en enemigos. Cada uno controlando la mitad de su especie, la mitad de la galaxia, cada uno buscando los cristales especiales. Comenzó la batalla más extensa de la historia de la galaxia. Durante miles, y miles de años.


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Notapor Antelo » 15/10/2009 03:32

Quité la segunda parte de la novela, para reelaborar esta parte empezando de cero.

En su lugar voy a poner agradecimientos (que de alguna manera pienso incluir en el final de la novela (lo que sería la parte final del "libro" si se da algún día, también pienso que a la primera parte de la novela puedo modificarla)).

Agradecimientos: a todos en general, a los que me conocen, a mis amigos y familiares. Un amigo me dio la idea de la "forma de la nave Tierra-Zaion" y una idea por un dibujo de él, sobre la "apariencia del Matías" más corpulento, y sobre el "A17", su diseño y nombre, y sobre un robot muy grande llamado "Volkermorder" que reimaginé y usé en la obra en la parte de la batalla entre los humanos y los descendientes de la megalobacteria. Por ejemplo, es curioso que mi hermano mayor, otro "cráneo" enorme, se sorprendiera mucho al leer algunas partes de la novela en formación, y me pidiera que hiciera una novela que dure 60 años de vida humana de lectura, y debería cumplirle, porque voy a seguir escribiendo, también agradecimientos a mi mamá, amigos, etc. A todos ellos gracias. Este agradecimiento incluye también a los miembros de Astroseti, a todos, pudiendo decir que mayor participación tuvieron, en su momento, Cristian y Kanijo.

PD: Podemos si quieren seguir escribiendo o modificando la novela entre todos, si tienen ganas.

PD2: Inventé hace varios años, por decir así, un nuevo sistema de escritura para relatos y novelas (incluso para guiones de películas serviría, teatro, etc.), que no apliqué en este escrito. Le llamo "novela cuántica"; y consiste en usar dados o estadística para ir eligiendo aquellas opciones que nosotros prediseñamos con cierta posibilidad que sucedan. Así inventé un cuento que quedó excelente y disfruté mucho el proceso. Así por ejemplo, si la persona X puede elegir entre el camino A o B, o sucede C como suceso sorpresivo inesperado digamos, por poner meros ejemplos, luego uso las estadísticas o los dados (sean computacionales o reales) y elijo lo que toca en los dados. Es divertido, porque en cuestiones de por ejemplo un deporte o lo que sea se pueden poner a punto las suertes.

Por ejemplo, el boxeador B por su destreza tiene una leve ventaja sobre el A. 60% a 40%, y se da que A gana, por decir, en esa pelea. Y así lo puedo hacer cuanto quiera, luego veo el resultado final y si quiero modificar algo. Tampoco es necesario hacerlo exhaustivo siempre, ni todo el tiempo, es uno el que pone las opciones, y/o cuantas opciones les dará tirando dados aún previos a eso (cuando se quiera).

Le da cierto realismo al escrito, y sorpresa. Los protagonistas empiezan a traspirar más (en un buen sentido) y da a mi entender más sensación de esfuerzo real a cada uno, por decir. Le da textura adicional. De última se decide (incluso como dije del mismo escritor o por alguna recomendación ajena) qué sucede en el relato, digamos.

Suerte y que lo disfruten.
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